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Probé los Marshall Milton A.N.C.: esperaba enamorarme de su sonido, pero su cancelación de ruido se robó el protagonismo

Marshall Milton Ancreview Mexico Xataka

Sus 200 gramos de peso no se sienten cansados en ningún momento. 

Eric Ramirez

Editor

Marshall este año ha decidido renovar toda su línea de productos, y son las bocinas las principales protagonistas de la compañía. Pero entre tantos productos, había uno que destacaba especialmente: los Milton A.N.C La nueva generación de sus audífonos supraaurales, o on-ear, que desde su presentación lucían bastante bien en el papel.

Llevo mes y medio utilizando como audífonos personales estos Milton A.N.C., y puedo adelantar que es un producto que me ha dejado sumamente sorprendido y satisfecho por cómo ha elevado mi experiencia en el uso diario.

✅ Lo que más me gustó

📍Lo que puede mejorar

La cancelación de ruido es top. 

Distribución complicada en México. 

Sorprendentemente son muy cómodos. 

Soundstage tiene área de mejora.

La batería es bastante no solo promete, también cumple. 


Tienen mucha personalidad. 


Marshall Milton A.N.C, características técnicas


Marshall Milton A.N.C

Peso

200 gramos 

diafragma y sonido

Drivers dinámicos

Drivers 32 milímetros 

Frecuencia desde 20 Hz hasta 40 kHz

Códecs

SBC, AAC, LHDC, LDAC

LE-Audio

conexión y compatibilidad

Bluetooth 6.0

Compatibles con Android, iOS, Windows y Mac

APP Marshall Bluetooth 

batería y autonomía

50 horas con cancelación de ruido activa

Hasta 80 horas sin cancelación de ruido

Extras

Audio espacial Soundstage

Audio adaptativo

Soporte con Apple Find y Google Find My

Botón personalizable con la letra M

Cancelación de ruido adaptativas

PRecio

4,399 pesos

Los audífonos perfectos para entender el dolor en You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love

Los Marshall Milton A.N.C. pertenecen a una categoría de audífonos que, por lo menos en México, no resaltan tanto: los on-ear. Estamos acostumbrados a opciones over-ear o in-ear, aunque esos mercados son cada vez más competidos y saturados por las marcas. En este sentido, me parece una gran apuesta de la marca meterle todas las características top a sus Milton.

La verdad es que sus drivers de 32 milímetros resultan bastante equilibrados, incluso si tenemos el volumen al máximo. En este sentido, disfruté mucho de los sonidos latinos que encontré en álbumes como DeBí TiRAR MáS FOToS de Bad Bunny, Latinaje de Cazzu, Dinastía de Peso Pluma y Tito Double P. Los bajos siempre estaban equilibrados, a la vez que los sonidos de alta frecuencia nunca se perdieron o distorcionaron.

Todo esto en el audio por defecto que tiene la marca, que es un perfil de bastante fidelidad con medios y graves un poco mejores de lo usual en este tipo de audífonos. Más adelante nos adentraremos un poco más en las formas de ajustar el ecualizador, pero en este punto debo decir que el perfil por defecto, sin ser perfecto, aprovecha muy bien prácticamente cualquier género. Y personalmente me gusta probarlos en el modo por defecto, ya que será la primera impresión de los usuarios y, para muchos, con la que se queden el resto de su experiencia.

En este punto no está de más mencionar que los audífonos tienen el códec LDAC y LE Audio para mejorar el audio Bluetooth, y se complementan con un rango de frecuencias desde 20 Hz hasta 40 kHz, que si bien no alcanza los de modelos más premium como los Sony 1000X, tampoco se los podemos exigir por el rango de precios, que se separa en más de 7,500 pesos.

A pesar de esto, su conectividad Bluetooth 6.0 en conjunto con sus códecs fue más que suficiente para disfrutar de You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love, el último álbum de Olivia Rodrigo, que tiene una mezcla interesante de sonidos del rock inglés de los 90 con pop del 2026 y su icónica voz.

Quizá donde estos audífonos me terminaron de convencer fue al disfrutar de una manera inigualable what's wrong with me, en donde la voz soprano de Olivia, con su técnica vocal sumamente expresiva y brillante, contrastó a la perfección con la voz de tenor de Robert Smith, con ese tono melancólico y hasta teatral. Como resultado, los audífonos enriquecieron mis oídos con esta mezcla sumamente interesante llena de contrastes y sin perder en ningún momento los rangos de cada artista.

El resto del álbum no se aleja mucho de esta experiencia y, debo decir, que es una suerte que saliera You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love cuando recién empezaba mi reseña, porque necesitaba un sonido propositivo, que combinara y jugara con sonidos de otras épocas, a la vez que no perdiera de vista el presente. The Cure sabe sufrir con los Marshall, mientras que drop dead y toda su intensidad no se sentirían igual. Más adelante me adentraré en lo divertidos y escénicos que me parecieron los audífonos en la experiencia diaria, pero por ahora debo decir que si hay un álbum perfecto para ellos, sin duda es el último de Olivia Rodrigo.

