La escena se repite cada año con decenas de miles de aspirantes buscan un lugar en Medicina, Derecho o Contaduría en la Universidad Nacional Autónoma de México, pero la gran mayoría se queda fuera. Al mismo tiempo, hay carreras donde ocurre lo contrario, sobran espacios.
En la reciente convocatoria de ingreso de 2025, 14 licenciaturas tuvieron menos aspirantes que lugares disponibles. En total, se ofertaron 596 espacios, pero solo hubo 514 postulantes. Es decir, ni siquiera se llenaron.
El contraste: miles contra cientos
La diferencia es enorme. Mientras esas 14 carreras no alcanzaron a cubrir su oferta, las licenciaturas más demandadas concentraron 47 mil 204 aspirantes para apenas 2 mil 235 lugares.
El caso más claro es Médico Cirujano con 27 mil 38 aspirantes que compitieron por solo 326 espacios. Esta disparidad no es nueva. Datos de la Gaceta CCH muestran que carreras como Medicina, Derecho y Psicología llevan al menos una década concentrando las preferencias estudiantiles, al grado de que poco más de 50% de los egresados se inclinan por apenas 11 opciones.
Incluso en términos laborales, esta concentración tiene lógica. Carreras como Administración, Derecho y Tecnologías de la Información se encuentran entre las que más personas ocupadas registran en México, con cientos de miles de profesionistas activos.
Las carreras donde sobran lugares
Las licenciaturas con menor demanda no son pocas ni irrelevantes. Entre ellas están Geociencias (40 lugares y 39 aspirantes), Ciencias de Materiales Sustentables (44 y 37), Estudios Sociales y Gestión Local (40 y 23), Desarrollo Territorial (36 y 18) y Etnomusicología (20 y 9).
También aparecen varias opciones de Lenguas y Literatura Modernas (alemanas, francesas, italianas o portuguesas) además de Geohistoria, Literatura Intercultural e Historia del Arte. En muchos casos, los datos de la Dirección General de Administración Escolar (DGAE) confirman esta tendencia, por ejemplo, Desarrollo Territorial tuvo 18 aspirantes para 36 lugares, y Geohistoria apenas 11 para 40 espacios.
En conjunto, las 14 carreras donde la demanda no alcanzó a cubrir los lugares disponibles son: Geociencias, Ciencias de Materiales Sustentables, Estudios Sociales y Gestión Local, Desarrollo Territorial, Etnomusicología, Lengua y Literaturas Modernas (alemanas, francesas, inglesas, italianas y portuguesas), Desarrollo y Gestión Interculturales, Geohistoria, Literatura Intercultural e Historia del Arte.
No es solo “falta de interés”
La explicación no es tan simple como pensar que “nadie quiere estudiar eso”. La propia universidad identifica varias razones: falta de difusión, desinformación sobre el campo laboral, la percepción de que tienen poco futuro o, incluso, el hecho de que muchas se imparten fuera de la Ciudad de México.
De las 14 carreras con baja demanda, nueve se ofrecen en campus foráneos de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES), en estados como Michoacán, Guanajuato o Yucatán. Para muchos aspirantes, eso implica mudarse, algo que no todos pueden costear o considerar. Además, algunas son relativamente nuevas o altamente especializadas, lo que limita su visibilidad frente a carreras tradicionales. Por ejemplo, Historia del Arte antes era una especialidad y ahora es una licenciatura.
El caso especial de las Artes
Hay otro factor que distorsiona las cifras: no todas las carreras se ingresan de la misma forma. En áreas como Música o Cinematografía, el proceso no depende únicamente del examen de admisión.
Para entrar a licenciaturas de la Facultad de Música, primero es necesario cursar un ciclo propedéutico que dura tres años. Miles de aspirantes intentan ingresar a este proceso, pero pocos lo concluyen y aún menos logran pasar a la licenciatura.
Esto provoca que, en los datos de ingreso, carreras como Etnomusicología o Instrumentista aparezcan con muy pocos aspirantes, cuando en realidad el filtro ocurrió antes. Es decir, no es que no haya interés, sino que el proceso de selección es distinto y mucho más largo.
En el caso de Cinematografía, se trata de una carrera de ingreso indirecto, lo que significa que primero se debe ser aceptado en otra licenciatura de la UNAM (área 1, 2, 3 o 4), cursar al menos un año con promedio superior a 8.0, y luego aprobar el proceso de selección interno de la ENAC el cual suele ser muy especializado y técnico.
El fenómeno no es exclusivo de la universidad. A nivel nacional, las carreras del área de Humanidades y Artes suelen tener menor demanda. Incluso en el mercado laboral, algunas de estas áreas enfrentan retos. Un análisis de El País muestra que campos como Música y artes escénicas tienen menores tasas de ocupación en comparación con otras disciplinas, lo que influye en la percepción de los estudiantes.
¿Problema o oportunidad?
A pesar de la baja demanda, la UNAM ha dejado claro que estas carreras no están en riesgo de desaparecer. Sin embargo, sí reconoce la necesidad de analizar por qué cada vez menos estudiantes las eligen. En paralelo, la universidad sigue ampliando su oferta, especialmente en las ENES, con nuevas licenciaturas pensadas para responder a necesidades regionales y del mercado laboral.
En ese contexto, estudiar una carrera con baja demanda puede convertirse en una ventaja: menos competencia para ingresar y la posibilidad de especializarse en áreas poco saturadas. El problema, más que la falta de espacios, parece ser otro, cómo hacer visibles estas opciones en un sistema donde, año tras año, miles siguen intentando entrar a las mismas carreras.
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