
La base del cálculo es la Encuesta Origen-Destino
Un minuto. Es lo único que habría que quitarle a cada viaje en la Zona Metropolitana del Valle de México para recuperar un valor económico cercano a 4,500 millones de pesos al año. La cuenta es de César Velázquez, académico de economía de la IBERO, que la hizo después de los cierres viales de los primeros días de octubre, según reporta La Prensa.
El 1 de octubre, varias movilizaciones mantuvieron afectadas durante horas Avenida Constituyentes, Circuito Interior y Juan Escutia. Al día siguiente, la marcha conmemorativa del movimiento del 68, que avanzó de Tlatelolco al Zócalo, alteró Eje Central, Insurgentes y Reforma, y obligó a modificar el servicio de transporte público. Velázquez usó esos días como punto de partida, pero su tesis va por otro lado: el problema no es el episodio, sino lo que ocurre sin marchas de por medio.
La base del cálculo es la Encuesta Origen-Destino, que registra alrededor de 34.5 millones de viajes diarios en la ZMVM. Si cada uno se acortara un minuto, la ciudad recuperaría 34.5 millones de minutos al día, unas 575,000 horas. Para ponerles precio, el académico tomó el PIB per cápita de Ciudad de México y del Estado de México, y unos 200 días laborales al año. Él mismo lo describe como "un cálculo sencillo que puede sofisticarse".
Un minuto es una medida deliberadamente pequeña. Una afectación vial como las de esta semana no suma uno, sino 30, 60 o más minutos a los traslados de miles de personas, y ahí la cifra anual deja de ser un ejercicio de aritmética para volverse una pérdida difícil de ignorar.
Tampoco se reparte parejo. Un viaje promedio en la zona metropolitana dura entre 40 y 45 minutos, pero quienes viven en las periferias pueden pasar unos 120 minutos en un solo trayecto. Ida y vuelta al trabajo suman unos 240 minutos diarios, cuatro horas que no se pueden usar en otra cosa. Sobre esa carga ya elevada caen después el accidente, la obra, el cuello de botella o la manifestación.
Desde la economía, explicó el académico, el tráfico es una externalidad negativa: cada coche que entra a una vialidad congestionada hace más lento el trayecto de todos los demás, y quien lo conduce no paga ese costo. Velázquez cuidó, sin embargo, que la conclusión no recayera sólo en el automovilista. Muchas personas usan coche porque, para ciertos recorridos, el transporte público todavía implica trayectos más largos, así que cualquier estrategia tiene que mirar la red completa.
Toda intervención pública debería pasar por un análisis costo-beneficio
Lo cotidiano pesa tanto como lo espectacular. Un bache sin reparar, un tope mal colocado o una intervención vial mal planeada restan segundos o minutos a miles de conductores y usuarios, y multiplicados por millones de viajes también adquieren dimensión económica. "Son cosas a las que ya estamos acostumbrados, pero no nos damos cuenta del costo económico que implica un tope mal puesto o un bache que no se tapa durante semanas", señaló.
De ahí su propuesta, que es de método más que de obra: toda intervención pública debería pasar por un análisis costo-beneficio que diga cuánto tiempo ahorra o añade. "Toda obra pública debería tener un análisis costo-beneficio claro y transparente. La movilidad no se puede pensar solo desde una calle o una colonia, sino desde el funcionamiento completo de la red urbana", afirmó.
El propio Velázquez advirtió que el costo del tráfico no cabe en pesos y centavos. El día tiene 24 horas para todos, sin importar el ingreso, y cada hora que se queda en el camino deja de ir al descanso, a la familia, al estudio o al trabajo. Unos minutos extra parecen poca cosa para una persona. Multiplicados por millones de viajes, son años de tiempo colectivo que nadie puede recuperar.
Imagen | Pxhere, Wikipedia y Gobierno CDMX
En Xataka México | La crisis vial de CDMX apenas comienza y el tráfico va a empeorar para todos los que se nieguen a bajarse del auto ahora mismo
Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com.mx
VER 0 Comentario