
Este cambio de coloración podría ser un indicio de estrés ambiental, advierten los expertos
Una empresa de manejo de serpientes acudió retirar una serpiente de cascabel diamantina occidental (Crotalus atrox) del patio trasero en un domicilio en Arizona, Estados Unidos. Sin embargo, cuando llegaron al lugar se encontraron con un ejemplar que no habían visto nunca antes.
Y es que, a pesar de que los trabajadores de Rattlesnake Solutions son expertos en serpientes de cascabel, el ejemplar que tenían frente a ellos presentaba un patrón inusual en sus escamas que no recordaba a los diamantes que dan nombre a su especie. En su lugar, las marcas en su cuerpo tenían más bien forma de corazón.
Un patrón bello pero preocupante
La historia tuvo lugar en 2024. De acuerdo con una publicación en Facebook de la empresa, se trataba de "una hembra adulta sana" de 76 centímetros de largo. Sin embargo, lo que más llamó la atención fue su coloración ligeramente más clara que una C. atrox normal y sus manchas curvas con forma de corazón o a "las manchas de un leopardo".
El equipo explicó que, debido a la zona en la que fue encontrada, es muy poco probable que se trate de un híbrido entre serpiente de cascabel y otra especie. La empresa cree que más bien podría tratarse de una mutación. Bryan Hughes, dueño de la empresa, dijo que dicha mutación podría ser un síntoma de estrés ambiental:
"La zona donde se encontró se ubica en un área de gran desarrollo urbano y con temperaturas anuales en aumento. Si mutaciones como esta son un indicador de mutación genética en respuesta al calentamiento global, es posible que veamos más casos en zonas urbanas".
Bryan Hughes, propietario de Rattlesnake Solutions.
En entrevista para la revista People, Hughes también planteó la duda sobre si se trataba de un patrón hereditario o si la sequía que azotaba Arizona pudo haber tenido algún efecto en el animal. A pesar de ello, Rattlesnake Solutions explicó que la coloración y el patrón no supone ningún problema real en una zona salvaje segura para la cascabel.
Actualmente existen alrededor de 57 especies reconocidas de serpientes de cascabel en el mundo, de las cuales 49 viven en México. De acuerdo con Semarnat, 18 de estas especies se encuentran en peligro de extinción.
En cuanto a la C. atrox, esta tiene se distribuye en 17 estados del país, especialmente del norte, como Chihuahua, Sonora, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Sin embargo, se han reportado avistamientos en algunas zonas de Oaxaca y Veracruz.
Esta especie puede alcanzar los 2.3 metros de largo, lo que la convierte en una de las serpientes más grandes de Norteamérica. Habita en zonas áridas y praderas y se alimenta principalmente de aves, lagartos y mamíferos. Esta no es una especie agresiva con los humanos y solo muerde si se siente amenazada y aún así hará sonar su cascabel antes de morder.
Imagen | Pexels.
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