
Parte del dinero recaudado sirvió para construir un museo comunitario con "computadoras de madera"
Cuando el jesuita Giovanni Gallo llegó a la parroquia de Santa Cruz de Arari, en Brasil, a principios de la década de 1970, se dio cuenta del rezago en el que vivían sus habitantes de Marajó. Y es que esta isla no contaba con infraestructura básica para hacer frente a la temporada de inundaciones, lo que mantenía a la comunidad aislada del resto del país.
El sacerdote no se quedó de brazos cruzados ante esta situación y con la participación de toda la población puso en marcha un proyecto para mejorar las condiciones de vida en la isla. Años después, su legado perdura en diversas obras construidas en beneficio de la población de Marajó, como puentes, cementerios y hasta una pista de aterrizaje.
Embalsamar pirañas para exportarlas a Europa
Uno de los peces más temidos en el Amazonas es la piraña de vientre rojo (Pygocentrus nattereri). Este especie de agua dulce se caracteriza por su peculiar coloración y por su fuerte mandíbula coronada por afilados dientes triangulares. A pesar de su fama de depredadores, las pirañas rara vez atacan animales sanos y más grandes. Su comportamiento generalmente es carroñero y cuando cazan prefieren presas débiles y heridas.
Para los pescadores del norte de Brasil, donde las pirañas abundan, este animal no tiene valor comercial. Sin embargo, Gallo vio en estos animales una oportunidad para que Marajó pudiera prosperar. Según Pesquisa Brasileira em Ciência da Informação e Biblioteconomia, el sacerdote enseñó a los habitantes a disecar pirañas y, gracias a sus contactos en Europa, logró exportar 12,000 ejemplares a Italia.
Con el dinero recaudado se pudo construir 350 metros de puentes de madera en zonas que permanecían inundadas la mayor parte del año, un embarcadero comunitario, un cementerio y hasta una pista de aterrizaje de aproximadamente 800 metros para aeronaves locales.
El Museo de Marajó y su computadora de madera
Otra de las obras construidas con el dinero de las ventas de las pirañas fue el Museo Marajó. En este recinto no solo se puede aprender más sobre la historia de Gallo, sino también apreciar objetos arqueológicos y artesanales donados por la propia comunidad. Aunque sin duda, su atracción principal son las "computadoras de marca caipira".
Se trata de artefactos de madera y contrachapado fabricados para ofrecer una experiencia interactiva a los visitantes. Simulan cajas de diferentes tamaños con acertijos cuyas respuestas se van revelado a medida que las personas juegan con ellas. En años recientes estudios como el de la Universidad Federal del Norte de Tocantins se han dado a la tarea de investigar el lenguaje expositivo tan peculiar de esta colección, que ha cobrado gran relevancia en los estudios culturales de Brasil.
Imagen | Instagram.
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