
Se trata de un astrolabio fabricado en el siglo XI y da cuenta del contacto entre europeos, árabes y judíos durante la Edad Media
Una investigadora de la Universidad de Cambridge descubrió un astrolabio islámico de casi 1,000 años de antigüedad entre la colección de un museo en Verona, Italia. El artefacto contiene inscripciones en árabe y en hebreo, así como numerales occidentales. Todos grabados por distintas personas en momentos distintos de la historia.
El estudio fue publicado en la revista Nuncius en 2024. De acuerdo con su autora, la doctora Federica Gigante, el astrolabio, fabricado en Al-Ándalus en el siglo XI y que actualmente pertenece a la colección de la Fondazione Museo Miniscalchi-Erizzo, es un importante testimonio del intercambio científico entre árabes, europeos y judíos durante la Edad Media y Moderna.
Así es el astrolabio de Al-Ándalus
Según un artículo del Christ's College de Cambridge, la doctora Gigante se topó con el astrolabio en una imagen del sitio web del museo. La investigadora cuenta que cuando visitó el lugar para examinar el artefacto, descubrió que, además de las inscripciones en árabe, también se podía distinguir tenues inscripciones en hebreo.
"Solo las alcanzaba a la luz rasante que entraba por una ventana. Pensé que estaba soñando, pero seguí viendo más y más. Fue muy emocionante."
Federica Gigante.
El astrolabio es uno de los más antiguos conocidos fabricados en España. Esto se pudo saber al analizar la posición de las estrellas en el disco perforado que represa el mapa del cielo, ya que estas están colocadas según su posición a finales del siglo XI.
Debido al estilo de grabado y la disposición de las escalas en la parte posterior, Gigante pudo determinar la relación entre este astrolabio y otros instrumentos fabricados en Al-Ándalus en el siglo XI. Según la doctora, el astrolabio pudo haber sido hecho en Toledo, pues durante esa época dicha ciudad fue un centro de convivencia e intercambio cultural entre musulmanes, judíos y cristianos.
Lo que las inscripciones cuentan de la histora del astrolabio de Al-Ándalus
Originalmente, el astrolabio contaba con inscripciones en árabe de nombres judíos, que sugerían que el artefacto pertenecía a una comunidad sefardí de España, donde se hablaba árabe. Una segunda placa, añadida después, muestra inscripciones que indican latitudes del norte de África, lo que sugiere que en algún momento, este objeto viajó a Marruecos o a Egipto.
Pero la historia no acaba allí, ya que las inscripciones en hebreo son un añadido posterior, tal vez del siglo XII. Según Gigante, esto sugiere que "en cierto momento, el objeto salió de España o del norte de África y circuló entre la comunidad judía de la diáspora en Italia". Como en dicha comunidad no se hablaba árabe, se tuvo que emplear el hebreo.
No fue sino hasta el siglo XVII que el astrolabio de Al-Ándalus pasó a formar parte de la colección de un noble veronés llamado Ludovico Moscardo, antes de integrarse a la colección de la familia Miniscalchi. Finalmente, en 1990 fue fundada la Fondazione Museo Miniscalchi-Erizzo, donde actualmente descansa el objeto.
Números occidentales: la corrección incorrecta
En diversas placas del astrolabio también aparecen números occidentales. Estas traducen y "corrigen" los valores de latitud. De acuerdo con Gigante, es posible que dichas correcciones fueran hechas en Verona para un hablante de latín o italiano.
La cuestión, según la investigadora, es que dichos valores no solo difieren el valor arábigo, sino que además son contradictorias. Gigante afirma que es posible que algún usuario posterior del astrolabio considerara el valor arábigo original como erróneo y tratase de modificarlo.
¿Un smartphone antiguo?
Aunque suene un poco exagerado, según Laura Poppick, de la Smithsonian Magazine, los astrolabios pueden considerarse como los primeros "smartphones" del mundo, pues podían tener cientos de usos. Estos instrumentos constan de varios componentes planos y tallados de diversas formas, que se apilan e incrustan en un disco llamado mater.
Su nombre proviene del griego y significa "capturador de estrellas". Según los expertos, debieron ser inventados entre los siglos II y V, durante la vida del matemático y astrónomo Ptolomeo. Sin embargo, en el mundo islámico, su construcción se le atribuye al matemático del siglo VIII Muhammad al-Fazari.
Imagen de portada | Federica Gigante/ Universidad de Cambridge.
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