En México, ya sea en un puesto callejero o un mercado, muy probablemente te has encontrado con algún lugar en donde venden antojitos mexicanos. Y si tan solo por mera curiosidad le has dado un vistazo a lo que venden, podrás disfrutar de un platillo delicioso: las gorditas.
Chicharrón prensado o carnitas. Con cebolla, queso y salsa. Crujiente por fuera, pero con un relleno repleto de sabor. Este grasoso manjar es algo común en el país y un platillo muy parecido se puede encontrar en Colombia y Venezuela al que conocemos como arepa. El problema: los dos aseguran haberla "creado".
Es sabido que la gastronomía es parte fundamental de la identidad de una nación. Por ello se han originado disputas entre aquellos países que dicen ser los "dueños" de una receta. Solo recordemos el caso de México y Perú con el ceviche. Es aquí donde tiene lugar el gran conflicto entre Colombia y Venezuela por la arepa.
Como si de un símbolo nacional se tratase, este platillo a base de pan de maíz es representativo de ambas naciones y cada una afirma que su receta es la original. Porque curiosamente, las arepas de Colombia no son iguales a las de Venezuela. Y es ahí donde surge la duda: ¿qué país tiene la razón?
El origen de la arepa se remonta a las raíces indígenas de Sudamérica, antes de la llegada de los europeos. De hecho, los cronistas españoles registraron su consumo desde el siglo XV. Su nombre proviene del término "erepa" perteneciente al idioma cumanagoto, hablado en territorios que hoy corresponden a Venezuela.
Eso sí, antes de que se definieran las fronteras actuales existieron preparaciones similares en distintas zonas de la región. Con el transcurso de los años, este alimento evolucionó de manera distinta en cada país. En Colombia, la arepa suele desempeñar el papel de acompañamiento y para su preparación utilizan maíz fresco.
Por su parte, en Venezuela se consolidó como un plato principal, generalmente relleno con ingredientes como queso, carne o plátano. También hay diferencias en su elaboración y aquí predomina la harina de maíz precocida. Claro está, la discusión ha prevalecido por mucho tiempo y ha escalado hasta terrenos políticos.
Por ejemplo, en su momento el ex presidente venezolano Nicolás Maduro quiso que la arepa fuera reconocida por la UNESCO como patrimonio exclusivo de Venezuela. A la par, el tema se ha utilizado en el ámbito del entretenimiento gracias al comediante Angelo Colina, quien avivó el debate con una presentación en la que ironizó sobre el sabor insípido de la arepa colombiana.
Otro punto interesante es que dada la crisis venezolana y la subsecuente migración de la población, su versión de la arepa ha ganado mayor visibilidad en el extranjero, incluso en ciudades europeas como Róterdam donde la arepa se reconoce tanto como colombiana como venezolana. Una expansión que ha reavivado una rivalidad cultural originada en la cocina.
Sin embargo, tal cual sucede con los tacos, la pizza o el sushi, algunos platillos típicos trascienden las fronteras para convertirse en un símbolo de unión internacional. Al final, querer reclamar la autoría de una receta no tiene tanto sentido ya que la gran mayoría se da gracias al intercambio cultural entre naciones.
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