
La película fue realizada por dos personas y tardó cinco años en completarse.
Dos personas tardaron cinco años en hacer una película animada con un presupuesto que, incluso en la estimación más alta, ronda los 4,000 pesos mexicanos. Cuando llegó a los cines de China, casi nadie quiso verla. Después, Internet comenzó a burlarse de ella y ocurrió algo bastante extraño: la gente empezó a comprar boletos precisamente para comprobar qué tan mala era.
Dexerto informa que la película se llama Niu Lai y pasó de recaudar apenas unos miles de yuanes a convertirse en uno de los fenómenos cinematográficos más curiosos de 2026. No ocurrió porque tuviera una gran campaña publicitaria ni porque detrás hubiera un estudio con cientos de animadores. Ocurrió porque las redes sociales hicieron exactamente lo contrario de lo que normalmente busca una campaña de marketing: convirtieron las críticas en curiosidad.
Una película hecha por dos personas
Niu Lai, cuyo título puede traducirse como "The Ox Comes" o "Aquí viene el buey", llegó a los cines chinos el 5 de agosto de 2026. La película fue dirigida por Xin Yumeng y escrita por Sun Lifang, quienes también aparecen como las únicas personas acreditadas como integrantes del equipo creativo y actores de voz.
Hay un detalle todavía más curioso: son madre e hijo. Ambos trabajaron durante aproximadamente cinco años para terminar los 86 minutos de la película y el presupuesto que se ha reportado es todavía más difícil de creer: algunas fuentes hablan de apenas 47 yuanes, mientras que otras sitúan el costo entre 1,000 y 1,600 yuanes.
Incluso tomando la estimación más alta, estaríamos hablando de alrededor de 4,000 pesos mexicanos. Dos personas, cinco años y una película animada que llegó a los cines prácticamente sin la infraestructura de una producción convencional, y ahí es donde la historia se vuelve todavía más interesante.
¿Cuánto cuesta hacer una película en México?
Para dimensionar esos 4,000 pesos, hace falta ponerlos frente a una industria que conocemos mejor: la mexicana. De acuerdo con el Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2025, elaborado por el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), el costo promedio aproximado de un largometraje mexicano en proceso de producción durante 2025 fue de 15.04 millones de pesos.
El rango fue mucho más amplio: desde producciones de 1 millón hasta 88 millones de pesos. Eso no significa que todas las películas mexicanas cuesten 15 millones. De hecho, una parte importante se realiza con presupuestos mucho menores.
En 2025, IMCINE registró que 23% de los largometrajes en proceso de producción tenía un presupuesto inferior a 1 millón de pesos, mientras que otro 30% se encontraba entre 1 y 5 millones.
Aun así, la diferencia con Niu Lai es difícil de imaginar. Si tomamos los aproximadamente 4,000 pesos de la estimación más alta para la película china y los comparamos con los 15.04 millones de pesos del promedio mexicano, una producción mexicana promedio costaría unas 3,760 veces más.
Claro que esto no significa que una película mexicana necesite 15 millones de pesos para existir. Tampoco estamos comparando producciones equivalentes en escala, infraestructura o condiciones de producción. El dato sirve para dimensionar algo mucho más sencillo: incluso frente a las películas mexicanas de bajo presupuesto, Niu Lai está en otra escala.
México también hace cine con poco dinero
El contraste no significa que todo el cine mexicano necesite grandes presupuestos. Los propios datos de IMCINE muestran que existe un sector importante de producciones pequeñas. En 2025, 27 largometrajes registrados tuvieron costos inferiores a 1 millón de pesos, mientras que otros 35 estuvieron entre 1 y 5 millones.
Una película mexicana de 1 millón de pesos, por ejemplo, tendría un presupuesto unas 250 veces mayor que los aproximadamente 4,000 pesos de la estimación más alta para Niu Lai.
