LEGO Batman: El legado del Caballero Oscuro tiene alma de Arkham y es uno de los homenajes más cariñosos que hemos visto

Lo más cercano que tendremos al Batman de Rocksteady.

MartinPixel

Coordinador Editorial Senior

Durante muchos años los juegos de LEGO parecían atrapados en una fórmula muy segura. Tomar personajes conocidos, agregar humor familiar, muchos coleccionables y mecánicas lo suficientemente sencillas para convertirse en una puerta de entrada para públicos de todas las edades. Funcionaba, claro. Pero también era una estructura que comenzó a sentirse demasiado cómoda. Con pequeñas excepciones, daba la sensación de que la franquicia había encontrado un molde tan exitoso que ya no tenía necesidad de arriesgarse demasiado.

Eso hacía que hablar de LEGO Batman: El legado del caballero oscuro genera una sensación curiosa. Porque Batman tampoco es un personaje sencillo de adaptar. A diferencia de otros héroes, el Caballero Oscuro carga con décadas y décadas de historias, películas, videojuegos, caricaturas y versiones completamente distintas entre sí. Está el Batman detectivesco, el héroe de la serie animada, el personaje que muchos conocieron en los años 60, el que vimos crecer con Christopher Nolan o el guerrero casi obsesivo que convirtió a la saga Arkham en un referente para toda una generación.

Lo interesante es que este nuevo LEGO Batman parece entender perfectamente ese problema. En lugar de elegir una sola etapa o una sola interpretación, toma fragmentos de prácticamente toda la historia del personaje y construye algo muy extraño, pero también muy especial. Porque más que sentirse como LEGO Batman 4 o como otra aventura construida bajo la fórmula clásica, da la impresión de ser una especie de grandes éxitos interactivo del personaje.

Y la sorpresa no es únicamente que funcione como homenaje. La verdadera sorpresa es que también podría representar una de las evoluciones más importantes que han tenido los juegos de LEGO en mucho tiempo.

No es LEGO Batman, es un pequeño Arkham construido con bloques

Decir simplemente que este juego se parece a los LEGO Batman anteriores sería injusto. Sí, mantiene muchas bases conocidas de la franquicia, pero rápidamente deja claro que sus ambiciones son diferentes. Incluso la estructura narrativa cambia un poco respecto a otros juegos de LEGO más recientes. Aquí seguimos nuevamente la historia de Batman, pero lo hace de una forma mucho más inteligente de lo esperado.

No intenta reinventar el origen ni presentar una nueva interpretación del personaje. Más bien toma momentos y elementos que prácticamente cualquier fan de Batman reconocerá. Los entrenamientos que recuerdan a ciertas películas, personajes clásicos de distintas épocas, vehículos históricos y situaciones que muchos han visto ya sea en series, películas o videojuegos aparecen constantemente. Lo interesante es que no se siente como una colección aleatoria de referencias. Existe un hilo conductor que va construyendo la evolución del personaje y también la relación con quienes lo rodean.

La estructura está dividida en episodios y cada uno gira alrededor de personajes secundarios importantes. James Gordon, Gatúbela, Robin y muchos otros tienen momentos específicos donde se convierten en protagonistas temporales mientras la historia principal sigue avanzando. El objetivo central es bastante sencillo: los villanos quieren apoderarse de Ciudad Gótica y Batman debe impedirlo. Pero lo atractivo no está realmente en la premisa principal, sino en cómo el juego aprovecha cada escenario para introducir personajes y construir esta especie de recorrido por la historia del héroe.

La gran sorpresa aparece en el sistema de combate. Y aquí fue imposible no pensar constantemente en Arkham.

Batman pelea rodeado de enemigos mientras enlaza golpes automáticamente entre distintos objetivos, se desplaza entre rivales con fluidez y utiliza contraataques cuando detecta amenazas. También podemos esquivar, bloquear ataques y utilizar distintos gadgets durante los enfrentamientos. La inspiración es evidente, aunque adaptada completamente al lenguaje LEGO. Y funciona muchísimo mejor de lo esperado.

Obviamente no tiene la profundidad ni la complejidad de un Arkham tradicional, pero logra capturar una sensación muy parecida. Hay enemigos cuerpo a cuerpo, rivales con escudos que requieren estrategias distintas, atacantes a distancia y otros tipos de amenazas que obligan a cambiar el ritmo de los enfrentamientos. Todo esto crea una variedad suficiente para que el combate no se convierta únicamente en golpear botones sin pensar.

No deja de sentirse como una especie de Arkham reducido, construido con bloques y pensado para una experiencia más familiar. Pero lejos de sonar como una limitación, termina convirtiéndose en uno de sus mayores atractivos. También retoma elementos como el sigilo, los momentos de detective y otras sorpresas. Todo, pero en chiquito.

Ciudad Gótica como el puente para contar más

Uno de los aspectos que más me sorprendió fue Ciudad Gótica. Inicialmente parece un espacio relativamente pequeño. Cuando aparece el Batimóvil por primera vez incluso puede existir la sensación de que el mapa será más una excusa para movernos entre misiones que un lugar interesante por explorar. Por fortuna, esa sensación desaparece poco a poco.

