Morena quiere cambiar los festivales en CDMX: propone permitir llevar tu propia comida y bebidas

Obed Nares

Editor Jr

La experiencia de ir a un festival en Ciudad de México podría cambiar de forma importante. Una nueva iniciativa en el Congreso local propone permitir que los asistentes ingresen con alimentos y bebidas a espectáculos públicos, pero solo en espacios abiertos y bajo reglas bastante específicas. La propuesta viene de la diputada de Morena, Elizabeth Mateos, quien plantea modificar la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos. El objetivo es hacer más accesibles estos eventos sin comprometer la seguridad.

La iniciativa presentada durante la sesión del miércoles, establece que las personas podrán ingresar alimentos y bebidas para consumo personal, siempre que se trate de cantidades limitadas y sin fines de venta o distribución. Es decir, nada de convertir el concierto en tianguis improvisado. Además, no cualquier tipo de comida sería válida. Solo se permitirían refrigerios o alimentos listos para consumo inmediato, en porciones individuales. Ejemplos: botanas, barras, sándwiches, fruta o galletas.

Lo que queda fuera son los recipientes voluminosos, platillos abundantes, alimentos con líquidos o caldos, comida caliente o utensilios grandes para transportar comida. También se prohíben hieleras, termos de gran capacidad y envases rígidos. En cuanto a bebidas, la regla también es estricta: solo se permitirían en envases de plástico, cartón u otros materiales flexibles o irrompibles. El vidrio queda completamente prohibido.

Todo deberá ir sellado y sujeto a revisión

Uno de los puntos clave de la propuesta es la seguridad. Por eso, los alimentos y bebidas solo podrían ingresar si están en su empaque original, cerrado y sellado. Además, deberán ser susceptibles de inspección visual o revisión por parte del personal de seguridad del evento. La idea es evitar riesgos y garantizar la integridad de los asistentes.

También se deja claro que cualquier objeto que represente peligro (como utensilios punzocortantes) quedaría fuera, incluso si está relacionado con la preparación o consumo de alimentos.

Aunque la propuesta abre la puerta a una práctica poco común en festivales, no sería universal. Solo aplicaría para espectáculos en espacios abiertos. Quedan excluidos recintos cerrados como teatros, auditorios, salas de concierto, museos o inmuebles con valor patrimonial. Tampoco aplicaría en eventos donde Protección Civil determine restricciones específicas por motivos de seguridad. En otras palabras, nada de meter comida al Auditorio Nacional o a espacios similares.

El fondo del problema: el costo de los festivales

Más allá de la comodidad, la iniciativa responde a un tema económico. De acuerdo con lo expuesto por la legisladora, el costo de los alimentos dentro de los festivales puede ser un factor que vuelve estas experienciasfinancieramente insostenibles” para muchas personas.

En eventos recientes, los precios de comida han oscilado entre los 90 y más de 200 pesos por producto. Si se suma el costo del boleto, pasar todo el día en un festival puede implicar gastar al menos 300 pesos adicionales solo en comida y bebida básica.

Por ahora, se trata solo de una iniciativa. Pero si avanza, podría cambiar por completo la dinámica de los festivales en CDMX: menos gasto obligatorio y más libertad para el público.

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