En México, abrir la llave y tener agua todos los días sigue siendo un privilegio más que una garantía. Aunque el acceso al agua es un derecho humano reconocido, los datos más recientes muestran que apenas poco más de la mitad de la población cuenta con suministro diario dentro de su vivienda.
De acuerdo con el Sistema de Información de Derechos Sociales (SIDS) del Inegi, en 2024 solo 53.4% de la población en México reportó tener suministro diario de agua en su hogar. Es decir, prácticamente uno de cada dos mexicanos no recibe agua de manera cotidiana en su casa.
El dato no solo es bajo: también refleja un retroceso. En 2016, este porcentaje era de 54.8%, lo que indica una ligera disminución en la cobertura en los últimos años. En otras palabras, lejos de avanzar hacia la universalización del servicio, el país ha experimentado un estancamiento e incluso un leve deterioro en este indicador clave. Según retoma un reporte de El Economista, esto significa que millones de hogares aún enfrentan interrupciones constantes en el suministro, lo que impacta directamente su calidad de vida.
Un país dividido por el acceso al agua
El problema no se distribuye de forma uniforme. Las diferencias entre estados muestran una brecha territorial profunda. Los niveles más bajos de acceso diario al agua se concentran en entidades como Baja California Sur, Chiapas, Guerrero, Morelos, Oaxaca y Puebla, donde apenas 24% o menos de la población cuenta con este servicio en casa . Esto implica que en algunas regiones, tres de cada cuatro personas no tienen agua todos los días.
En contraste, estados del norte como Nuevo León y Baja California presentan los niveles más altos de cobertura, con al menos 81.1% de su población con acceso diario . La diferencia entre extremos evidencia una desigualdad estructural que combina factores de infraestructura, gestión y condiciones geográficas.
No es solo agua: es desarrollo social
El acceso al agua potable no es un tema aislado. Forma parte de un conjunto de derechos básicos que impactan directamente el desarrollo social. El propio SIDS coloca este indicador dentro del derecho a la vivienda y los servicios básicos, donde en general 85.9% de la población no presenta carencias. Sin embargo, el dato del agua diaria revela que contar con infraestructura no siempre garantiza un servicio constante.
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la falta de acceso adecuado al agua y saneamiento tiene consecuencias directas en salud, educación y medio ambiente. Entre ellas, el aumento de enfermedades, mayores costos para los sistemas de salud y efectos más graves en poblaciones vulnerables, especialmente menores de cinco años.
El saneamiento también está rezagado
El acceso al agua no es el único indicador preocupante. Las condiciones de saneamiento en el país muestran una realidad similar. En 2024, solo 66% de la población reportó tener un baño funcional dentro de su vivienda, de acuerdo con datos del SIDS retomados por El Economista. Esto significa que una tercera parte de los mexicanos vive sin condiciones adecuadas de higiene en el hogar.
Las brechas también son evidentes a nivel estatal. Mientras entidades como Nuevo León alcanzan coberturas de hasta 91.7%, en estados como Guerrero apenas dos de cada 10 personas cuentan con un baño funcional. En Chiapas y Oaxaca, los niveles son de 25.1% y 27.4%, respectivamente. Estimaciones de la Cepal señalan que el país necesitaría inversiones por más de 223 mil millones de dólares entre 2020 y 2030 para garantizar servicios de agua potable y saneamiento de forma universal.
Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com.mx
VER 0 Comentario