Metal Gear Solid Collection 2 no solo recupera dos clásicos: por fin libera una de las piezas más importantes de la historia de PS3

Mgs 4

20 años después, ya no necesitaremos un PS3 para jugar MGS 4

MartinPixel

Coordinador Editorial Senior

Durante años hubo una extraña paradoja alrededor de Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots. Estamos hablando de uno de los juegos más importantes de la historia de PlayStation 3, una de las grandes producciones de Hideo Kojima y uno de los capítulos fundamentales para entender la historia de Solid Snake. Sin embargo, durante casi dos décadas también fue uno de los juegos más difíciles de recomendar. No porque fuera complicado conseguirlo, sino porque para jugarlo había que tener una PlayStation 3, una consola que comenzó a venderse en 2006 y que poco a poco se convirtió en un sistema cada vez más difícil de encontrar en las mejores condiciones.

La situación era todavía más curiosa porque, mientras el resto de la saga comenzó a liberarse poco a poco, Guns of the Patriots permaneció atrapado en aquella generación. No tuvo una versión para PlayStation 4, tampoco para PlayStation 5, Xbox, Nintendo Switch o PC, y la falta de retrocompatibilidad directa hizo que conservar el hardware original fuera durante mucho tiempo la única manera oficial de volver a jugarlo. Ahora Konami finalmente cambia esa historia con Metal Gear Solid Master Collection Vol. 2, una colección que recupera Metal Gear Solid 4 y Peace Walker.

Una de las últimas grandes exclusivas de PlayStation 3

No hace falta volver a contar la historia de Solid Snake para entender la importancia de Guns of the Patriots. Basta con recordar lo que significó en 2008. Fue uno de los grandes acontecimientos de la generación de PlayStation 3, una producción que buscaba llevar al límite el hardware de Sony y que, al mismo tiempo, cerraba buena parte de la historia construida alrededor de Solid Snake. Sus cinemáticas, su puesta en escena y la manera de mezclar narrativa con jugabilidad lo convirtieron en uno de los títulos más ambiciosos de aquella generación.

Y durante todo este tiempo permaneció ahí, ligado a una sola consola. La primera Master Collection ya había dado un paso importante al llevar los primeros capítulos de la franquicia a plataformas modernas, incluyendo Metal Gear, Metal Gear 2: Solid Snake, Metal Gear Solid y las versiones HD de Metal Gear Solid 2 y Metal Gear Solid 3. Sin embargo, faltaba una de las piezas más importantes del rompecabezas, y precisamente una de las más complicadas de recuperar por las características de PS3.  

Ahora la situación cambia por completo. Master Collection Vol. 2 llega a PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2 y Steam, y Metal Gear Solid 4 hace por primera vez el viaje fuera de su plataforma original. Konami incluso permite comprar tanto Guns of the Patriots como Peace Walker por separado en formato digital, aunque la colección completa añade una cantidad considerable de contenido adicional.  

Por eso esta edición tiene un significado que va mucho más allá de una actualización visual. Es una excelente noticia para la preservación del videojuego, porque una obra que durante casi 20 años estuvo condicionada por un hardware específico finalmente vuelve a estar disponible para una audiencia nueva.

Dos momentos muy distintos de la saga

Aunque forman parte de la misma colección, Metal Gear Solid 4 y Peace Walker representan momentos muy diferentes dentro de la historia de la franquicia. El primero corresponde a una de las etapas finales de la historia de Solid Snake y fue concebido específicamente para aprovechar las posibilidades de PlayStation 3. El segundo pertenece a la etapa de Big Boss, fue diseñado originalmente para PSP y posteriormente recibió una versión en alta definición que es precisamente la que se incluye aquí.  

Eso también explica por qué esta colección resulta interesante como cápsula de la evolución de la saga. Pasamos de una producción portátil que buscaba adaptar la fórmula de espionaje a una experiencia más adecuada para sesiones breves, a una de las grandes superproducciones de la generación de PS3. No necesitamos volver a explicar sus respectivas historias para apreciar esa diferencia: basta con jugar ambos títulos para notar cómo cambió la escala de las producciones de Kojima y cómo la franquicia fue experimentando con diferentes estructuras.

Además de los dos juegos principales, Konami incluye Metal Gear: Ghost Babel, el título que llegó a Game Boy Color en 2000 y que funciona como uno de los grandes extras de esta colección. También tenemos los libros digitales de guion y contenido de personajes, una base de datos relacionada con la historia de Metal Gear Solid 4 y el Digital Soundtrack Vol. 2. Es decir, el paquete no se limita a colocar dos juegos dentro de una misma compra, sino que busca funcionar como un archivo digital alrededor de ambos capítulos.  

También existen incentivos adicionales para quienes reservaron la colección y recompensas para quienes cuentan con datos guardados de Master Collection Vol. 1. Son pequeños añadidos, pero ayudan a conectar ambas entregas y refuerzan la idea de que Konami está intentando construir progresivamente una colección mucho más completa de la franquicia.

