
De todos los indicadores que alertan sobre una avería en el auto, el testigo de motor es el que jamás deberías ignorar.
Eran cerca de las tres de la tarde en un tramo despejado de la autopista. Sin límite de velocidad a la vista, el velocímetro del Irmscher Vectra GTS i35 Kompressor no paraba de subir: 235 km/h, 240, 250 km/h. Aunque sobre el papel prometía alcanzar los 285 km/h, el auto ya no empujaba con tanta contundencia y la estabilidad comenzaba a comprometerse. La duda quedó sin resolver: de pronto, se iluminó en el tablero el testigo de falla de motor. El viaje terminó con el auto arriba de una grúa de regreso.
Pocas alertas generan tanta incertidumbre como el testigo de falla de motor o "check engine". Provoca desconcierto, frustración y, en no pocos casos, verdadero pánico. La razón de ese estrés es sencilla: avisa que algo anda mal bajo el cofre, pero jamás especifica qué. Ante ese escenario, la duda es inmediata: ¿es seguro seguir la marcha y durante cuánto tiempo?
El testigo más temido del tablero
Ya sea que manejes por placer o por pura rutina diaria, toparse de golpe con el "check engine" arruina cualquier trayecto. Esta señal luminosa está conectada al sistema de diagnóstico a bordo (OBD) del vehículo. Cuando se activa, significa que la computadora detectó una anomalía en el tren motriz o en alguno de sus subsistemas asociados.
El espectro de causas es enorme: puede tratarse de un falso contacto o un solenoide con desgaste, pero también de problemas severos como un catalizador al borde del colapso, una válvula EGR rota o, en el peor de los casos, una polea de la distribución a punto de reventar.
Luz fija o intermitente: cómo actuar
Que el testigo se prenda no siempre obliga a detenerse al instante, pero el modo en que se muestra determina la gravedad:
- Luz fija: no demanda frenar de golpe, pero sí exige extremar precauciones. Lo prudente es manejar con suavidad, sin exigirle revoluciones al motor, y enfilarse directo al taller mecánico más próximo. No es una emergencia crítica de inmediato, pero postergar la revisión puede desencadenar daños mayores con rapidez.
- Luz intermitente: indica una falla crítica e inmediata. Aquí no hay margen: se debe orillar el vehículo con seguridad, apagar el motor de inmediato y solicitar una grúa.
Eso fue exactamente lo que ocurrió con el Vectra de Irmscher. Al encenderse la luz, la primera reacción fue levantar el pie del acelerador buscando la siguiente salida de la autopista. Sin embargo, el testigo comenzó a parpadear casi de inmediato. El vehículo entró en modo de protección, la potencia cayó de golpe y la velocidad se desplomó a paso de tortuga.
Mantener la marcha con la alerta parpadeando resultó ser un grave error. Antes de incorporarse a la rampa de salida, los sistemas de seguridad mecánica del auto apagaron el motor por completo. El corte repentino provocó la pérdida instantánea de la asistencia en la dirección y en los frenos. Por fortuna, la pendiente favoreció que el auto rodara por pura inercia hasta detenerse en una parada de autobús.
El diagnóstico posterior confirmó la gravedad: una polea guía de la banda de distribución (que ni siquiera era la tensora) tenía holgura y, al no haberse apagado el motor a tiempo, terminó por partirse en dos.
En resumen: ¿se puede seguir manejando con el testigo del motor encendido? Técnicamente sí cuando la luz está fija, pero sigue siendo una pésima decisión. Forzar el auto cuando la computadora pide auxilio casi siempre sale caro. Además, acudir a inspecciones vehiculares oficiales como la ITV con este indicador activo garantiza un rechazo inmediato, ya que es uno de los defectos que los inspectores vigilan con cero tolerancia.
Imágenes | Chevrolet, Irmscher
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