
El despliegue de 5G avanza en México y el apagado de las redes móviles antiguas ya forma parte de la estrategia global.
El despliegue de redes 5G en México continúa avanzando, pero el país todavía enfrenta un problema que no se resuelve con más antenas ni con mayor espectro radioeléctrico. La verdadera barrera está en los dispositivos que utilizan millones de personas. Aunque la industria ya mira hacia el apagado definitivo de las redes 2G y 3G para liberar capacidad e impulsar tecnologías más modernas, una parte importante de la población todavía depende de ellas para mantenerse conectada.
De acuerdo a un reporte de Expansión, los operadores concentran hoy sus inversiones en infraestructura 5G, una tecnología que requiere una red mucho más robusta que las generaciones anteriores. Sin embargo, apagar las redes heredadas antes de tiempo implicaría dejar fuera del entorno digital a usuarios que aún no pueden acceder a un smartphone compatible con 4G o 5G.
La tendencia tampoco es exclusiva de México. De acuerdo con el Mobility Report 2025 de Ericsson, el cierre de redes 2G y 3G ya ocurre en distintas regiones del mundo para reutilizar el espectro radioeléctrico y fortalecer las redes 4G y 5G. Al finalizar 2025, 80 operadores ya habían apagado completamente sus redes 3G y otros 46 habían hecho lo mismo con 2G.
Además, Ericsson explica que 3G suele desaparecer primero porque ocupa bandas de espectro que pueden reutilizarse con mayor eficiencia, mientras que 2G suele mantenerse durante más tiempo para servicios básicos de voz y aplicaciones heredadas de Internet de las Cosas (IoT).
México todavía depende de las tecnologías anteriores
Aunque el escenario internacional avanza hacia 5G, México aún está lejos de poder apagar sus redes antiguas. Según la GSMA, al cierre de 2024 alrededor de tres de cada diez mexicanos seguían utilizando redes 3G para navegar por internet, enviar mensajes o consultar correo electrónico. Otro 2% permanecía conectado mediante redes 2G.
La situación también se refleja en la infraestructura. El Reporte Nacional de Cobertura Móvil correspondiente al cuarto trimestre de 2024 muestra que Telcel mantiene la mayor cobertura nacional de 2G, con presencia en 29.2% de la población bajo cobertura garantizada, mientras que su red 3G todavía alcanza una cobertura poblacional garantizada de 92.6%. En contraste, AT&T inició el apagado de su red 2G desde 2019 y actualmente reporta una cobertura garantizada de 57.9% en 3G.
Esta permanencia no es casual. Expansión señala que Telcel ha optado por mantener activa su red 2G debido a que aproximadamente 11% de la población todavía depende de esa tecnología. Un apagado inmediato significaría dejar sin servicio a millones de usuarios.
El verdadero obstáculo no es la red, sino el precio del teléfono
Para Jesús Romo, director de investigación de GlobalData, citado por Expansión, el desafío principal ya no es tecnológico sino de política pública. México todavía carece de una estrategia nacional que permita acelerar la migración de usuarios hacia redes más modernas y tampoco existe una fecha oficial para apagar definitivamente 2G y 3G.
A ello se suma un problema económico. El Índice de Desarrollo Digital Estatal 2025, elaborado por Centro México Digital, señala que en entidades como Chiapas una persona necesita destinar hasta 72% de su ingreso mensual para adquirir el smartphone más económico disponible. Esa barrera explica por qué millones de personas siguen utilizando dispositivos incompatibles con las redes más recientes.
La propia GSMA advierte en La economía móvil en América Latina 2026 que el principal desafío de la región ya no es únicamente ampliar la cobertura, sino cerrar la brecha de uso. Aunque 63% de la población ya utiliza internet móvil, todavía existe una brecha de uso de 32%, lo que evidencia que disponer de infraestructura no garantiza que las personas puedan aprovecharla. Para 2030, la organización estima que 54% de las conexiones móviles en México serán 5G, una transición que dependerá tanto de las inversiones en redes como de que los usuarios puedan acceder a dispositivos compatibles.
El apagado de 2G y 3G parece inevitable. De hecho, ya en 2022 Qualcomm anticipaba que México tomaría decisiones sobre estas tecnologías en un horizonte de dos a cinco años, aunque también advertía que la migración debía realizarse de manera gradual por el impacto en usuarios y dispositivos industriales. Cuatro años después, ese escenario sigue vigente: el futuro apunta claramente hacia 5G, pero millones de mexicanos todavía necesitan que las redes más antiguas permanezcan encendidas.
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