Hace años, el dueño de Toniná cerró sus puertas y exigió al gobierno "un pago justo"; ahora han expropiado la zona arqueológica

Luis Ángel Márquez Flores

Editor Jr

El pasado 2 de marzo se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto presidencial para la expropiación de 9.22 hectáreas de terreno en la zona arqueológica de Toniná. Ahora, el Instituto Nacional de Antropología e Historia ha ocupado el lugar, que después de años volverá a abrir sus puertas al público.

Toniná se ubica en el estado de Chiapas, a 85 kilómetros de San Cristóbal de las Casas. Cabe recordar que el lugar se encontraba cerrado desde finales de 2023 debido a un conflicto de pago entre el gobierno y el anterior dueño de las tierras donde se encuentra asentado este sitio arqueológico. 

¿Por qué cerró Toniná?

Las tierra donde esta se encontraba eran propiedad de una persona llamada José Alfonso Cruz Espinoza, quien durante 20 años recibió un pago mensual por uso de suelo. Sin embargo, en los meses anteriores a su cierre, Cruz Espinoza se negó aceptar el pago, pues, de acuerdo con Milenio, consideraba que este era muy poco debido a una valoración incorrecta.

Y es que el Instituto Nacional de Bienes Nacionales argumentaba que el valor del predio disminuyó al ser considerada un espacio utilizado para el ganado. Sin embargo, Cruz Espinoza se negó a abrir sus puertas hasta que el INDAABIN realizara una "evaluación justa", considerando que se hacía uso de su propiedad como espacio turístico.

La titular de la Secretaría de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, señaló que, con la recuperación del espacio se fortalece la capacidad del Estado para "preservar el patrimonio arqueológico, asegurar su manejo con criterios técnicos y sostener, de manera permanente, las tareas de conservación, restauración e investigación".

De acuerdo con el decreto, a partir de la entrada en vigor del mismo, el INAH implementará en la zona un programa para reactivar la zona y abrirla nuevamente al publico. El mismo incluirá el diseño de una ruta de acceso bajo condiciones adecuadas de seguridad, conservación y control institucional.

Imagen | INAH.

El esplendor de una ciudad maya

El sitio arqueológico de Toniná está emplazado en la cima de una colina en el valle de Ocosingo. Se trata de un espacio sagrado habitado por un pueblo guerrero que tuvo su apogeo entre los años 600 y 900, durante el periodo Clásico. En su núcleo podemos encontrar la Acrópolis, que alberga las estructuras más importantes del sitio: templos dedicados a dioses mayas, palacios y estructuras conectadas entre sí por calzadas.

Como señala del INAH, entre los sitios sobresalientes de la Acrópolis están el Inframundo, el Palacio, el Friso de las Cuatro Eras, el Templo del Espejo Humeante y el Templo del Monstruo de la Tierra. Mientras que la Gran Plaza alberga un juego de pelota y el Altar de los Sacrificios.

Toniná fue el último testigo del ocaso del llamado Viejo Imperio Maya. Las primeras referencias a este sitio se pueden rastrear hasta el siglo XVII, por fray Jacinto Garrido. En el siglo XIX se realizaron los primeros recorridos por el sitio, pero no fue sino hasta 1980 cuando se iniciaron los trabajos de investigación y conservación por parte del INAH.

Imagen de portada | INAH.

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