En México se escucha seguido que hay un Oxxo en cada esquina. Pero los datos cuentan otra historia. Si algo define el paisaje urbano del país no son las tiendas de conveniencia, sino los puestos locales donde el taco manda. Y no es solo percepción; es estadística, cultura y economía cotidiana.
Y los números muestran por qué este platillo es mucho más que comida. El taco es el rey y no solo gana por sabor, sino por disponibilidad. Como explicó Pablo Levy, director general de Research Land en entrevista con La Jornada:
“Lo que evidencian los datos es que el taco se consolidó como una solución cotidiana. No compite únicamente por sabor, sino por disponibilidad, cercanía y por la facilidad con la que se integra a la rutina diaria del consumidor”
Más taquerías que cualquier otra cosa
La dimensión del fenómeno es difícil de ignorar. De acuerdo con el reporte, en México existen más de 139 mil taquerías, una red que abarca desde negocios formales hasta puestos callejeros. Este número explica por qué, en la práctica, siempre hay tacos cerca.
Sin embargo, otras mediciones también dimensionan el alcance del sector. El Directorio de Estadísticas de Unidades Económicas (DENUE) registra 46,890 negocios de tacos en el país. La diferencia entre cifras refleja que la industria es tan amplia que rebasa los registros formales.
De acuerdo con la Secretaría de Economía, esta red de establecimientos, formales e informales, tiene un impacto directo en el empleo y en el consumo diario, consolidándose como uno de los pilares del gasto fuera del hogar.
Una industria de miles de millones
El peso económico del taco es igual de contundente. La Jornada señala que el gasto en fondas, taquerías y negocios similares representa alrededor del 26 por ciento del total que los hogares destinan a alimentos fuera de casa. Además, esta industria genera más de 200 mil millones de pesos al año.
“Estamos frente a una industria altamente pulverizada, pero con un alcance masivo”, dijo Levy. “El taco logra algo que pocos productos consiguen y es el estar presente en todos los niveles socioeconómicos y en múltiples momentos de consumo”. Es decir, no importa si es desayuno improvisado, comida corrida o cena después de una fiesta, el taco siempre encaja.
De la esquina a la app
La omnipresencia del taco también se refleja en el mundo digital. Según datos de Uber, en 2024 se registraron más de 24 millones de órdenes de tacos a través de su plataforma, con más de 8 millones solo en Ciudad de México.
Esto implica que la tradición del puesto callejero ahora convive con el delivery. Incluso, en un solo día se llegaron a pedir 35 mil tacos en la capital del país, lo que confirma que la demanda no solo se mantiene, sino que crece.
Además, según datos de Uber, ciudades como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey encabezan la lista de las más “taqueras”, mientras que los clásicos como pastor, bistec y suadero siguen dominando, aunque nuevas opciones como los tacos de papa ganan terreno.
Más que comida: experiencia
El dominio del taco no se explica únicamente por su presencia o precio. Hay un componente social clave. Según La Jornada, cuatro de cada 10 personas prefieren comer tacos en reuniones con familia o amigos. A eso se suma un elemento casi ritual: la relación con el taquero. “Que el taquero ‘ya sepa qué vas a pedir’ refuerza una relación que puede durar años”, apunta el reporte.
La experiencia completa: la salsa, el limón, la confianza del lugar, es lo que convierte al taco en algo repetible. “La accesibilidad explica por qué se consumen tacos, pero la experiencia explica por qué se repiten”, resumió Levy.
Mientras cadenas como Oxxo superan las 20 mil tiendas en México, las taquerías multiplican esa presencia. Así que no, no hay un Oxxo en cada esquina. Hay una taquería en un país donde el 70 por ciento de la población considera al taco su comida favorita.
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