Ciudad de México podría sumarse al debate sobre el uso de redes sociales en menores. Una iniciativa presentada en el Congreso local propone restringir completamente el acceso a estas plataformas a niñas, niños y adolescentes menores de 16 años.
Durante una sesión reciente en el Congreso capitalino, la diputada del PAN, Laura Álvarez, planteó reformar la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes para establecer una restricción explícita al uso de redes sociales en este grupo de edad.
La propuesta no solo apunta a prohibir el acceso, sino también a obligar a las autoridades a atender los casos en los que menores resulten afectados por el uso de plataformas digitales. El planteamiento es que el uso de redes sociales “deberá estar restringido” hasta los 16 años, con acciones y recomendaciones institucionales para reforzar esa medida.
El argumento: salud mental y riesgos digitales
La iniciativa se apoya en un argumento cada vez más común en políticas públicas, el impacto de las redes sociales en la salud mental. Según expuso la legisladora, existe evidencia de que el uso intensivo de estas plataformas está asociado con mayores niveles de ansiedad, depresión y menor concentración. Una revisión sistemática encontró asociaciones positivas, aunque pequeñas, entre el uso de redes sociales y problemas como ansiedad, depresión y trastornos del sueño en jóvenes.
Otros estudios también apuntan en la misma dirección. Investigaciones recopiladas por la National Library of Medicine señalan que el uso frecuente de redes sociales en adolescentes puede relacionarse con mayor angustia mental, conductas autolesivas e incluso ideación suicida.
Sin embargo, el consenso no es absoluto. Un análisis citado por la American Psychological Association advierte que la evidencia actual no permite afirmar de forma concluyente que el uso de redes sociales cause problemas de salud mental, lo que mantiene abierto el debate científico.
Entre datos alarmantes y una realidad compleja
Más allá de la discusión académica, la propuesta también se apoya en cifras contundentes sobre riesgos digitales. De acuerdo con lo expuesto en el Congreso, 81% de los niños aprende a usar internet sin supervisión, mientras que más de la mitad de estudiantes de secundaria ha participado en prácticas de sexting.
Además, se mencionan riesgos como el contacto con adultos, solicitudes de contenido íntimo y exposición temprana a pornografía. La legisladora también vinculó el uso de redes con delitos como la pornografía infantil y señaló que una parte importante de las víctimas es captada en línea.
No es una idea aislada
La propuesta en CDMX no surge en el vacío. Países como Australia ya han planteado restricciones similares, mientras que en Francia se exige consentimiento parental antes de los 15 años y en España se discuten límites más estrictos.
En México, el debate tampoco es nuevo. Como anteriormente reportamos en Xataka México, el PAN ya había impulsado una iniciativa en la Cámara de Diputados para impedir que menores de 16 años accedan a redes sociales sin autorización parental, incluso comparando su regulación con la del alcohol.
El dilema: regulación vs. evidencia
El punto clave está en la tensión entre política pública y evidencia científica. Mientras algunos estudios encuentran asociaciones entre redes sociales y problemas de salud mental, otros subrayan que los efectos son pequeños, inconsistentes o incluso inexistentes.
Investigaciones recientes publicadas en Nature Human Behaviour también apuntan a un escenario más matizado: adolescentes con problemas de salud mental tienden a usar más redes sociales y a experimentar sus efectos de forma distinta, pero sin establecer una relación causal clara .
En otras palabras, el problema podría no ser solo cuánto se usan las redes, sino cómo y en qué contexto. Por ahora, la iniciativa apenas comienza su camino legislativo. De avanzar, abriría uno de los debates más complejos en la agenda digital.
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