La clave de la longevidad no se encuentra en los genes, pero sí en los cambios ambientales y algunos de ellos los podemos controlar

Luis Ángel Márquez Flores

Editor Jr

Se suele creer que la clave de la longevidad se lleva en la sangre, que un historial de parientes octogenarios y nonagenarios determina la esperanza de vida de las siguientes generaciones. Sin embargo, un estudio reciente probó que no es así. De hecho, la predisposición genética representa tan solo el 2% de la variación en el riesgo de muerte prematura.

En cambio, factores ambientales, como el tabaquismo, el ejercicio o la situación económica, tienen un impacto mucho mayor: hasta el 17%. De acuerdo con los hallazgos publicados en la revista Nature Medicine, la longevidad parece depender más de las decisiones diarias de cada persona y de su entorno, que del ADN.

Distintas enfermedades, distintas formas de impacto

El estudio se basó en datos del UK Biobank, una gigantesca base de datos con información genética, médica y social de casi 500,000 personas de Reino Unido. Gracias a esta fuente, el equipo liderado por el doctor Austin Argentieri analizó el impacto de 164 factores, tanto genéticos como ambientales, sobre la salud, el envejecimiento y el riesgo de muerte prematura.

Los investigadores encontraron diferencias en la magnitud en la que unos factores u otros impactan al riesgo asociado a determinadas enfermedades. De acuerdo con el estudio, si bien los factores ambientales influyen más en enfermedades que afectan a pulmones, corazón e hígado, la genética tiene un mayor peso en padecimientos como demencia y algunos tipos de cáncer, como el de mama.

Para poder evaluar la longevidad en las personas, el equipo estudió algunas enfermedades relacionadas con este proceso. Sin embargo, también desarrollaron a una metodología novedosa: el "reloj del envejecimiento", un reloj biológico basado en algunas proteínas presentes en la sangre. Este ayudó a entender con precisión cómo ciertos hábitos y condiciones afectan el envejecimiento.

Lecciones para el futuro

Según Argentieri, los resultados de la investigación resaltan "los beneficios potenciales de enfocar las intervenciones en los entornos, contextos socioeconómicos, y comportamientos en la prevención de enfermedades relacionadas con la edad y la muerte prematura”. Estos pueden servir como guía a la hora de hallar el foco en las intervenciones en salud pública.

La importancia del trabajo también radica en la diversidad de la muestra y en la validación de los resultados en personas de distintas regiones. Según Manuel Collado, investigador del CNB-CSIC en el CiMUS, de la Universidad de Santiago de Compostela, para Science Media Centre España, esta “es una fantástica colección de muestras y datos que ya está siendo usada intensamente por muchos investigadores”.

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