Las aerolíneas mexicanas están haciendo todo para no subir los precios. El combustible empieza a ponerlas contra las cuerdas

Las aerolíneas mexicanas están haciendo todo para no subir los precios. El combustible empieza a ponerlas contra las cuerdas

El aumento en el precio de la turbosina ya golpea las finanzas de Aeroméxico, Volaris y Viva, que recortan vuelos y ajustan operaciones para evitar trasladar el impacto a los pasajeros.

Obed Nares

Editor Jr

Las aerolíneas que operan en México enfrentan uno de los escenarios más complicados de los últimos años. El incremento en el precio del combustible, provocado por el conflicto en Medio Oriente, ya comenzó a reflejarse en sus resultados financieros con pérdidas millonarias, mayores costos operativos y con esto la estrategia de hacer todo lo posible para evitar subir el precio de los boletos. 

Sin embargo, especialistas advierten que ese margen de maniobra no será infinito y que, si la presión sobre la turbosina continúa, el impacto terminará llegando a los pasajeros. Los reportes financieros del segundo trimestre muestran que el combustible se convirtió en el principal dolor de cabeza para las aerolíneas mexicanas. De acuerdo con Expansión, Volaris registró un incremento de 70% en su costo promedio de combustible, al pasar de 2.46 a 4.18 dólares por galón, lo que contribuyó a una pérdida neta de 127 millones de dólares.

En su reporte de resultados, el director general de Volaris, Enrique Beltranena, aseguró que la empresa logró mantener un sólido desempeño operativo pese a enfrentar "uno de los entornos de combustible más retadores de los últimos años". Incluso, cada vuelo operado durante el trimestre siguió generando flujo de efectivo positivo, aunque eso no evitó que la compañía duplicara sus pérdidas frente al mismo periodo del año anterior.

Aeroméxico tampoco escapó del impacto. Según su reporte financiero, el precio promedio del combustible aumentó 79.6% respecto al año pasado, lo que significó un impacto adicional cercano a 30 millones de dólares y llevó a la empresa a cerrar el semestre con una pérdida de 58 millones de dólares.

En el caso de Viva, el panorama fue similar. Su costo de combustible por asiento-milla aumentó 57.6%, mientras que la empresa calificó el entorno como "sin precedentes" debido al efecto prolongado de los conflictos geopolíticos sobre los mercados energéticos.

Reducir vuelos antes que subir boletos, la estrategia para contener el golpe

Aunque el combustible representa alrededor de una tercera parte de los costos de una aerolínea, incrementar las tarifas no parece ser la primera alternativa. De acuerdo con Expansión, el mercado mexicano atraviesa un momento de demanda más cautelosa y las empresas consideran que un aumento generalizado de precios podría afectar todavía más la ocupación de los vuelos.

Por ello, las compañías comenzaron a aplicar otras medidas. Una de las principales consiste en concentrar pasajeros en menos frecuencias para operar aviones más llenos y reducir el consumo de combustible. El especialista Eliseo Llamazares, socio líder de Aviación y Turismo de KPMG, explicó al medio que, si antes una ruta se atendía con varios vuelos parcialmente ocupados, ahora resulta más rentable operar menos frecuencias con una mayor ocupación.

Viva informó que redujo 7.7% su capacidad durante el trimestre para mantener la disciplina de costos, mientras que Volaris también ha optimizado su red y mejoró su factor de ocupación respecto al año anterior. En declaraciones recogidas por El País, directivos de Volaris señalaron que también han ajustado frecuencias en rutas de menor rentabilidad conforme evoluciona el precio del combustible.

La presión también llega por otros frentes de la industria aérea

El contexto tampoco ayuda del lado de la demanda. Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP) reportó que durante junio de 2026 el tráfico total de pasajeros en sus aeropuertos disminuyó 5.1% respecto al mismo mes del año anterior. Además, los asientos disponibles bajaron 4.9%, mientras que el factor de ocupación prácticamente se mantuvo estable en 82%.

A ello se suma que viajar también enfrenta otros incrementos fuera del control de las aerolíneas. Como recordó El País, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México actualizó este año la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA), con aumentos de 2.9% para vuelos nacionales y de 3% para internacionales. Aunque ese cobro forma parte del precio final del boleto, no depende directamente de las aerolíneas.

Los precios podrían subir, pero las aerolíneas intentarán retrasarlo lo más posible

Por ahora, las compañías siguen apostando por absorber buena parte del impacto mediante eficiencias operativas y ajustes internos. Sin embargo, especialistas consideran que esa estrategia tiene un límite.

Según explicó Eliseo Llamazares a Expansión, si el aumento en los combustibles deja de ser un fenómeno temporal y se convierte en una condición estructural, las aerolíneas eventualmente tendrán que trasladar parte de esos costos a los consumidores mediante incrementos tarifarios o nuevos esquemas de cobro.

El panorama tampoco parece despejarse pronto. El País recuerda que el conflicto en Medio Oriente sigue impulsando el precio internacional de la turbosina, cuyo costo en México llegó a aumentar más de 80% entre finales de 2025 y abril de 2026, de acuerdo con datos de Aeropuertos y Servicios Auxiliares. Mientras tanto, las aerolíneas mexicanas continúan buscando el equilibrio entre proteger sus finanzas y mantener la demanda. 

Imagen de portada | Pexels

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