No está de más mencionar que para disfrutar de la música en la máxima calidad posible, requieres un servicio que reproduzca música en alta definición. En mi caso soy usuario de Apple Music, pero de vez en cuando accedo a las pruebas gratuitas y ofertas de Amazon Music.

Marshall hizo unos audífonos que no se quedan en el sonido, los Milton A.N.C son divertidos y escénicos

¿Por qué digo que unos audífonos me parecen divertidos?, ¿Cuenta chistes? ¿Acaso estoy loco? No, pero creo firmemente que siempre es un plus cuando las marcas dan ese gramo extra en cosas que para muchos son menores, como la experiencia de usuario. Y no me refiero al audio, que, adelantando la conclusión, me parece bastante bueno por el rango de precios.

Y es que desde que los enciendes por primera vez, puedes escuchar un rasgueo de guitarra eléctrica; lo mismo al apagarse. Parece una nimiedad, pero de inmediato te dicen "estás utilizando audífonos de Marshall", y te viene a la mente toda esa estética clásica de sus productos, especialmente bocinas y bafles. Totalmente vintage, como el rock inglés de los 90, pero pasado a un formato de audífonos.

De hecho, ese diseño también aplica a los audífonos. En lo personal, probé los de color negro con detalles en dorado. El recubrimiento de textura imita el cuero desgastado de las chamarras de motociclista que muchos rockeros usan, dándole una estética bastante bonita.

El diseño on-ear no me convencía al principio, pero sus 200 gramos de peso ni se sienten, y de hecho me parecieron bastante cómodos. Diario los usaba alrededor de 6 horas y en ningún momento sentía mi cabeza apretada o aplastada. Son los primeros on-ear que realmente puedo disfrutar.

La aplicación sigue esta misma lógica, con un diseño vintage, pero súper fácil de utilizar. Una vez emparejados los audífonos, el menú es sencillo: el control de ruido al frente, más abajo el nivel de cancelación de ruido, seguido del ecualizador. Más abajo, funciones para personalizar el Botón M, el Soundstage, la batería, el temporizador de apagado y hasta el Find Hub.

Algo que no entendí es su apuesta de audio espacial con Soundstage, que es una forma de ampliar el sonido y hacerlo tridimensional, pero no por medio del movimiento de cabeza, sino creando un efecto en el que el sonido te envuelve. Me gustó porque no me marea, pero me hubiera gustado más ver las diferencias entre sus distintos niveles.

Lo que más disfruté fue la sencillez para cambiar la ecualización de los audífonos. Hay perfiles predefinidos, pero con la opción de personalizarlos de manera sencilla de acuerdo con lo que más te guste, así como guardar hasta tres perfiles de audio.

Por lo demás, el sonido adaptativo, o Adaptive Loudness, que es básicamente una forma en que la música se ajusta si empieza a haber mucho ruido externo, funciona bien. Aunque parte de esto se debe a otro de los aspectos más destacados: la cancelación de ruido.

Me parece totalmente loco cómo unos audífonos on-ear logran este nivel de cancelación en exteriores, interiores y hasta en el transporte de una capital tan ruidosa como Ciudad de México. Y más en tiempos de Mundial, donde los extranjeros y el tráfico regular han aumentado considerablemente.

La marca no ofrece un estimado de cancelación, y me parece extraño, ya que es de sus puntos más fuertes. La manera en que funciona es gracias a sus micrófonos, los cuales analizan el entorno para ajustarse en tiempo real. En la práctica, me parece de los puntos más fuertes que tienen los Milton, y una de las características que deberías tomar en cuenta antes de tu compra.

Otro punto que complementó mi experiencia es la batería, que promete hasta 80 horas sin cancelación de ruido y 50 horas con cancelación. Cumplen a la perfección, y no solo eso, sino que resulta sorprendente cómo casi no tuve que preocuparme por el cargador a lo largo del mes. Diría que los cargué tres veces en mes y medio, con un aproximado de 6 o 7 horas de uso diario.

Marshall Milton A.N.C tiene un reto todavía 

Marshall tiene que estar orgulloso de lo que hizo con los Milton A.N.C. Unos audífonos con buena calidad de audio, mucha personalidad y un diseño poco explorado en las gamas premium de México, como lo es el formato on-ear. Y por su rango de precio, la verdad es que compiten bastante bien.

Lo mejor es la cancelación de ruido y la batería. La cancelación realmente está al nivel de otras opciones más caras, aunque me hubiera gustado probarlos en algún avión. Mientras que la batería parece infinita; a veces no te preocupas tanto por ello, además de que cargarlos es bastante sencillo. Por lo mismo, es una lástima que solo la tienda oficial tenga distribución en México, ya que podrían tener mucho público que busca calidad a buen precio. A la vez, el modo Soundstage tiene un rango de mejora sin perder su apuesta.

Por ello, considero que por calidad de audio, precio, batería, cancelación de ruido y experiencia de uso, los Marshall Milton A.N.C. son unos de los mejores audífonos on-ear de México ahora mismo. Si logran romper la barrera de los puntos de venta, creo que estaremos ante un flagship killer en toda la extensión de la palabra.



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