
Piratas informáticos manipularon de forma remota controladores de temperatura obsoletos para elevar la temperatura hasta los 50 grados Celsius.
Refrigeradores y congeladores de supermercados en toda Europa fueron blanco de un ciberataque que elevó la temperatura de las unidades conectadas a internet y en el proceso destruyó enormes cantidades de alimentos. No ha pasado un mes desde que hackers atacaron cientos de supermercados franceses en un tipo similar, y hasta entonces inédito de ofensiva, por lo que este nuevo incidente pone en evidencia la creciente vulnerabilidad de los sistemas de refrigeración industrial y los electrodomésticos inteligentes conectados a internet.
Diversas investigaciones señalan que grupos de piratas informáticos, posiblemente vinculados a actores estatales como el ejército iraní, lograron manipular de forma remota controladores de temperatura obsoletos para elevar la temperatura hasta los 50 grados Celsius y, así, echar a perder alimentos en supermercados, bases militares y plantas de producción.
Las puertas sin cerrar
Estas intrusiones aprovechan la falta de actualizaciones y los mecanismos débiles de autenticación en los dispositivos del Internet de las Cosas para causar daños físicos y desatar campañas de propaganda. Muchos controladores y dispositivos IoT están conectados directamente a la red sin el aislamiento adecuado mediante redes privadas virtuales (VPN) o cortafuegos, dejando sus servidores web de administración accesibles públicamente.
Por otro lado, el uso de contraseñas fáciles de adivinar o la falta de mecanismos de autenticación robustos permite a atacantes externos acceder fácilmente a la configuración del sistema. Numerosos equipos (algunos instalados desde mediados de la década de 2000) han superado su vida útil y no pueden recibir ni procesar actualizaciones de firmware. Además, en muchos casos existen parches para vulnerabilidades conocidas que los administradores no llegan a aplicar.
La razón es que muchos de estos dispositivos se diseñaron originalmente para funcionar de forma aislada y no fueron pensados para gestionar la conectividad a Internet ni para contar con medidas de ciberseguridad integradas.
¿Quiénes están detrás de estos ataques?
Según reporta NPR, uno de los principales sospechosos de los ataques es el Cyber Isnaad Front, vinculado al ejército de Irán. CoolingPost reporta que este grupo ha ejecutado en el pasado ciberataques contra plantas de producción de alimentos y cadenas de supermercados en Israel. En 2025, atacó el sistema de refrigeración de una procesadora de alimentos israelí reprogramando los controladores y destruyendo los compresores. Autoridades de EE. UU. y Europa investigan su posible responsabilidad o vínculo en las interrupciones sufridas por comisariados militares estadounidenses y cadenas de supermercados europeas.
Otro sospechoso es Cyber Av3ngers, también afiliado a Irán. De hecho, analistas de inteligencia indican que las dos organizaciones comparten herramientas digitales y malware de borrado.
En varios de los incidentes registrados en cadenas de supermercados en Bélgica, Francia y otros países europeos, las autoridades mantienen investigaciones abiertas sin haber determinado aún una atribución formal o definitiva.
Pero el problema va más allá de la pérdida económica y la destrucción de equipos y alimentos, Los dispositivos IoT de refrigeración representan un punto débil que permite a los atacantes infiltrarse en las redes corporativas, gubernamentales o militares a las que están conectados. Es algo que TechTarget denomina el punto débil o ‘soft underbelly’ de la ciberseguridad.
¿Cómo protegerse?
Para proteger los sistemas de refrigeración industrial y los dispositivos IoT frente a ciberataques, los expertos sugieren retirar los controladores y servidores web de administración de la red pública para evitar que sean accesibles libremente. También es aconsejable acceder a los sistemas exclusivamente mediante redes privadas virtuales (VPN) seguras y bajo la protección de cortafuegos.
El principio es: aislar los dispositivos IoT de las redes comerciales u organizacionales principales para prevenir que un dispositivo comprometido sirva de puente hacia el resto de la infraestructura. Y, claro, siempre será necesario asegurar las redes inalámbricas a las que se conectan los dispositivos inteligentes.
El asunto es que, especialmente en aparatos viejos, de épocas anteriores a la web actual y al boom de la IA, es común el uso de contraseñas predeterminadas. Eliminar las claves por defecto y evitar el uso de contraseñas sencillas o fáciles de adivinar por atacantes es, queda claro, un asunto vital.
Porque, advierten los expertos, hoy son neveras con comida, pero el mismo principio podría poner en riesgo sistemas de conservación de suministros médicos y farmacéuticos. La infraestructura de refrigeración es vital no solo para la comida, sino también en hospitales, farmacias e instalaciones de investigación para conservar vacunas, medicamentos termosensibles y materiales de laboratorio. Interrumpir estos controles pone en peligro la disponibilidad de insumos de salud esenciales, en especial de cara a escenarios de necesidad urgente.
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