En 36 horas arrancará el juicio de la década entre Elon Musk y Sam Altman. El primer paso: elegir al jurado

El veredicto influirá en quién controla, y cómo, la herramienta tecnológica más poderosa de nuestro siglo.

Wilson Vega

Editor Sr

Este lunes comienza, en una corte federal de Oakland, California, la selección del jurado en lo que la prensa llama, “la batalla de los billonarios”,la mayor rivalidad de la industria tecnológica” y “el juicio tecnológico del siglo”. Puede parecer exagerado, pero lo que decidan estos 12 hombres y mujeres tiene el poder literal de reescribir la infraestructura empresarial del desarrollo de la IA.

Los protagonistas del caso son el CEO de X, Tesla y SpaceX, Elon Musk, y el CEO de OpenAI, Sam Altman. Musk dice que fue engañado para donar millones de dólares a la empresa de IA bajo la promesa incumplida de que seguiría siendo una organización sin ánimo de lucro.

En su demanda original de noviembre de 2024, Musk presentó 26 cargos distintos. Sin embargo, en la víspera del juicio, y ante la decisión de la corte de desestimar las acusaciones de fraude, sus representantes legales retiraron estratégicamente 24 cargos, con lo que el juicio se centrará exclusivamente en los señalamientos de enriquecimiento injusto y violación de fideicomiso benéfico.

El arranque del juico llega tras meses de señalamientos y acusaciones en foros públicos, particularmente las redes sociales. Pero si bien el proceso legal presidido por la jueza de distrito Yvonne Gonzalez Rogers pondrá frente a frente a dos pesos pesados de Silicon Valley, sería equivocado reducir el caso a un choque de egos o a un intercambio de cheques. Los precedentes sentados en cualquier eventual decisión influirán en quién controla, y cómo, la herramienta tecnológica más poderosa de nuestro siglo.

La acusación

El argumento legal de Musk es que Sam Altman y Greg Brockman conspiraron y lo engañaron para donar 38 millones de dólares bajo la promesa de que OpenAI mantendría a perpetuidad su estatus de organización sin fines de lucro y que todos sus hallazgos en materia de IA estarían orientados al beneficio de la humanidad. Musk y Altman cofundaron OpenAI en 2015, pero Musk abandonó la empresa en una separación no amigable en 2018.

Musk alega que los ejecutivos de OpenAI traicionaron esta misión al aceptar miles de millones de dólares de Microsoft y reestructurarse para seguir desarrollando su IA, pero con fines de lucro. En ese escenario, Microsoft es señalada formalmente como cómplice en la violación del fideicomiso benéfico.

El hombre más rico del mundo, no solicita una compensación económica a título personal, pero sus exigencias en caso de ganar podrían efectivamente desmantelar a OpenAI como la conocemos. El millonario exige que entre 134,000 y 150,000 millones de dólares sean transferidos al brazo caritativo original de OpenAI y pide una una orden judicial que obligue a OpenAI a volver a ser exclusivamente una organización sin fines de lucro.

También pide al tribunal que despoje a Altman de su título de CEO y que prive a Greg Brockman, Presidente de OpenAI, de todo su capital accionario en la empresa. Aun más, la demanda reclama la restitución de los derechos de propiedad intelectual de los productos de la compañía, lo que destruiría la estructura comercial actual entre OpenAI y Microsoft, y abriría la puerta a que otras corporaciones intenten adueñarse de ella.

Los trapos sucios

Por ahora, solo hay que conformar un jurado y todavía falta que arranque una segunda fase de juicio formal. Y sin importar lo que el jurado recomiende, la decisión final está en las manos de la jueza Gonzalez Rogers.

Pero incluso en sus etapas más temprana, el caso ya ha revelado los trapos sucios de algunos de los nombres más importantes del paisaje de la IA. Según reveló The Washington Post, “la amarga disputa legal entre los dos titanes tecnológicos ya está afectando a los círculos más poderosos de la industria al revelar algunos secretos de los VIP de Silicon Valley”.

Entre esos secretos están señalamientos acerca del consumo de alucinógenos por parte de Musk, la opinión de Musk de que Jeff Bezos, fundador de Amazon, es “un imbécil” y mucho más. El informe da cuenta de cómo “cientos de documentos judiciales han revelado mensajes de texto y correos electrónicos que incluyen al CEO de Meta, Mark Zuckerberg, ofreciéndose en privado a usar sus redes sociales para ayudar a los intereses de Musk, y el diario de un gran donante MAGA que reflexiona sobre convertirse en multimillonario”.

Eso ha llevado a analistas de la escena tech como Andrew Stoltmann a pronosticar que "estamos a punto de ver caer al Hindenburg en llamas sobre la cubierta del Titanic; sabemos que va a ser una locura y que va a ser desagradable".

Más que solo muchísimo dinero

Por todos estos motivos, es mucho lo que está en juego y es probable que el dinero sea una consideración menor si se compara con el control de los derechos de propiedad intelectual de las tecnologías como ChatGPT, que podrían probar ser los cimientos de una revolución en materia de IA. Temas como la disolución de OpenAI y la noción de obligarla a volver a ser una entidad sin ánimo de lucro hacen que muchos se pregunten si todo esto es, siquiera, algo posible.

Pero, además, el proceso en la corte de Oakland no podría llegar en un momento más crítico para OpenAI, que prepara su muy anticipada salida a bolsa. Por eso los abogados de la compañía han buscado retratar la demanda como la acción malintencionada de una empresa rival que se quedó atrás en la carrera por la IA y actúan "motivados por el deseo de vengaza".

Como sea, si el juicio llega a efectuarse, veremos declarar bajo juramento algunos de los nombres más poderosos de Silicon Valley. A Musk y a Altman se sumarían en los estrados Greg Brockman, el cofundador de OpenAI Ilya Sutskever y Satya Nadella, CEO de Microsoft.

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