La diferencia ayuda a entender por qué el caso chino resulta tan extraordinario. No estamos simplemente ante una película de bajo presupuesto; estamos ante una producción que llevó esa idea a un extremo poco habitual y, al menos al principio, tampoco parecía que fuera a importar demasiado.
Niu Lai no parecía destinada a convertirse en un éxito
La película se estrenó en 245 salas de China, pero prácticamente no tuvo la campaña de promoción que suele acompañar a un lanzamiento comercial. No hubo una gran estrategia publicitaria ni una avalancha de entrevistas.
Según los reportes, el material promocional se reducía prácticamente a un cartel con una estética cercana a la pintura tradicional china. El contraste era bastante curioso: el cartel prometía una película con una estética artística tradicional, mientras que las primeras personas que llegaron a las salas encontraron una animación 3D mucho más rudimentaria.
Eso fue precisamente lo que comenzó a llamar la atención. Durante sus primeros nueve días, Niu Lai apenas consiguió alrededor de 7,169 yuanes, con unos 236 espectadores y en algún momento llegó a quedar con solamente cuatro salas proyectándola: parecía destinada a desaparecer y entonces Internet hizo lo suyo.
Internet se burló y la gente comenzó a pagar para comprobarlo
Las primeras personas que vieron Niu Lai comenzaron a compartir fragmentos de la película y no precisamente para recomendarla. Las críticas se concentraban en la animación: movimientos poco naturales, personajes que parecían atravesarse entre sí y escenas que daban la impresión de estar todavía en una fase muy temprana de producción.
La prensa china también describió la animación como rígida, defectuosa y poco pulida. En redes apareció una comparación particularmente cruel: algunos usuarios llegaron a decir que era "peor que una animación hecha con IA".
Pero Internet tiene una costumbre bastante extraña: algo puede hacerse viral porque es increíblemente bueno o porque resulta tan malo que nadie puede dejar de hablar de ello. Niu Lai acababa de caer en la segunda categoría.
Los videos comenzaron a circular y con ellos apareció una pregunta que ningún anuncio tradicional habría podido provocar de la misma manera: ¿Realmente es tan mala? La única forma de comprobarlo era comprar un boleto y eso fue exactamente lo que algunas personas comenzaron a hacer.
Después de nueve días prácticamente invisibles en taquilla, la película pasó de encontrar cada vez menos espacio en los cines a necesitar más funciones. Entre el 14 y el 15 de agosto, el número de funciones diarias aumentó de 21 a 359. Los cines que prácticamente habían dejado de proyectarla comenzaron a necesitar más pantallas.
De unos cuantos miles de yuanes a millones
La transformación en taquilla es probablemente la parte más absurda de toda la historia. Niu Lai había conseguido solamente unos 7,169 yuanes durante sus primeros nueve días. Después de que sus escenas se hicieron virales, el ritmo de venta cambió por completo.
The Economic Times reportó que la película había superado los 5.26 millones de yuanes, más de 780,000 dólares. Otros reportes publicados posteriormente señalaron que la recaudación continuó creciendo y superó los 10 millones de yuanes.
La cifra exacta cambia conforme continúa su exhibición, pero el salto importante ya está claro: pasó de unos cuantos miles de yuanes a millones después de que Internet comenzó a hablar de ella. No fue una campaña publicitaria millonaria, fueron videos, burlas, memes y una pregunta bastante sencilla: "¿De verdad es tan mala?"
Y ni siquiera había suficientes carteles
El fenómeno llegó a un punto todavía más extraño. Cuando los cines comenzaron a necesitar más material promocional, algunos establecimientos ni siquiera tenían suficientes carteles oficiales, ya que la solución fue bastante artesanal: empleados de los propios cines comenzaron a dibujar carteles a mano.
La película que prácticamente había llegado sin campaña publicitaria estaba consiguiendo publicidad gratuita y no provenía de un gran estudio. Provenía de los propios espectadores y de los cines que ahora querían aprovechar el fenómeno: es difícil diseñar una estrategia de marketing más extraña que esa.
