Marruecos acaba de vivir un cambio climático notable: tras siete años de sequía, las lluvias de los últimos meses han transformado el paisaje del país. El noreste marroquí, que en 2025 aparecía en tonos marrones y áridos en las imágenes satelitales, hoy luce verde y lleno de vegetación.
Según informa Swissinfo, las precipitaciones acumuladas alcanzaron los 360 milímetros, un 54% por encima de la media de los últimos 30 años y más del doble respecto al año pasado. El resultado es visible incluso desde el espacio gracias al satélite Copernicus Sentinel-3, que ha captado la magnitud de esta recuperación hídrica.
Marruecos reverdece tras siete años de sequía: lluvias 54% superiores a la media
A mediados de febrero de 2025, el noreste de Marruecos mostraba un panorama crítico: sequía generalizada y vegetación escasa. Un año después, las imágenes satelitales revelan un contraste radical. Tras dos meses de lluvias intensas, el terreno seco se convirtió en una extensión verde, misma que marca el fin de un ciclo de siete años de sequía.
El ministro de Equipamiento y Agua, Nizar Baraka, confirmó que estas precipitaciones aseguran reservas de agua potable para al menos tres años. Sin embargo, el alivio hídrico vino acompañado de inundaciones, como las registradas en la cuenca de Loukkos, donde los caudales alcanzaron cifras históricas.
La recuperación hídrica también se refleja en los recursos disponibles: 11,800 millones de metros cúbicos de agua, un aumento del 155% respecto al mismo periodo de 2025, según la European Union Space (ESA).
Embalses llenos y daños colaterales
Además, las lluvias han permitido que los embalses alcancen un 70.7% de su capacidad, cifras que Marruecos no veía desde 2018. Según el ministro, este nivel de almacenamiento garantiza agua para consumo, agricultura y generación hidroeléctrica.
No obstante, la presión hidráulica obligó a realizar liberaciones controladas para proteger las presas. Además, las precipitaciones dañaron gravemente la infraestructura vial: 168 tramos de carreteras resultaron afectados, de los cuales 124 ya fueron reabiertos y 44 permanecen cerrados.
Las regiones más golpeadas incluyen Tánger-Tetuán-Alhucemas, Rabat-Salé-Kénitra y Marrakech-Safi, donde las inundaciones y deslizamientos de tierra provocaron el colapso de puentes y estructuras rurales.
Un respiro para la agricultura y la ganadería marroquí
El impacto positivo de estas lluvias es evidente en el sector agropecuario. Tras años de pérdidas por sequía, los campos reverdecidos ofrecen nuevas oportunidades para la agricultura y la ganadería. La disponibilidad de agua también fortalece la seguridad alimentaria y energética del país.
Sin embargo, el desafío ahora es equilibrar los beneficios con la gestión de riesgos. Según el medio Le matin, Las autoridades trabajan en restaurar carreteras y evaluar daños, mientras la población celebra el regreso de la lluvia como un alivio largamente esperado.
El “nuevo Marruecos verde” es una muestra de cómo el clima puede transformar un territorio en cuestión de meses, y cómo la tecnología satelital permite observar estos cambios a escala global.
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