Mientras los pueblos se secan, las mujeres en Marruecos suben a las montañas para capturar niebla: la convierten en agua potable

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Ante el avance del desierto, sacan provecho a recursos poco habituales

Ismael Garcia Delgado

Editor Jr

Alrededor de hace 40 años, un grupo de investigadores en el desierto de Atacama, Chile, dejó olvidada una malla metálica al aire libre durante toda una noche. A la mañana siguiente se dieron cuenta que tenía gotas de agua. Dicha escena, suscitada en uno de las zonas más secas del planeta, planteó una idea. Hoy, ha transformado la vida de pueblos enteros.

El cambio climático ha acrecentado el aumento de temperaturas en territorios de por sí cálidos. Sumado a ello, la escases de agua comienza a secar los pozos. Ante la situación, comunidades en Marruecos han encontrado una solución alejada a la infraestructura hidráulica convencional: capturar la niebla y convertirla en agua potable

Como platican en Towards Equiality, aldeas de la región de Aït Baâmrane han subsistido durante décadas gracias a la mano de obra femenina. Las mujeres, por tradición, diariamente subían a lo alto de zonas montañosas durante cuatro horas a pie para regresar con barriles de casi 25 kilos sobre la cabeza. Una dinámica que abastecía la demanda de agua.

Por esta razón, muchas niñas no podían estudiar. Estaban condicionadas a la cotidianidad desértica del Sáhara. Fue con la llegada de enormes redes de polímero en las laderas del monte Boutmezguida que todo cambió. Situadas a más de 1,200 metros de altitud, estas mallas tienen un fin específico: aprovechar la humedad de la niebla.

De esta manera, la niebla que atraviesa la cordillera del Anti-Atlas desciende a las montañas marroquíes y las mallas ayudan a atraparla. Así, se condensa y termina en depósitos conectados a kilómetros de tuberías. Un diseño que no requiere bombas o siquiera infraestructura industrial. Este simple sistema lleva agua a los hogares solo con viento, altura y humedad ambiental.

Pero el beneficio no se libró del escepticismo. Aunque la niebla logró que el agua llegara directamente a los grifos, algunos vecinos no concebían esta idea de primera instancia. Hubo quien desconfió del agua por el hecho de nunca haber pasado por tierra, puesto que creían que carecía de minerales y de "vida". El "agua de niebla", como le comenzaron a llamar, era una fuente alejada de lo que conocían.

Sin embargo, con el tiempo este rechazo comenzó a disiparse. Las familias comprobaron que aquella agua era segura y constante. Eso sí, esta transición trajo consigo consecuencias sociales como por ejemplo que las mujeres se sintieron desplazadas de un papel central. Pero al mismo tiempo, las jóvenes pudieron asistir con regularidad a la escuela ya que no tenían que dedicar medio día a transportar agua.

Aunque la ONU ha reconocido este sistema como una vía para la adaptación climática, se debe tener en cuenta que no es una solución para todos. Al final, capturar niebla solo sirve en zonas donde coinciden montañas, humedad oceánica y condiciones atmosféricas en específico. Una imagen poderosa, pero que pocos pueden lograr. Aún así, Marruecos sobrevive por medio de una idea poco probable: cosechar nubes.

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