
Se espera que los precios de la memoria aumenten entre el 40 y el 50 por ciento en el tercer trimestre de 2026. Según analistas, eso podría significar una PS6 de 900 dólares.
Por espacio de varios meses, una tendencia ha dominado las noticias de la tecnología: a medida que se acelera la carrera por la inteligencia artificial avanzada, los chips de memoria se encarecen más. Eso ha producido alzas marcadas en los precios de productos de marcas que van de Apple a Microsoft.
El motor de esa tendencia es el almacenamiento de memoria, conocido como RAM, un componente esencial en todos los dispositivos informáticos, incluidos teléfonos, tabletas, consolas y portátiles. El costo de esos chips vitales ha ido aumentando debido a la escasez de suministros, impulsada en gran parte por la enorme demanda de centros de datos de IA.
Y todo indica que las alzas van a continuar.
Según Jefferies Equity Research, se espera que los precios de la memoria experimenten un aumento de entre el 40 y el 50 por ciento en el tercer trimestre de 2026 en comparación con el trimestre actual. Hacia finales de año, el mercado debería prepararse para otro aumento de entre el 30 y el 40 por ciento.
Al respecto, NotebookCheck indicó: “Una de las principales razones de la escasez es la creciente demanda por parte de las empresas de IA y los proveedores de servicios en la nube. Las principales empresas tecnológicas están firmando acuerdos a largo plazo con fabricantes de memorias y asegurando grandes partes de la producción futura. Según Jefferies, alrededor del 50 por ciento del suministro de memoria ya está ocupado en estos acuerdos, y esa cifra podría llegar hasta el 70 por ciento”.
El panorama no es más alentador para 2027, año en el que se proyecta que los precios de la memoria sigan subiendo, a razón de entre 40 y 50 por ciento interanual. Si los pronósticos se cumplen, la industria no verá señales de alivio hasta bien entrado 2028, cuando el mercado sienta el alivio de una nueva capacidad de fabricación que, por ahora, está construyéndose.
Eso representa un problema para gigantes como Apple y Microsoft, pero augura una absoluta hecatombe para los pequeños productores.
Según CNBC, "mientras que gigantes tecnológicos como Apple y Microsoft cuentan con una sólida reserva de efectivo, una gran influencia en sus cadenas de suministro y millones o miles de millones de clientes, un sector mucho más amplio de empresas se enfrenta a una situación potencialmente crítica. La mayoría de las compañías de electrónica de consumo tienen poco margen de maniobra y no pueden permitirse subir los precios con confianza en una economía que ya lidia con presiones inflacionarias".
La PlayStation, por las nubes
Esta conjunción de factores plantea un escenario pero de lo anticipado: muchos temían que el precio de sistemas futuros, como la PlayStation 6 y el anticipado proyecto Helix de Xbox, se viera elevado por la escasez de memoria. Hoy todo indica que las alzas se sentirán mucho antes y por eso hemos comenzado a ver subir los precios de tecnologías presentes.
Apple subió los precios de muchos de sus productos, como MacBooks y iPads, y Xbox anunció un alza de precios que los analistas temen no sea la última. Sony, por su parte, subió los precios de su consola y ha descartado oficialmente futuros descuentos. Según un informe de GameGPU, cada vez más expertos anticipan que la PS6 alcance un precio base de alrededor de 699 dólares, y de hecho algunos temen que termine costando a los jugadores al menos 899 dólares.
El informe agrega: “En 2016, la PlayStation 4 Pro sobrealimentada se lanzó con un precio de 399 dólares y, cuatro años después, en el lanzamiento de la generación actual en 2020, la Edición Digital de PlayStation 5 mantuvo el mismo precios. Tradicionalmente, las consolas se han vendido al límite del coste, y a veces con pérdidas, con el fin de construir rápidamente una base de usuarios. Pero el péndulo ha oscilado en la dirección contraria: Hoy en día, la PlayStation 5 Pro cuesta 899 dólares. Esperar que la consola de próxima generación, que por definición debería ser más potente, sea más barata que la actualización actual de media generación en un año y medio es utópico”.
Por eso, las voces dentro de la industria piden enfrentar la nueva realidad: El costo del hardware informático sigue aumentando, y seguirá haciéndolo en el futuro cercano. El director ejecutivo de Lenovo, Martin Higl, usó su keynote en la conferencia ISC 2026 de Hamburgo para expresar su demoledora opinión: los precios de la memoria DRAM y NAND nunca volverán a bajar.
Según expresó el directivo, la principal razón del actual aumento de precios es la redistribución de las capacidades de producción entre los mayores fabricantes de memorias: Samsung, SK Hynix y Micron.
Estas empresas han firmado contratos a gran escala con desarrolladores de IA, lo que significa que una parte significativa de los chips producidos se dirige a este segmento y, como resultado, los fabricantes de todos los otros productos de electrónica de consumo, incluidos teléfonos, tabletas, consolas y portátiles, se enfrentan a una escasez de componentes que nunca antes conocieron y a un aumento de los precios de adquisición que no parece tener fin.
A menos que algo cambie, los fabricantes de electrónica de consumo más pequeños no podrán absorber el golpe y algunos enfrentan a una perspectiva muy real de una posible ruina mientras intentan conseguir los componentes que necesitan, porque los proveedores solo atienden las solicitudes de las grandes empresas.
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