Conforme avanzamos comienzan a abrirse nuevas rutas, escenarios y actividades que hacen que Ciudad Gótica gane mucha más personalidad. Tampoco estamos frente a un mundo abierto gigantesco ni ante una ciudad con una actividad desbordante, pero sí existe una intención clara por convertirla en algo más que un simple menú disfrazado.

La ciudad funciona mejor como un enorme parque temático de Batman. Hay secretos por descubrir, referencias constantes, eventos espontáneos donde aparecen villanos realizando actividades criminales y pequeños desafíos repartidos por distintos sectores del mapa. También encontramos pruebas relacionadas con Riddler que, aunque mucho más sencillas que las de Arkham, mantienen suficiente encanto para seguir buscando coleccionables y recompensas.

El Batimóvil también termina siendo una parte importante de la experiencia y poco a poco deja de sentirse como una herramienta secundaria. Además, el juego constantemente encuentra maneras de llevarnos a nuevos lugares o introducir pequeñas actividades que rompen el ritmo tradicional de avanzar entre historia y combate.

La estructura de personajes también ayuda muchísimo. Cada capítulo nos coloca junto a otro aliado y cada uno aporta habilidades específicas. Gatúbela, por ejemplo, utiliza herramientas especiales que permiten acceder a espacios reducidos o resolver ciertas situaciones desde perspectivas distintas. Gordon también incorpora elementos propios que complementan las habilidades de Batman y hacen que los pequeños puzzles mantengan variedad.

Todo esto provoca que la experiencia cooperativa siga funcionando muy bien, aunque curiosamente el juego también se disfruta perfectamente en solitario. Cambiar entre personajes resulta sencillo y constantemente existen pequeños momentos donde cada uno encuentra una función específica.

Una carta de amor a décadas completas de Batman

Lo más valioso del juego probablemente sea algo mucho más difícil de medir: el cariño que transmite por Batman.

Porque no se limita únicamente a colocar referencias por llenar espacios. Da la sensación de que realmente existe una intención por celebrar décadas completas del personaje. Hay guiños a la serie animada, referencias a películas, elementos que recuerdan a la serie de los años sesenta, detalles que inevitablemente harán pensar en Arkham y pequeños momentos que probablemente funcionarán de manera distinta dependiendo de la generación que esté jugando. Y eso es algo muy difícil de lograr.

Algunas personas reconocerán vehículos que marcaron su infancia, otras identificarán personajes específicos y otras encontrarán pequeños detalles que solamente los fans más obsesivos podrían notar. Lo interesante es que nunca se siente como una lista de referencias sin propósito. Todo está integrado de manera bastante natural dentro de la experiencia.

El trabajo del doblaje también merece una mención especial. Warner hace algo muy inteligente al recuperar voces reconocidas del universo de Batman y el resultado eleva muchísimo ciertas escenas. Escuchar interpretaciones familiares ayuda a reforzar todavía más esta sensación de homenaje enorme hacia el personaje.

Visualmente también hace un trabajo fantástico. Ciudad Gótica luce muy bien, las escenas mantienen muchísimo encanto y la estética LEGO sigue funcionando increíblemente bien para equilibrar humor y narrativa. Aunque aquí sí encontramos algunos pequeños tropiezos técnicos.

Durante algunas secciones aparecieron ligeras caídas de rendimiento y en un par de ocasiones algunos personajes parecían quedarse atrapados mientras realizaban ciertas acciones, como si una animación entrara en conflicto con el escenario. No son errores que rompan la experiencia y tampoco ocurrieron constantemente, pero sí llaman un poco la atención considerando que hablamos de un juego LEGO.

Siempre necesitaremos más Batman

Después de tantos años sin una nueva entrega de Arkham y después de las sensaciones tan extrañas que dejó Suicide Squad, este juego termina sintiéndose como un pequeño respiro para los fans de Batman. No intenta competir con los grandes exponentes del personaje ni convertirse en una reinterpretación definitiva. Lo que hace es algo mucho más inteligente: recordar por qué el universo de Batman sigue siendo tan atractivo después de tantas décadas.

Lo más interesante es que probablemente la mayor sorpresa ni siquiera sea Batman. La mayor sorpresa es LEGO. Porque da la sensación de que finalmente encontró una evolución necesaria para sus videojuegos. Ya no se siente como una experiencia diseñada únicamente para introducir personajes a jugadores pequeños. Hay sistemas más profundos, estructuras más interesantes y mecánicas que elevan considerablemente la fórmula clásica.

Sí, sigue siendo un juego accesible y familiar. Sigue teniendo humor y mantiene muchas bases conocidas. Pero después de jugarlo resulta difícil imaginar un regreso a propuestas mucho más simples como las que vimos durante generaciones anteriores.

Porque más allá de Batman, este juego deja una sensación muy clara: LEGO acaba de subir su propia vara. Y ahora será muy difícil volver atrás.

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