Bill Gates, sobre la llegada a la era de la IA: "Será uno de los momentos más turbulentos de la historia de la humanidad"

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Detonará dos décadas de profunda inestabilidad laboral, un impacto para el que la sociedad todavía no está preparada

MartinPixel

Coordinador Editorial Senior

Bill Gates fue protagonista de primera línea en la revolución de la informática y el despegue de la era digital. Por eso llama la atención su insistencia: la transformación que traerá consigo la inteligencia artificial representa un quiebre inédito para la humanidad.

En un ensayo publicado en su sitio oficial en agosto, el cofundador de Microsoft analizó cómo la transición de las labores agrícolas al trabajo de oficina tardó varias generaciones en consolidarse. Hoy, en cambio, la tecnología "puede sustituir la cognición humana" y sacudirá industrias enteras (desde el derecho y la medicina hasta la atención a clientes, la programación y la manufactura) "a lo largo de una década". Para el magnate, la IA se convertirá en "el mayor igualador jamás inventado", pero al mismo tiempo en "la peor fuente de injusticia", pues dejará sin sustento repentinamente a millones de especialistas formados durante años en sus respectivas disciplinas.

Una transición de 20 años marcada por la incertidumbre

Durante su participación en el pódcast Decoder, Gates puso en palabras su mayor temor frente a este fenómeno: "Mi gran preocupación es este período de transición de 20 años, en el que habrá ganadores y perdedores y mucha disrupción". Se trata del tiempo estimado para asimilar el desplazamiento del empleo del que ya advertía el Foro Económico Mundial para 2025 y que confirman estudios más recientes, donde millones de trabajadores tendrán que capacitarse de nuevo para reinsertarse en el mercado.

Aun bajo la mejor planeación posible, el filántropo advierte que nada evitará "que sea uno de los momentos más turbulentos como cualquiera que haya habido en la historia de la humanidad". El cálculo de dos décadas podría incluso acortarse, lo que volvería el proceso todavía más doloroso. A modo de contraste, las computadoras personales tardaron más de 15 años en volverse la norma en los entornos de trabajo, y su impacto fue mucho más moderado que el que se avecina con los modelos de IA.

Primero las oficinas; después, el trabajo físico

De acuerdo con el análisis de Gates, los puestos administrativos y de oficina serán los primeros en resentir el golpe. Tareas como el soporte telefónico, las ventas por teléfono y la contabilidad ya no batallarán por la falta de personal, no porque crezca la oferta de profesionistas, sino porque la IA realizará sus labores de una manera "radicalmente más barata, más rápida e incluso más precisa".

Más adelante, los sectores manuales e industriales vivirán un proceso similar con el despliegue de robots humanoides. "Si no elegimos frenar de forma masiva o detenernos, tendremos robots que pueden construir casas, cultivar alimentos y hacer cirugías", apuntó. Aunque las estimaciones sobre cuándo comenzará a sentirse la convergencia entre robótica humanoide e inteligencia artificial varían entre dos y ocho años, las compañías del sector buscan inundar el mercado comercial con estos desarrollos a la brevedad.

¿Qué lugar le quedará a los humanos?

Conocido a lo largo de su carrera por su intensa adicción al trabajo, Gates subraya que la actividad laboral es clave para la salud psicológica y la cohesión social al proveer metas, sustento y redes interpersonales. Por esa razón, plantea la necesidad de reservar a las personas aquellas profesiones centradas en la empatía humana (el cuidado infantil, la cocina, las expresiones artísticas o el deporte), incluso si una máquina fuera capaz de ejecutarlas de manera más eficiente.

No es la única voz prominente del sector que proyecta cambios radicales en la jornada diaria. Figuras como Jeff Bezos y Jamie Dimon han sugerido esquemas semanales más breves, mientras que Elon Musk sostiene que "trabajar será opcional" y defiende la implementación de una renta básica universal.

El golpe inmediato antes de la abundancia

Antes de alcanzar cualquier horizonte de ocio y prosperidad, el costo inmediato será considerable. En un plazo tan corto como dos o tres años, el aumento en ciberataques y las presiones sobre el mercado laboral provocarán fuertes impactos negativos.

La advertencia no es exclusiva del fundador de Microsoft. Sam Altman también ha reconocido que el avance tecnológico desatará grandes beneficios, pero a costa de que muchas estructuras se rompan en el trayecto. En lo que ambos coinciden plenamente es en que la clase política y las autoridades regulatorias aún no dimensionan la escala real de la revolución que ya está en marcha.

Imagen | Flickr (European Parliament), Magnific

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