Resident Evil nunca había tenido un regreso tan épico como con Requiem: la joya de Capcom quiere el GOTY de 2026

Tras los sobresalientes títulos de Resident Evil 4 Remake y Resident Evil Village, parecía que la saga de Capcom había alcanzado su techo evolutivo en cuanto a mecánicas, narrativa y ambientación. Sin embargo, estaba muy equivocado. Al sumergirme en esta novena entrega de la saga principal, queda claro que estamos ante una amalgama sublime de los elementos que hicieron grande a la franquicia, respetando sus orígenes pero atreviéndose a explorar terrenos nunca antes vistos.

Resident Evil: Requiem representa un auténtico punto de inflexión. La trama introduce revelaciones y giros argumentales que recontextualizan sucesos de hace más de 20 años que dábamos por sentados. Con el lanzamiento de este título, todo lo que creíamos saber adquiere un sentido completamente distinto. Cualquier fan de la saga conoce las heridas de Raccoon City en Resident Evil 3: Nemesis —título que transcurre antes y después de Resident Evil 2— y que marcó el destino de Leon S. Kennedy, Jill Valentine y Claire Redfield.

Cada juego anterior aporta peso a la trama de Requiem

Cada uno de los títulos anteriores aporta momentos fundamentales que enriquecen el entendimiento de lo que sucede en Requiem. Desde momentos puntuales que pasan en segundo plano, hasta escenas que no comprendimos cuál fue su origen en realidad. Y es que si bien es indispensable jugar las entregas anteriores, Requiem no es injugable sin prescindimos de ellos.

No obstante, la gran sorpresa es la importancia vital de un par de joyas de la era de PlayStation 2: Resident Evil Outbreak y Outbreak File #2. Estos títulos, a menudo ignorados por el gran público, nos presentaron a Alyssa Ashcroft, madre de la actual protagonista, Grace Ashcroft, y pieza crucial en el desarrollo de esta historia.

Grace es una joven analista técnica del FBI que intenta escapar de un pasado trágico marcado por la muerte de su madre. Tras una misión especial dirigida por su superior, es enviada de vuelta a la escena del crimen original, donde se han reportado nuevos incidentes. A pesar del trauma que supone regresar, este viaje es necesario para descubrir las conexiones de su madre con Umbrella y el motivo real de su asesinato, sirviendo como el enlace perfecto para esta nueva aventura.

Supervivencia clásica frente a la acción desenfrenada

Desde sus primeras horas, el juego despliega todas sus cartas. Jugar con Grace se siente como un retorno al survival horror más puro: el sigilo, la gestión de munición escasa y el uso inteligente de coberturas son esenciales. Es un soplo de aire fresco que evoca las raíces de la saga. Por el contrario, su contraparte, Leon S. Kennedy, ofrece una experiencia radicalmente opuesta, volcada a la acción frenética y al estilo arcade.

Con Leon, los enemigos sueltan munición y loot al ser derrotados, los combates son más intensos y contamos con indicadores de vida y escudo. El arsenal de movimientos de Leon se siente más pulido que nunca, permitiéndole interactuar con el escenario de formas inéditas, como utilizar lanzas o motosierras encontradas en el entorno. Su hacha tomahawk reemplaza al clásico cuchillo para realizar parries y remates, logrando una mejora sustancial en el combate cuerpo a cuerpo que supera, incluso, lo visto en el remake de la cuarta entrega.

Grace y Leon: dos caras de una misma moneda

Grace ofrece una jugabilidad pausada donde la supervivencia depende de la discreción. A diferencia de los perfiles de acción tradicionales, es más lenta y vulnerable a los impactos. Un detalle técnico que resalta es su sistema de salud: el título sustituye la clásica barra de vida por un estado de salud dinámico que evoluciona visualmente conforme recibe daño, aumentando la sensación de peligro constante.

Grace Ashcroft.

A pesar de su cargo como agente del FBI, Grace no posee una formación avanzada en combate. Esta falta de pericia se traduce directamente en las mecánicas de juego: al intentar apuntar, la retícula y su brazo tiemblan de forma notable. Esta debilidad mecánica refuerza su perfil inexperto y obliga al usuario a evitar los enfrentamientos frontales siempre que sea posible.

En el otro extremo se encuentra Leon, cuya propuesta es mucho más agresiva y dinámica. Desde el primer encuentro, queda claro que su especialidad es el encadenamiento de ataques; su capacidad para ejecutar combos de disparos y patadas es su principal sello distintivo. Además de contar con un arsenal más robusto, Leon introduce una herramienta clave en su jugabilidad: el hacha.

Leon S. Kennedy.

Esta arma no solo sirve para el ataque básico, sino que es fundamental para varios pilares del juego mecánica de parry, el cual permite bloquear ataques enemigos con precisión, así como también la interacción con el entorno, esencial para abrir cofres escondidos y destruir elementos del escenario y los remates, ideal para asestar el golpe final a los enemigos que han quedado aturdidos.

