
No es la opción más cara ni la más barata, pero 1X espera que sea la más amigable y la que más gente logre visualizar ‘viviendo’ con su familia.
La revolución de los robots domésticos ya empezó. Los modelos 2026 tienen un precio competitivo, son más silenciosos que un refrigerador y parecen más un muñeco de trapo que un hombre de hojalata. El despliegue de Neo, un robot humanoide diseñado por la empresa 1X demuestra que están tecnológicamente listos para entrar en las casas, pero la pregunta quizá sea si nosotros estamos listos para dejarlos entrar.
El lanzamiento oficial de Neo ocurrió en octubre del año pasado, y desde entonces la firma asegura que de su fábrica en Palo Alto, California, han salido miles de unidades. Dicen que vendieron las primeras 10,000 en cinco días y que el éxito del robot los llevó a bajar el precio. Son 20,000 dólares para comprar uno, pero también se pueden rentar mediante una suscripción de 499 dólares al mes.
Pero, ¿qué tiene este robot que no tengan los demás? Como en los mejores trucos de magia con cartas, el secreto está en las manos.
Unas manos increíbles
El sistema de manos del robot Neo está diseñado para ser uno de los más avanzados y realistas del mundo, y busca replicar de la forma más fiel posible la destreza humana para desenvolverse con seguridad dentro de un hogar. Sus manos tienen cinco dedos y cuentan con 22 grados de libertad accionables (en su versión final) y hasta 25 grados de libertad de movimiento, una cifra sumamente cercana a los 27 grados que posee una mano humana.
Justamente por eso, su funcionamiento y capacidades de destreza se basan en un sistema de accionamiento por tendones (Tendon-Drive). En lugar de utilizar cajas de engranajes rígidas y ruidosas directamente en las articulaciones —comunes en los robots industriales—, Neo emplea motores de alta densidad de torque que tiran de tendones de polímero flexibles. Gracias a eso, sus movimientos son mucho más suaves, gentiles y naturales, lo que le permite interactuar de forma segura con personas y manipular objetos delicados, como sostener una copa de vino sin romperla o arrancar una a una las uvas de un racimo.
La mayoría de las manos robóticas del mercado solo cuentan con mecanismos activos para cerrarse, mientras que para abrirse dependen de un sistema pasivo de resortes sin sensores de posición. Neo se separa del resto al ofrecer un control de bucle cerrado en cada articulación que puede ejercer fuerza activa tanto para cerrar como para abrir la mano. Al contar con retroalimentación constante sobre la posición de cada dedo, la mano de Neo puede adoptar una postura ligeramente flexionada y relajada cuando está en reposo.
A todo esto se suma un sistema de detección táctil en toda la mano y una inusual certificación de resistencia IP68: al agua y al polvo. La razón, dice 1X, es que un robot que habite un hogar debe ser capaz de realizar tareas de limpieza y, después, lavarse las manos.
Un mercado en auge
Ciertamente, el Neo no es, ni mucho menos, el único robot en el mercado. Es cierto que proyectos muy conocidos, como Optimus, de Tesla, y CLOiD de LG no han llegado todavía a las vitrinas, pero la oferta de otros fabricantes es mucho más amplia que hace apenas unos años. Uno de los más asequibles es el Unitree R1, del que les hablamos hace unos meses. Con su precio de 5,000 dólares, es considerablemente más barato, pero sigue siendo, fundamentalmente, un robot construido para fines educativos y recreativos, que camina, recibe objetos y baila… pero no mucho más.
En el otro extremo está el AgiBot A2, uno de los robots humanoides más avanzados en el mercado. Cuenta con su propio LIDAR a bordo y está pensado para roles de servicio interactivo como recepción, atención al cliente, orientación al comercio minorista y presentación de exposiciones.
En ese contexto, Neo se inscribe como una opción. No es la más cara ni la más barata, pero la empresa espera que sea la más amigable y la que más gente logre visualizar ‘viviendo’ con su familia. Para eso, han recubierto su estructura con una carcasa blanda, impresa en 3D, y le han dado a su exterior ropa de tela suave. Además, incorpora un diseño silencioso, que le permite operar a unos 22 decibelios. Para hacerse a una idea basta considerar que una nevera moderna emite unos 40 decibelios. En otras palabras, este robot hace menos ruido que un refrigerador.
Los ojos de alguien más
Con todo, Neo no dispone por ahora de la capacidad de cómputo para navegar hogares reales con un grado total de autonomía. Inevitablemente habrá lugares o tareas que eludan su comprensión y la solución de 1X para esa realidad es la parte más inquietante de su propuesta.
Le llaman “Modo Experto”, pero en realidad es un modo de teleoperación en el que el robot cede el control a un operario humano remoto que procede a ver lo que ve y oír lo que oye. En otras palabras, el amigable robot que vive contigo puede en cualquier momento convertirse en el avatar de un humano desconocido que puede ver el interior de tu casa desde la perspectiva del androide.
1X dice que, cuando esto sucede, Neo lo informa en tiempo real, que el anillo de luz en su oreja pasa de blanco a azul si hay alguien conectado, y que el sistema difumina automáticamente las caras. Pero nada de eso despeja la ansiedad obvia de tener cámaras controlables en tu espacio íntimo o la inquietud de que un pirata informático llegue a tomar el control de esas manos de polímero dentro de tu casa. Eso plantea una pregunta importante, para la que, por ahora, no hay respuesta.
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