México cerró 2025 con una cifra histórica en su mercado laboral: 59.8 millones de personas ocupadas. Nunca antes había habido tanta gente trabajando en el país. Sin embargo, el dato viene con un matiz incómodo: más de la mitad lo hace en la informalidad.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, en el cuarto trimestre de 2025 la población ocupada alcanzó ese máximo histórico, lo que implicó un aumento de 298,308 personas respecto al mismo periodo de 2024. La tasa de ocupación se ubicó en 97.5% de la Población Económicamente Activa (PEA), mientras que la tasa de desocupación fue de apenas 2.5%, incluso menor al 2.6% registrado un año antes.
Según un reporte de El Economista, el incremento en la ocupación refleja una tendencia continua de crecimiento en la fuerza laboral, con una incorporación neta importante en el último tramo del año.
Más empleo, pero no necesariamente mejor empleo
El problema no es cuántos trabajan, sino en qué condiciones lo hacen. La ENOE muestra que la tasa de informalidad laboral se colocó en 55.0%, superior al 54.5% observado el año anterior. Es decir, más de la mitad de quienes tienen un empleo lo hacen sin seguridad social o bajo esquemas informales.
Este fenómeno evidencia que la generación de puestos de trabajo no siempre se traduce en empleos con prestaciones, estabilidad o protección laboral. La informalidad sigue siendo uno de los desafíos estructurales más persistentes del mercado laboral mexicano.
En cuanto al tipo de ocupación, 69.0% de las personas ocupadas fueron trabajadores subordinados y remunerados, una proporción que disminuyó 0.5 puntos porcentuales frente al año previo. En contraste, los trabajadores por cuenta propia y los empleadores con personal a cargo registraron aumentos de 0.2 y 0.4 puntos, respectivamente. El cierre de 2025 mostró así un ligero desplazamiento hacia esquemas más autónomos o de emprendimiento.
Brecha de género: el crecimiento no fue parejo
Las cifras por género revelan una dinámica desigual. Del total de personas ocupadas, 35.3 millones fueron hombres y 24.5 millones mujeres. Sin embargo, el crecimiento interanual favoreció claramente a los hombres.
En el último trimestre de 2025 se incorporaron 368,614 hombres al mercado laboral, mientras que 70,306 mujeres salieron de él respecto al mismo periodo del año anterior. La brecha persiste tanto en magnitud como en ritmo de crecimiento.
Según un reporte de Reuters, México podría aumentar su PIB en 391 mil millones de dólares, más de un 25% adicional, si las mujeres participaran en la fuerza laboral al mismo ritmo que los hombres. El informe, basado en datos del Banco Mundial, señala que 45.6% de las mujeres en edad laboral tiene empleo, frente a 77.5% de los hombres. La diferencia no solo es social: también es económica.
Ingresos concentrados en los niveles más bajos
El récord de ocupación tampoco implica mejores salarios para la mayoría. La ENOE indica que 42.6% de la población ocupada percibió hasta un salario mínimo al cierre de 2025, mientras que 30.7% ganó más de uno y hasta dos salarios mínimos. En conjunto, tres de cada cuatro trabajadores se ubicaron en estos rangos.
Esto significa que gran parte del empleo en México se concentra en los niveles salariales más bajos, aun cuando el salario mínimo ha registrado aumentos sostenidos en los últimos años. En términos de jornada laboral, 49.1% de las personas ocupadas trabajó entre 35 y 48 horas semanales, la llamada jornada típica. Esta proporción creció 1.6 puntos porcentuales respecto al año anterior, lo que representó más de 1.1 millones de personas adicionales en ese rango.
Pero eso también implica que la otra mitad labora menos horas, con posibles ingresos insuficientes, o más de lo recomendado, lo que podría asociarse con condiciones precarias o inestables. México tiene hoy más personas trabajando que nunca. El récord es real. La pregunta es si el siguiente paso será transformar esa cantidad en calidad.
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