La dirección de Kojima no envejece

Si existe una razón por la que Guns of the Patriots continúa funcionando después de tantos años, no está precisamente en su tecnología. El paso del tiempo se nota y sería absurdo intentar ocultarlo. Los modelados, las texturas, algunos efectos visuales y determinadas animaciones pertenecen claramente a otra época, y no hay manera de mirar el juego actual y pensar que estamos frente a una producción contemporánea. Han pasado casi dos décadas desde su lanzamiento y el hardware ha evolucionado enormemente.

Pero hay algo que envejeció muchísimo mejor: la dirección. Hideo Kojima siempre tuvo una obsesión particular por convertir sus juegos en experiencias cinematográficas, y aquí esa intención aparece prácticamente en cada escena. Los ángulos de cámara, las transiciones, la composición visual y la manera en la que las secuencias conectan con la jugabilidad siguen teniendo una personalidad difícil de encontrar incluso en producciones modernas.

Hay momentos donde una escena puede comenzar como una cinemática, transformarse en una animación, pasar a una composición visual diferente y regresar a la acción sin que todo parezca una sucesión convencional de videos. La cámara también tiene un papel fundamental para construir espectáculo, mientras que las diferentes formas de presentar la información consiguen que algunas escenas continúen sintiéndose mucho más cercanas al cine que al videojuego tradicional.

Ahí está precisamente el gran valor de esta versión. No necesita convertir Guns of the Patriots en un juego nuevo ni esconder que nació en una generación anterior. Lo que necesita es permitirnos disfrutar de su dirección artística y su puesta en escena sin que el hardware original sea una barrera. Y cuando se ejecuta con mayor resolución y una tasa de cuadros más estable, es mucho más sencillo apreciar que detrás de las limitaciones técnicas existía una producción con una visión muy clara.

4K y 60 cuadros para una aventura que nació hace casi 20 años

El salto técnico es especialmente relevante porque Metal Gear Solid 4 fue diseñado alrededor de las particularidades de PlayStation 3. Esta nueva versión ofrece diferentes configuraciones dependiendo de la plataforma y permite aprovechar el hardware moderno para conseguir una experiencia mucho más fluida. En PlayStation 5, PlayStation 5 Pro y Xbox Series X podemos llevar la imagen hasta 4K mediante las opciones disponibles, mientras que el resto de plataformas adapta la resolución a sus capacidades. La versión de PC también ofrece configuraciones superiores dependiendo del hardware utilizado.  

Más allá de la resolución, lo realmente importante es la fluidez. Una aventura de este tipo puede beneficiarse enormemente de una tasa de cuadros estable, especialmente cuando pasamos de las cinemáticas a las secciones jugables. En Nintendo Switch y Switch 2 también encontramos una experiencia adaptada a las capacidades de cada sistema, lo que resulta particularmente atractivo para una franquicia que durante años estuvo asociada exclusivamente a consolas de sobremesa.

Por supuesto, subir la resolución no elimina las limitaciones originales. Las texturas continúan siendo las de un juego de 2008 y algunos modelos pueden parecer sencillos frente a los estándares actuales. Tampoco estamos ante un remake que reconstruya cada escenario o personaje desde cero. La intención es diferente: conservar la obra original y darle una nueva oportunidad de ejecutarse en hardware moderno, algo que en este caso tiene un valor especial por las dificultades históricas de trasladar producciones diseñadas para PS3.

Las joyas de Konami por fin reunidas

El principal problema de Master Collection Vol. 2 no está en los juegos, sino en la forma en la que Konami presenta el conjunto. Después de construir una segunda colección que permite reunir una cantidad considerable de capítulos de la franquicia, habría sido ideal contar con un menú central que funcionara como una verdadera puerta de entrada a todo el contenido. En cambio, los títulos se presentan esencialmente como productos independientes, algo que no afecta la experiencia individual, pero que sí hace que la palabra “colección” se sienta menos integrada de lo que podría.

También es importante entender qué estamos comprando. Peace Walker utiliza la versión HD Collection y conserva su propuesta de juego cooperativo en línea para hasta seis participantes, aunque no existe juego cruzado entre plataformas. En Nintendo Switch y Switch 2 también es posible utilizar comunicación local.

A pesar de esos detalles, resulta complicado no valorar positivamente el significado de este paquete. Peace Walker recupera una versión que ya había tenido una segunda oportunidad en HD, pero Guns of the Patriots consigue algo mucho más importante: ser libre. Ahora puede disfrutarse oficialmente en PlayStation 5, Xbox Series, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2 y PC, lo que convierte a esta entrega en una pieza mucho más accesible para quienes quieran recorrer la historia completa de la franquicia.  

Y esa es la verdadera victoria de Metal Gear Solid Master Collection Vol. 2. No intenta convencerte de que estás ante un juego nuevo, porque no lo necesitas. Es una nueva oportunidad para preservar y disfrutar una de las piezas fundamentales de la historia de los videojuegos.

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