Ocho años de retrasos, acrobacias y propulsores de cohete: la brillante maniobra publicitaria del nuevo Tesla Roadster

Tesla Barrel Roll

Para analistas, el proyecto funciona, principalmente para proyectar innovación tecnológica y despertar el interés de los inversionistas.

Wilson Vega

Editor Sr

Fue, qué duda cabe, un evento impresionante. Tesla escogió una instalación de desarrollo de cohetes de SpaceX en McGregor, Texas, para revelar el prototipo del ‘nuevo Roadster’, equipado con tecnología aeroespacial y propulsores de gas frío. Las comillas son importantes, porque el carro que hoy tiene hablando a todo el mundo es, en efecto, ‘nuevo’ y tiene poco que ver con el Roadster que Elon Musk anunció hace más de ocho años.

Pero a pesar de los espectaculares trucos y la sin duda enorme atención mediática que logró, el vehículo que rodó - ‘y, por momentos, ‘flotó’- en Texas carece de utilidad comercial real debido a que no está, ni probablemente estará, permitido en vías públicas, y a que las pocas especificaciones reveladas ponen a prueba los límites del ser humano.

Por eso es difícil hablar de un “lanzamiento”. Mientras otras marcas ya comercializan superdeportivos eléctricos altamente competitivos, Musk retrasó la producción de su Roadster -que no debe olvidarse: comenzó a vender hace más de ocho años- hasta 2028. Por eso, numerosos analistas consideran que el proyecto funciona, principalmente, como una maniobra publicitaria para proyectar innovación tecnológica y despertar el interés de los inversionistas.

Caer con estilo

En más de un sentido, la demostración del nuevo Tesla Roadster fue un espectáculo de acrobacias. El vehículo subió verticalmente por una rampa de varios pisos, se lanzó al aire y ejecutó un giro en el aire sobre una fila de vehículos Tesla, incluyendo un camión Tesla Semi. También condujo boca abajo sobre una rampa y realizó un giro completo antes de aterrizar sobre sus ruedas en medio de una nube de aire comprimido. Para citar a cierto vaquero enfadado, más que volar, pareció “caer con estilo”.

La exhibición se realizó sin ningún conductor a bordo y, según explicó Musk, utilizó 600 litros de aire comprimido y 10 boquillas propulsoras de gas frío inspiradas en los sistemas que permiten aterrizar a los cohetes de SpaceX. Cuenta además con un sistema de ventilador de succión que efectivamente ‘pega’ el carro al suelo, y que la empresa bautizó con el cuestionable nombre de “sucker system”.

Tesla aseguró que el carro acelerará de 0 a 96 km/h en 0.81 segundos. La velocidad máxima estimada supera los 370 km/h, pero Elon Musk sugirió que buscará alcanzar hasta Mach 0.5 (aproximadamente 611 km/h) o, lo que es lo mismo, la mitad de la velocidad del sonido.

Y, sin embargo, Musk anunció sin más que la autonomía del carro se redujo de las 600 millas prometidas originalmente en 2017 a algo más de 300. Y aunque hay personas que hace ocho años pagaron 50,000 dólares para reservarlo, o 250,000 para adquirir de antemano una unidad de la edición founders, el millonario no confirmó datos esenciales del carro, como la capacidad de la batería, el peso del vehículo y, sí, el precio que habrá que pagar para comprarlo.

Tesla aclaró que las versiones con propulsores no están aprobadas para el uso en carreteras públicas y que la versión Rocket -la ‘voladora’- se ofrecerá únicamente por invitación. El propio Elon Musk reconoció que el Roadster “no es necesariamente un auto optimizado para la seguridad”.

Es algo que no han fallado en señalar críticos como los de stuff.tv, que dijeron: “Que algún sistema llegue a ser aprobado por los organismos reguladores es otra cuestión. Sería como si Aston Martin vendiera un DBS edición James Bond con asiento eyectable funcional "solo para uso off-road" y esperara que la NHTSA o la DVSA le dieran el visto bueno”.

¿Una maniobra de marketing?

Existe un amplio consenso entre los analistas de que la presentación fue predominantemente una maniobra de relaciones públicas más que el lanzamiento de un automóvil comercial.

El evento sirvió como una demostración mediática para dominar la conversación en redes sociales y reforzar la imagen de Tesla como una marca de vanguardia. A la vez, ayudó a desviar la atención de problemas recientes como la caída en las ventas, la baja en el valor de sus acciones y, como mencionábamos, casi una década de retrasos desde el anuncio del prototipo inicial en 2017.

AutoNext escribió: “Es de esperar que el carro volador siga siendo una demostración y que el sistema de ventiladores sea la característica que llegue a los clientes. Si el Performance se entrega en 2028 con su sistema de succión de 2g funcionando en vías públicas, Tesla habrá incorporado una idea prohibida de la Fórmula 1 en un coche que la gente podrá matricular, algo que la promesa de 2017 nunca ofreció. La cifra de autonomía que se publique antes de esas entregas mostrará si también es un carro que la gente pueda usar”.

Pero sin duda la exhibición pareció respaldar la postura de Elon Musk de que Tesla va más allá de ser un fabricante de autos tradicional para posicionarse como una empresa de tecnología futurista, alimentando de paso teorías sobre una posible preparación para una fusión entre Tesla y SpaceX.

En conclusión, aunque el evento funcionó como un gran espectáculo de ingeniería, actuó principalmente como un acto teatral de marketing mientras competidores como Rimac, BYD o Porsche continúan vendiendo hiperdeportivos reales para pista. Esta última empresa, de hecho, lanzó ayer una propuesta futurista, el Porsche Mission S, integra las aletas tipo torpedo y la clásica línea de caída del techo flyline a una configuración que apunta a una integración entre controles analógicos e interfaces digitales. Por primera vez en su historia, Porsche prevé una gama de superdeportivos disponibles de forma permanente por encima del 911, pero ha sido recibida con sorna en las redes sociales, por un pecado puntual: no vuela.

Bueno, tampoco el Roadster de Tesla, pero a nadie parece importarle.

Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com.mx

VER 0 Comentario
↑