Un estudio ha descubierto algo inusual del amoniaco que libera el excremento de pingüinos: ayuda a crear nubes

Luis Ángel Márquez Flores

Editor Jr

Las heces de los pingüinos podrían ser la clave contra el cambio climático. De acuerdo con un artículo publicado en Communications earth & environment, los gases liberados por el excremento (o guano) de estas aves juega un papel importante en la formación de nubes que ayudarían a regular las temperaturas en la superficie. 

El estudio se basa en la observación de los pingüinos Adelia (Pygoscelis adeliae), que habitan en la costa de Antártida. La dieta de estos animales se basa casi por completo en peces y krill, lo que da como resultado que su guano sea rico en nitrógeno, que a su vez se descompone en amoniaco

Cuando el amoniaco es arrastrado por los vientos polares hacia el océano, se encuentra con compuestos de azufre emitidos por las algas marina. Según Mongabay, esta reacción produce partículas diminutas de aerosol sobre las que el vapor de agua se condensa y forma las nubes. 

El sorprendente "superpoder" de las heces de pingüino

Entre enero y marzo de 2023, los científicos a cargo del estudio midieron los niveles de amoniaco y otros gases presentes en el aire cerca de la base Marambio, una estación de investigación en la Península Antártica operada por Argentina. Como explica Smithsonian magazine, a 8 kilómetros de la zona había una colonia de 60,000 pingüinos de Adelia. 

De acuerdo con sus observaciones, cuando el viento soplaba desde la colonia, las concentraciones de amoniaco aumentaron 13.5 partes por cada 1,000 millones. Esto es 1,000 veces más que el valor de referencia registrado por sus instrumentos. Los científicos descubrieron también que las concentraciones de amoniaco se mantenían elevados incluso cuando los pingüinos migraban.

De acuerdo con Science, a medida que aumentaban los niveles de amoniaco en la Antártida, la cantidad y el tamaño de las partículas de aerosol "se incrementaron drásticamente", provocando niebla en las horas posteriores. A pesar de que el amoniaco influía en la formación de nubes sobre la Antártida, el estudio reveló que los subproductos del guano aceleraron este proceso hasta 10,000 veces.

Según Eos, el gas de amoníaco permanece en la atmósfera solo unas horas, pero las partículas de aerosol que genera pueden sobrevivir durante varios días. En las condiciones de viento adecuadas, esas partículas podrían desplazarse sobre el Océano Austral y generar nubes en zonas donde la concentración de núcleos de condensación es limitada.

El medio añade que estos resultados coinciden con investigaciones previas acerca del impacto de las aves marinas del Ártico en la atmósfera. También tiene respaldo en estudios de laboratorio y modelos sobre la formación de nubes en la Antártida. A pesar de ello, los científicos afirman que se requieren más investigaciones para determinar con exactitud qué tanto influyen las nubes generadas por los pingüinos en las temperaturas. 

"Las nubes influyen en el balance de radiación de la superficie, lo que afecta a la temperatura superficial. Por lo tanto, las nubes impactan el cambio climático", dijo Matthew Boyer, autor principal de estudio, a Popular Science

El efecto general depende de dónde se formen. Sobre el océano, es probable que enfríen la superficie. No obstante, como explica Smithsonian… "las nubes sobre glaciares y capas de hielo podrían tener el efecto contrario: el hielo de la Antártida es tan reflectante que las nubes allí podrían atrapar ese calor reflejado, calentando el suelo".  

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