Las pesadillas que se sienten demasiado reales suelen asociarse al estrés, una mala digestión o incluso a haber visto una película de terror antes de dormir. Sin embargo, la ciencia ha comenzado a explorar otra posibilidad: en algunos casos, estos sueños podrían ser una señal temprana de que algo no va bien en el cuerpo.
Según un estudio publicado en 2025 en la revista Frontiers in Psychiatry, este fenómeno puede explicarse mediante lo que los investigadores llaman sueño prodrómico, un modelo neurobiológico que sugiere que ciertas pesadillas podrían aparecer antes de que se manifiesten síntomas físicos de una enfermedad.
El cerebro como una máquina que predice
Durante la fase REM del sueño —el momento en que ocurren la mayoría de los sueños— el cerebro mantiene una intensa actividad. En ese estado, los investigadores plantean que también se produce un análisis interno del organismo: una especie de evaluación del estado de los órganos y tejidos.
En este contexto se aplica el modelo McNamara, basado en la teoría de la codificación predictiva, que propone que el cerebro funciona como un sistema que genera constantemente hipótesis sobre el estado del cuerpo y del entorno.
Si algo no coincide con esas predicciones —por ejemplo, una alteración fisiológica— el cerebro podría traducir esa señal en narrativas oníricas intensas. En ese proceso participan regiones como la amígdala, que procesa emociones relacionadas con amenazas; la ínsula, vinculada a la percepción interna del cuerpo; y la corteza frontal, encargada de interpretar esas señales.
Las pesadillas como advertencia de salud
El interés por la interpretación de las pesadillas no es nada nuevo. En 1967, el investigador Kasatkin documentó varios casos en los que personas reportaron sueños angustiantes poco antes de sufrir un infarto.
Otros estudios han encontrado patrones similares. Tal es el caso de pacientes con migraña crónica; alrededor del 40% reportó haber tenido pesadillas antes de que comenzara el dolor. En algunos casos, sueños de persecución o ahogamiento podrían reflejar señales fisiológicas relacionadas con el estrés, problemas respiratorios u otros cambios en el organismo.
Eso no significa que tener una pesadilla sea un indicador directo de una enfermedad grave al día siguiente. Por ahora, el modelo sigue siendo teórico y la evidencia disponible proviene principalmente de estudios observacionales.
A pesar de ello, los investigadores creen que futuras herramientas de análisis de sueños, como la polisomnografía o los dispositivos de monitoreo nocturno, podrían ayudar a detectar señales tempranas del cuerpo antes de que aparezcan síntomas evidentes y no ser advertidos mediante pesadillas casi reales.
Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com.mx
VER 0 Comentario