La dualidad entre la fragilidad de Grace y la audacia de Leon garantiza que cada partida se sienta distinta. El juego nos podrá entre uno u otro, ya que no podremos intercalar entre estos protagonistas como pasa en Alan Wake 2, sino que el mismo título define el ritmo de la narrativa y el tipo de desafío técnico al que el jugador deberá adaptarse para sobrevivir.

Atando cabos tras tres décadas

Controlar a Grace Ashcroft y Leon S. Kennedy es un ejercicio constante de resolución de misterios acumulados durante 30 años. Más allá de presentar nuevos villanos y locaciones, el título funciona como puente y cierre para muchas de las incógnitas que han rodeado a la franquicia. La narrativa nos lleva a explorar zonas que, aunque nuevas para algunos, serán familiares para los veteranos debido a las constantes menciones en entregas previas.

La "cereza del pastel" es, sin duda, la comisaría de Raccoon City (RPD). Como se adelantó en los tráilers, este lugar es fundamental en RE: Requiem. Aquí descubriremos cómo se deterioró tras los eventos finales de Resident Evil 3 y cómo se mantuvieron ciertas estructuras de diseño implementadas originalmente en el remake de Resident Evil 2.

El verdadero significado de "Requiem"

No es casualidad que esta entrega haya prescindido del número nueve en favor del subtítulo Requiem. La palabra cobra un peso poético al final de la trama, funcionando como un homenaje a los 30 años de vigencia de la saga. Pero también tiene una aplicación práctica: es el nombre de la nueva arma de Leon, una pistola sumamente poderosa capaz de derribar zombis de un solo disparo, aunque con munición muy limitada.

Sin embargo, lo que mucho no saben es que el término proviene del latín requies "descanso", pero aquí se utiliza como un acto de memoria, reflexión y, sobre todo, esperanza para los sobrevivientes del Virus-T.

Capcom y el RE Engine: Un salto técnico generacional

Al ser el primer título de la saga desarrollado exclusivamente para la generación actual de consolas, Capcom ha logrado un nivel de calidad gráfica, iluminación y efectos de partículas sorprendente. Ya sea en primera o tercera persona, el RE Engine hace que las texturas luzcan más realistas que nunca: la luz se filtra de forma natural a través del cabello de los personajes y los efectos de sangre interactúan de manera orgánica con el entorno.

Este avance técnico impacta directamente en la jugabilidad. Los zombis ya no son simples "esponjas de balas"; ahora, cada proyectil tiene un peso real y los enemigos reaccionan físicamente dependiendo de dónde reciban el impacto. Además, la destrucción de escenarios y elementos decorativos ante explosiones y combates añade una capa de inmersión muy necesaria.

La experiencia de juego puede cambiar radicalmente dependiendo del protagonista elegido. Grace y Leon representan dos estilos opuestos que obligan al jugador a replantear su estrategia: mientras uno se apoya en el sigilo y la vulnerabilidad, el otro apuesta por la acción directa y el control total del escenario.

Una experiencia inmersiva en español latino

Aunque entregas anteriores ya contaban con doblaje para nuestra región, jugar a RE: Requiem en español latino es una experiencia transformadora. Para una saga que históricamente se limitó al inglés, japonés o español de España, escuchar a Leon y a los nuevos personajes como Grace o el antagonista Victor en nuestro idioma añade una capa de cercanía invaluable.

El apartado sonoro no se queda atrás. Se percibe una pulidez extrema en los efectos de pasos y disparos. Los proyectiles ya no tienen un sonido genérico; el eco y la resonancia cambian dinámicamente dependiendo del lugar donde nos encontremos, mejorando la percepción espacial del jugador.

Si algo flaquea en esta entrega son ciertos enfrentamientos puntuales contra jefes y los combates a distancia con enemigos armados. En ocasiones, estos encuentros pueden sentirse injustos o desequilibrados, ya que hay situaciones donde recibir daño parece inevitable, independientemente del nivel de dificultad. Esto puede romper momentáneamente la épica y el ritmo de un juego que, por lo demás, mantiene una tensión constante durante sus más de 10 horas de duración.

El Resident Evil más completo hasta la fecha

Jugar a Resident Evil: Requiem después de recorrer tres décadas de historia provoca un abanico de nostalgia y satisfacción. Es una recopilación de mecánicas modernizadas: desde el menú heredado y las hierbas curativas hasta nuevas adiciones como la recolección de sangre. También se agradecen las mejoras de "calidad de vida", como el descarte automático de llaves que ya no son necesarias, el autoacomodo del inventario y la personalización de armas con accesorios.

Resident Evil: Requiem es la forma en la que Capcom celebra los 30 años de su saga. Es un juego que mantiene el suspenso, ofrece dosis adictivas de acción y fomenta la exploración sin descuidar ninguno de los elementos que hicieron popular a la franquicia. Es, en esencia, una carta de amor para los fans.

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