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Matematiké o cómo evitar que las matemáticas sean un dolor de cabeza

Matematiké o cómo evitar que las matemáticas sean un dolor de cabeza
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Las matemáticas son un lenguaje universal, ya que 2+2=4 en todo el mundo, y los números arábigos son iguales en todos los países, sin embargo, hay una cierta predisposición y hasta cierto prejuicio a la hora de aprenderlas porque implican hacer cierto esfuerzo. Sin embargo, viéndolo objetivamente, ese esfuerzo no es muy distinto al que hacemos al unir los sonidos de distintas letras para formar palabras, la diferencia más grande tal vez sea que la combinación de números puede dar resultados infinitos.

Para vencer la aversión hacia las matemáticas nace Matematiké en medio del desierto ensenadense para constituirse no solo como una asociación sin fines de lucro, sino como un lugar donde es posible encontrarle el gusto a las matemáticas, ya que al conocerlas y familiarizarse con ellas, tanto niños como no tan niños, aprenden que las matemáticas les brindan habilidades parra resolver problemas que pueden enfrentar en su vida diaria.

Optica

La intención de los fundadores de Matematiké es que principalmente los niños que asistan, puedan incursionar en concursos científicos y olimpiadas de matemáticas. Esto lo hacen principalmente atendiendo a niños brillantes, que se aburren en clase, que aprenden rápido y a quienes el sistema tradicional no les permite avanzar de acuerdo con sus aptitudes.

Su enfoque es poner primero a las personas y después a las matemáticas, por eso no solamente se preocupan por los niños talentosos, sino también por aquellos que van a la par o rezagados con respecto a sus compañeros, y por si esto fuera poco, a través de juegos matemáticos integra a papás, abuelitos y cualquier persona que acompañe al niño a Matematiké.

La pedagogía que impera en ese recinto es la de aprender haciendo, de manera que las matemáticas se vuelven un lenguaje que permite a los estudiantes, explorar, descubrir y describir la naturaleza de una forma nueva. Tal vez la principal diferencia con el sistema educativo tradicional sea la ausencia de presión por cubrir determinado número de temas en un tiempo concreto, en ese entorno el niño puede avanzar tan rápido o tan despacio como sus ganas, curiosidad y habilidades se lo demanden.

Arturo Gamietea Domínguez, cofundador de Matematiké comenta que cualquier persona puede asistir, lo único que necesita son ganas de aprender y una mente abierta, ya que nuestro cerebro está diseñado para realizar operaciones matemáticas.

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