México tardó seis años en activar su banco de ADN. Ahora Sheinbaum admite que miles de muestras siguen sin analizarse

México tardó seis años en activar su banco de ADN. Ahora Sheinbaum admite que miles de muestras siguen sin analizarse

Claudia Sheinbaum busca acelerar los bancos de ADN en México para identificar cuerpos y localizar personas desaparecidas, pero los estados todavía enfrentan retrasos en el procesamiento de muestras genéticas.

Obed Nares

Editor Jr

México tiene desde hace años una herramienta legalmente diseñada para cruzar información genética de familiares con restos humanos no identificados. El problema es que su implementación llegó tarde y aun después de ponerse en marcha, una parte de las muestras recolectadas continúa sin ser procesada. La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció durante su conferencia matutina del 10 de septiembre que los estados presentan retrasos en la operación de sus bancos de ADN, una pieza fundamental para enfrentar la crisis forense del país. La presidenta explicó durante la conferencia

“Muchas veces se toma la muestra de los familiares pero hay una parte que es hacer el análisis de la muestra, para tener la información del ADN, esa parte está retrasada en los estados”

Sheinbaum señaló que el objetivo es destinar más recursos estatales y fortalecer la coordinación entre la Fiscalía General de la República, las fiscalías locales y las comisiones de búsqueda.

“El objetivo es que haya más recursos de las entidades y de la Fiscalía General de la República (FGR), acompañada de las comisiones de búsqueda (estatales y nacional), para que realmente pueda ser un banco y se aceleren todos los procesos de identidad, que es muy importante”

La urgencia radica en que algunos cuerpos recuperados ni siquiera cuentan con huellas dactilares útiles, registros dentales u otros elementos que permitan establecer una identidad. En esos casos, la comparación genética puede convertirse en una de las pocas alternativas disponibles.

El Banco Nacional de Datos Forenses fue contemplado desde la Ley General en Materia de Desaparición de 2017. Sin embargo, México tardó alrededor de seis años en avanzar hacia su operación efectiva. En 2023, una sentencia definitiva obligó a la FGR a implementarlo en un plazo de 40 días hábiles, después de un amparo promovido por la buscadora Olimpia Montoya y acompañado por el Centro Prodh.

Un sistema diseñado para cruzar millones de datos

Los lineamientos de la FGR publicados en 2022 muestran que el banco no debía funcionar como un simple archivo de perfiles genéticos. Su diseño contempla la interconexión permanente con registros de personas desaparecidas, cuerpos sin identificar, fosas, detenciones, huellas dactilares, información del INE, registros civiles y otras bases federales y estatales.

El sistema también debe comparar datos ante mortem (información de las personas antes de desaparecer) con datos post mortem obtenidos de cadáveres y restos humanos. Los lineamientos señalan que la información debe incorporarse gradualmente, con medidas de seguridad, trazabilidad y protección de datos personales.

En marzo de 2025, después del hallazgo del rancho de Teuchitlán, Sheinbaum ya había anunciado una Base Nacional Única de Información Forense y la unificación de registros. Según El País, en ese momento el registro nacional superaba las 116,000 desapariciones.

Para marzo de 2026, Reuters informó que la cifra había rebasado las 130,000. El cruce con bases administrativas detectó actividad asociada con 40,308 registros y permitió confirmar con vida a 5,269 personas. Al mismo tiempo, unos 46,000 expedientes carecían de información básica para realizar búsquedas.

Otros países muestran para qué sirve una base unificada

Estados Unidos cuenta con NamUs, un repositorio nacional que relaciona reportes de desaparición con restos no identificados y ofrece gratuitamente análisis de ADN, huellas, odontología y antropología forense. Bosnia y Herzegovina también estableció por ley un registro central y un instituto especializado para agilizar la búsqueda e identificación de restos tras el conflicto armado.

Sin embargo, almacenar ADN también exige controles estrictos. El estudio Principles and Policy Recommendations for Comprehensive Genetic Data Governance advierte que la información genética es relacional: una muestra puede revelar datos no solo de quien la entrega, sino también de sus familiares. Por ello, la aceleración planteada por Sheinbaum tendrá que resolver dos desafíos simultáneos; procesar las muestras pendientes y garantizar que una de las bases más sensibles del país sea segura, trazable y utilizada exclusivamente para la búsqueda e identificación.

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