
En 2026 hay una gran duda sobre si los celulares plegables valen la pena o no. Y es que, por un lado, el simple hecho de que se desplieguen para hacerse mucho más grandes y se plieguen para ser más compactos los hace sumamente interesantes. Sin embargo, la gran duda para los usuarios sigue siendo: ¿vale la pena?
Para entrar en contexto, muchos siguen percibiendo a estos celulares como frágiles cuando en realidad son más resistentes de lo que se piensa. Por ejemplo, Samsung logró doblar hasta 500,000 veces el panel de su Galaxy Z Fold7 antes de que empezara a fallar, convirtiéndose en uno de los más resistentes del mercado.
Cómo funcionan las pantallas plegables de los Samsung Galaxy Fold y Flip
El año pasado Samsung llevó sus plegables a la firma de pruebas, inspección y certificación Bureau Veritas, y ahí demostró que aumentó la durabilidad del pliegue de su pantalla interna de 200,000 a 500,000 veces. Esto se traduce en 2.5 veces más respecto a la generación anterior.
Según Bureau Veritas, la prueba se realizó durante 13 días a 25 °C, y el panel permaneció completamente funcional después de 500,000 pliegues. Más adelante traduciremos esto en un uso cotidiano, pero ahora mismo podemos decir que podría alcanzar una vida útil de hasta 10 años.
Ahora, debemos entender que esta tecnología funciona, en primera instancia, gracias a la integración de las pantallas OLED, u organic light-emitting diode (diodo orgánico emisor de luz, por sus siglas en inglés).
Este tipo de paneles está basado en una capa electroluminiscente formada por una película de componentes orgánicos que reaccionan a una estimulación eléctrica. Así, generan y emiten luz por sí mismos; es decir, no necesitan de una fuente externa, a diferencia de los paneles LCD o LED, lo que permite crear pantallas más delgadas, ligeras y, lo más importante, flexibles.
A estos paneles, para poder plegarse, les hace falta una película superficial que los proteja de arañazos, golpes y suciedad. Esta capa es transparente y tiene propiedades táctiles, lo que permite interactuar con el panel mediante el dedo o un lápiz especial, como se hace en cualquier otro teléfono.
Adicionalmente, se requiere una capa metálica que sirva de base para proporcionar forma y estructura a la pantalla. Aquí es donde se ubica el mecanismo que permite doblar el panel en diferentes ángulos sin dañarlo. Por último, existe otra capa con un circuito impreso que conecta los componentes del panel encargados de conducir la electricidad. Por supuesto, es una capa flexible que se adapta al movimiento de la pantalla.
Aunque este año Samsung apostó por titanio en su pantalla para brindar mayor resistencia y evolucionar la tecnología hacia AMOLED. La innovación es Flex Titanium y, de acuerdo con Samsung, ofrece una rigidez mecánica 20 veces mayor que la generación anterior, la cual utilizaba polímeros.
Esta estructura se crea a partir de un proceso de laminado de alta precisión para que el material sea tan delgado como un cabello humano, con la finalidad de mantener el grosor reducido del dispositivo. Debajo de esto se encuentra la placa de titanio con microorificios de precisión para eliminar los espacios de aire entre los módulos de la pantalla y el adhesivo, con la finalidad de dar mayor soporte al equipo cuando esté desplegado o cerrado, pero sin perder flexibilidad durante el plegado constante.
Cuántos años dura un celular plegable de Samsung
La verdad es que, después de varias generaciones fabricando celulares plegables, Samsung ha ido aumentando la resistencia en el pliegue. Por ejemplo, en el Galaxy Z Fold5 la resistencia estándar era de 200,000 y el año pasado aumentó a 500,000 pliegues.
Dicho esto, hasta la fecha de esta publicación Samsung no ha mencionado el número de dobleces que soportan sus últimos plegables, los Galaxy Z Fold8 Ultra, Galaxy Z Fold8 y Galaxy Z Flip8. Pero haremos un ejercicio a partir del último dato oficial que la marca ofreció con la generación anterior.
Como cualquier otro teléfono o producto, los plegables sufren desgaste; solo que en este caso resulta más evidente porque se nota en la pantalla con la cual interactúas a diario. Esto tarde o temprano te llevará a preguntarte por la vida útil de este tipo de teléfonos.
Primero que nada, hay que decir que son las mismas marcas quienes responden esta duda durante la presentación de sus equipos, o bien conforme pasa el tiempo y diversos estudios de laboratorio lo revelan. Para este caso, tomaremos como referencia los 500,000 pliegues certificados.
Si el celular promete medio millón de pliegues y queremos que la inversión dure por lo menos 5 años, debemos multiplicar 365 por 5 y luego sumar dos días por el ajuste de los años bisiestos. El cálculo da 1,827 días; si dividimos los 500,000 pliegues entre esa cantidad de días, el resultado es 273.6, aproximadamente 273 pliegues al día.
Es decir, para que el celular agote esa cifra en 5 años, tendríamos que abrirlo y cerrarlo 273 veces al día, todos los días, durante un lustro completo. Aquí es donde cobra relevancia la pantalla externa, su calidad y la facilidad para hacer tareas cotidianas como revisar la hora, previsualizar notificaciones de forma rápida y hasta controlar nuestra música. Ya sea en un diseño Fold o Flip, las capacidades del panel externo influyen directamente en la vida útil de la pantalla interna al reducir aperturas innecesarias.
Aunque si nunca has tenido un plegable, debes saber que 273 pliegues al día es un número sumamente alto para lo que realmente se hace en la cotidianidad. Haciendo el mismo ejercicio matemático a lo largo de 10 años, obtenemos una media de 136 dobleces al día, una cifra que sigue siendo considerable. Esto demuestra con datos claros la resistencia real que han alcanzado estos dispositivos.
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