
Insiste en investigar cualquier evidencia con rigor científico
El fenómeno OVNI cambió de nombre en los círculos oficiales, pero su impacto mediático sigue intacto. El tema continúa atrayendo la atención de millones, desde entusiastas de lo paranormal hasta la comunidad científica y las altas esferas del poder político. En Estados Unidos, la administración de Donald Trump convirtió el asunto en una prioridad oficial: a inicios de este 2026, dio instrucciones al Departamento de Guerra y a distintas dependencias para localizar y transparentar los archivos gubernamentales sobre vida alienígena, fenómenos anómalos no identificados (UAP) y OVNIs. Frente a este despliegue, el actual administrador de la NASA, Jared Isaacman, dejó clara su postura: si surge cualquier hallazgo trascendente, la agencia espacial tiene que formar parte de las investigaciones.
Isaacman abordó el tema durante una entrevista con Blake Burman en la cadena NewsNation el pasado 25 de septiembre. Al ser cuestionado sobre el reciente incremento en avistamientos y registros de UAPs, el titular de la NASA sugirió abordar el tema con la mente abierta y remarcó que la agencia espacial debería involucrarse en caso de dar con algo relevante. La frase no es nueva en su repertorio: ya la había utilizado en 2023, justo cuando Estados Unidos formalizó su compromiso de investigar estos fenómenos con mayor rigor científico.
Pese a esto, Isaacman ve poco probable que la multiplicación de reportes se deba a visitas extraterrestres. A su juicio, existen dos explicaciones mucho más plausibles: por un lado, fenómenos naturales cuya física aún no comprendemos del todo; por el otro, maniobras y pruebas encubiertas por parte de adversarios geopolíticos.
El proyecto PURSUE
La desclasificación masiva de imágenes, grabaciones y datos sobre UAPs y OVNIs impulsada por Trump opera bajo la iniciativa PURSUE (siglas de Presidential Unsealing and Reporting System for UAP Encounters). Esta información se publica gradualmente a través del portal War.gov/ufo mediante entregas periódicas. No será un proceso inmediato: existen millones de documentos —muchos de ellos todavía en soporte físico de papel—, por lo que digitalizarlos y ponerlos a disposición del público llevará bastante más tiempo que procesar los archivos modernos.
Aunque en la práctica describen fenómenos similares, el uso de ambas etiquetas responde a una evolución terminológica. En PURSUE coexisten porque OVNI (u UFO, en inglés) arrastra décadas de historia e imaginario popular, mientras que UAP (Fenómenos Anómalos No Identificados) se consolidó como una denominación técnica más amplia y neutral, alejada de la carga pseudocientífica que suele acompañar al término clásico.
Aunque la iniciativa PURSUE parece mostrar un repunte de fenómenos anómalos, diversos analistas subrayan que lo que aumentó en realidad fue la disposición a reportarlos. Para dimensionar el cambio: en un informe preliminar divulgado en 2021 se contabilizaban apenas 144 OVNIs registrados a lo largo de 17 años. En contraste, en un lapso de tan solo doce meses —entre mayo de 2023 y junio de 2024— el recuento oficial alcanzó los 757 avistamientos. Este incremento obedece principalmente al despliegue de mejores tecnologías de detección y a la paulatina pérdida de estigma entre pilotos y personal militar al momento de dar parte.
Los especialistas tienen dudas, muchas dudas
A la par de pedir prudencia ante estas estadísticas, varios expertos manifiestan dudas sobre liberar tal volumen de información sin el contexto adecuado. El argumento es que gran parte de estos reportes técnicos pueden ser malinterpretados por la opinión pública, propiciando que se identifiquen naves alienígenas en situaciones con explicaciones puramente mundanas o tecnológicas.
Si bien Isaacman descarta casi por completo que los UAPs guarden relación con seres de otros mundos, el administrador de la NASA aclara que eso no implica descartar la existencia de vida en el cosmos. Citó como ejemplos a Europa y Encélado, lunas que albergan vastos océanos subterráneos y que continúan prácticamente inexploradas en términos biológicos. Aunque existen proyectos futuros orientados hacia allá, la atención prioritaria de la exploración actual se mantiene sobre Marte.
El concepto de vida extraterrestre abarca un espectro inmenso: el hallazgo de un solo microbio bajo la superficie marciana supondría el mayor hito en la historia de la ciencia espacial. Sin embargo, dar el salto de un organismo unicelular a una civilización avanzada con tecnología capaz de surcar el espacio representa una distancia monumental. Dicha civilización pudo haber florecido y desaparecido hace eones, o existir hoy pero a distancias inalcanzables o sin la capacidad técnica para contactarnos. Entre ese abanico de posibilidades cósmicas, la gran mayoría de los UAPs que Washington desclasifica difícilmente tendrán relación alguna con naves alienígenas.
Imagen | Paramount Pictures
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