¿De qué trata realmente Niu Lai?
La película tampoco parece haber sido creada como una broma sobre su propia producción. Su historia gira alrededor de un ternero y una alondra dentro de una secuencia onírica que aborda temas como el amor, el valor, la perseverancia y el sacrificio.
El problema es que la trama también recibió críticas. Algunos espectadores y medios la consideraron difícil de seguir, mientras que otros cuestionaron que el contenido resultara demasiado infantil, pero para cuando la película se convirtió en fenómeno, eso casi había dejado de importar.
La mayoría de las personas que hablaban de Niu Lai no estaban discutiendo su estructura narrativa. Estaban intentando entender cómo era posible que una película así hubiera llegado a los cines y qué tan mala podía ser realmente.
La comparación con la IA tiene una ironía
La comparación con la inteligencia artificial resulta especialmente curiosa. En 2026, generar imágenes, videos y animaciones es cada vez más sencillo. Las herramientas disponibles permiten que una persona produzca en poco tiempo contenidos que antes habrían requerido equipos completos.
Niu Lai parece venir del extremo contrario. Dos personas, cinco años, un presupuesto diminuto y una animación que algunos espectadores consideraron tan rudimentaria que llegaron a compararla desfavorablemente con contenido generado por IA.
Pero precisamente ahí aparece lo extraño. La película que Internet consideró “peor que la IA” consiguió algo que no está garantizado por ninguna herramienta tecnológica: hacer que la gente quisiera verla. No necesariamente porque fuera buena, precisamente porque era imposible ignorarla.
China ya demostró que la animación puede mover miles de millones
El fenómeno también resulta curioso si se mira el mercado chino de animación. En 2025, Ne Zha 2 se convirtió en un fenómeno mundial y superó los 2,000 millones de dólares de recaudación, además de romper numerosos récords para una película animada.
Niu Lai está en el extremo completamente opuesto. No tiene cientos de animadores, no tiene una producción gigantesca y tampoco comenzó como un éxito, y su presupuesto ni siquiera se acerca a las cifras habituales de una producción comercial.
Pero ambas historias muestran algo que el mercado chino ha dejado claro durante los últimos años: la animación puede convertirse en un acontecimiento cultural. La diferencia es cómo llegaron hasta ahí: Ne Zha 2 lo hizo con una producción de escala industrial y Niu Lai lo consiguió porque Internet decidió que quería verla precisamente por lo contrario.
Una película que convirtió su mayor problema en publicidad
Niu Lai no demuestra que hacer una mala película sea una estrategia segura para ganar dinero y, de hecho, sería bastante difícil repetir deliberadamente lo que ocurrió aquí. Lo que sí demuestra es algo mucho más interesante: Internet puede convertir una característica negativa en el principal atractivo de una obra.
La película no consiguió atención porque una campaña publicitaria convenciera a millones de personas de que tenían que verla. Consiguió atención porque unas cuantas personas se rieron de ella, compartieron fragmentos y provocaron que otras quisieran comprobar si realmente era tan mala.
Después llegaron los memes, luego la curiosidad y finalmente llegaron los boletos; se convirtió en una especie de efecto bola de nieve aplicado a la taquilla. Al principio, Niu Lai tenía prácticamente todos los ingredientes para desaparecer: un presupuesto mínimo, una producción diminuta, poca promoción y una animación que estaba siendo duramente criticada, pero esos mismos elementos terminaron formando la historia que Internet quería contar.
Dos personas tardaron cinco años en hacerla. Internet necesitó unos cuantos días para convertirla en un fenómeno. Y eso es lo verdaderamente extraño de Niu Lai: no que una película hecha con casi nada de dinero haya terminado recaudando millones, sino que aquello que parecía su mayor debilidad, una animación demasiado imperfecta para competir en cines, terminó convirtiéndose en su principal atractivo.
Imágenes | Movie Douban, Wutaner
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