
A más de 100 millones de dólares cada uno
La Fuerza Aérea Mexicana vuela hoy con cazas que tienen más de 40 años. Los Northrop F-5E/F Tiger II llegaron a México en 1982, cuando Ronald Reagan era presidente de Estados Unidos y el peso todavía se llamaba peso. De una flota original de 10 aeronaves, solo tres siguen en el aire. La Sedena ya decidió que es hora de cambiarlos.
La Secretaría de la Defensa Nacional planea adquirir 12 nuevos aviones de combate antes de 2028. El objetivo es reforzar la vigilancia del espacio aéreo nacional con tecnología moderna. Para eso, el general Ricardo Trevilla Trejo ya revisa opciones en el mercado internacional de defensa, uno de los más activos en décadas por los conflictos bélicos en Ucrania y Medio Oriente.
Entre los candidatos están el F-16 del fabricante estadounidense Lockheed Martin, el FA-50 de Corea del Sur y el M-346 italiano de Leonardo. Pero una empresa sueca se adelantó a todas. Saab, conocida en México principalmente por fabricar autos junto a General Motors, ya presentó sus cazas Gripen E y F ante mandos de la Fuerza Aérea Mexicana encabezada por el general Román Carmona Landa.
Cada Gripen cuesta poco más de 100 millones de dólares. A cambio, ofrece tecnología que los F-5 nunca tuvieron. Lleva un radar capaz de detectar blancos a larga distancia y un sistema de rastreo por calor que localiza aeronaves enemigas sin emitir señales detectables. Sus sistemas electrónicos pueden engañar los radares del adversario. Además tiene 10 puntos de carga para armas externas y puede despegar y aterrizar en carreteras convencionales, sin necesidad de una base aérea formal.
La versión más avanzada es el Gripen F, la variante biplaza del modelo. La segunda cabina no sirve solo para llevar a otro piloto. Desde ahí, un operador puede supervisar drones de combate en tiempo real, coordinar ataques precisos y dirigir grupos de aeronaves no tripuladas para sobrepasar las defensas enemigas. Saab presentó el primer Gripen F para la Fuerza Aérea Brasileña en una ceremonia en Linköping, Suecia.
Brasil ya tiene varios cazas de este tipo en servicio. Colombia está en proceso de comprar una flota de 17. Canadá también evalúa adquirirlos. Saab se expande por Latinoamérica en un momento en que los ejércitos del mundo compiten por acceder a armamento moderno antes de que las listas de espera cierren y los precios suban más.
Una inversión superior a los 1,200 millones e dólares
Un ejecutivo de Saab confirmó a El Universal que la empresa presentó sus aeronaves ante la Fuerza Aérea Mexicana, pero aclaró que no existe una oferta oficial sobre la mesa. La Sedena tampoco respondió a las solicitudes de información sobre el tema. Lo que sí existe es el interés y la necesidad. Renovar una flota aérea de combate tarda años entre evaluaciones, negociaciones, contratos y entregas. Empezar tarde significa llegar más caro.
Doce cazas a más de 100 millones de dólares cada uno suman una inversión superior a los 1,200 millones de dólares. Para un país donde el gasto en defensa no ocupa los primeros lugares del presupuesto federal, esa cifra requiere una decisión política de alto nivel, no solo militar. La Sedena tiene dos años para elegir. El mercado no va a esperarla.
Imagen de portada | Saab
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