
El eco del desastre se hizo presente casi cuarenta años después
Unión Soviética, 1986. A mitad de la noche, una prueba de seguridad sale mal en la central nuclear de Chernóbil. Como resultado, se provoca el peor accidente nuclear de la historia. Para evitar una segunda explosión, tres ingenieros soviéticos se ofrecen como voluntarios para adentrarse en los túneles inundados bajo el reactor y así poder abrir unas válvulas.
Febrero de 2025. Casi cuarenta años después, un eco de este desastre se hizo presente cuando un grupo de hombres tuvieron que enfrentarse a la radiación, pero no en medio de las entrañas de la planta nuclear, sino en la cima. Bomberos ucranianos escalaron parte de la instalación para cerrar un agujero. Según relataron, fue "una prueba del destino".
Como lo platicamos en su momento, un dron explosivo de origen ruso abrió un hueco en la gigantesca estructura de confinamiento del reactor 4 de Chernóbil, con lo que se provocó un incendio interno. Para mitigar cualquier amenaza, más de cien rescatistas trabajaron durante dos semanas para combatir fuego oculto entre las membranas del techo.
Cada uno laboró en turnos de tan solo treinta minutos para reducir su exposición a la radiación. Sin embargo, se enfrentaron condiciones climatológicas extremas. Para empezar, el agua solía congelarse casi al instante por las bajas temperaturas mientras el viento azotaba la edificación con treinta pisos de altura.
Oleksiy Chuprov, uno de los trabajadores de emergencias ucranianos, relató en entrevista para Wall Street Journal que la operación para extinguir el fuego no era un acto de heroísmo, sino la muestra de que Chernóbil se mantiene como un lugar en el que cualquier margen de error se reduce a cero.
"Simplemente hicimos nuestro trabajo. [...] El destino nos dio una oportunidad de ponernos a prueba hasta el límite".
Ese es el problema: aún mantiene 200 toneladas de material radioactivo. Por consecuente, Chernóbil se ha convertido en un objetivo expuesto en las guerras. En un conflicto bélico como el de Rusia, el control de la zona ya es una estrategia militar y, al mismo tiempo, si un misil pasa cerca convierte la energía en un rehén del conflicto.
A la fecha, Ucrania necesita 580 millones de dólares para reparar la estructura y evitar cualquier corrosión. Y si bien se diseñó para resistir tornados, incendios forestales y el paso del tiempo, nunca se pensó en que pudiera contener ataques directos. Una muestra física de que hasta las mejores soluciones nucleares podrían reabrirse a causa de la guerra.
Lo sucedido en Chernóbil difumina una ligera línea entre la energía que sirve para vivir y para destruir. Al final, un reactor apagado puede mantenerse como una potencial bomba en caso de sufrir un ataque directo. Por esta razón, los hombres que suben a tapar aquel agujero contienen un incendio, al tiempo en que mantienen cerrada la posibilidad una nueva catástrofe nuclear.
En Xataka México | El sitio del peor accidente nuclear de EE.UU. está por encenderse de nuevo para alimentar la era de la IA de Microsoft
En Xataka México | Un niño en México coleccionaba piedras, lo que no sabía es que tenía uranio, uno de los elementos más tóxicos y radiactivos de la Tierra
Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com.mx
VER 0 Comentario