El nuevo tráiler de Harry Potter parece diseñado para TikTok y muchos creen que está cambiando el lenguaje del cine, pero no es así

Vertical Potter

El cine sigue siendo horizontal. La atención, ya no.

Samantha Guerrero

Editora Jr

Poner un rectángulo vertical sobre el nuevo tráiler de Harry Potter revela algo bastante extraño: cuando el formato 9:16 se queda con el centro de la imagen, Harry puede desaparecer del encuadre y, con él, buena parte de la información de la escena. A simple vista parece una prueba sencilla, pero el resultado dice bastante sobre cómo consumimos hoy las imágenes.

Eso no significa que la serie haya sido grabada pensando en TikTok, ni que el cine esté abandonando de repente el formato horizontal. Lo que sí muestra el experimento es algo mucho más interesante: una producción puede haber sido concebida para una pantalla panorámica y, aun así, necesitar que algunas de sus imágenes sobrevivan dentro de una pantalla vertical de seis pulgadas.

Y esto importa porque muchas veces el tráiler será lo primero que veremos de una serie. Antes de sentarnos frente al televisor, podemos encontrar un fragmento en TikTok, un anuncio en Instagram o un video en YouTube, y la primera batalla por nuestra atención ocurre mucho antes de que empiece el episodio.

¿El tráiler tiene que vender Harry Potter antes de que veamos Harry Potter?

HBO lanzó un nuevo tráiler de la adaptación de Harry Potter: La piedra filosofal, el primer libro de J.K. Rowling. La producción llegará en Navidad de 2026 y tendrá una primera temporada de ocho episodios.

En el avance aparecen Hogwarts, el Gran Comedor, Quidditch, el Sombrero Seleccionador y varios momentos reconocibles del libro. Pero hay un detalle que llamó la atención en redes: muchas de sus imágenes parecen funcionar especialmente bien cuando el centro del cuadro es prácticamente lo único que sobrevive.

Eso ha llevado a algunos espectadores a pensar que el tráiler fue diseñado pensando en TikTok. Y, aunque sería exagerado sacar esa conclusión a partir de un solo avance, la sospecha tampoco sale completamente de la nada.

El experimento del rectángulo 9:16 explica por qué la sospecha tiene sentido

Una imagen cinematográfica tradicional suele ser mucho más ancha que alta. Una pantalla de teléfono, en cambio, se utiliza principalmente en vertical y, cuando colocamos un rectángulo 9:16 en el centro de una imagen 16:9 y mantenemos la misma altura, el recorte conserva apenas 56.25% del ancho original.

Eso significa que desaparece aproximadamente el 43.75% del espacio horizontal. Y aquí empieza lo interesante, porque ese porcentaje por sí solo no nos dice cuánto de la historia estamos perdiendo.

Si un personaje está justo en el centro, probablemente seguirá ahí. Pero si la escena depende de dos personajes colocados a cada lado, de un paisaje amplio o de información repartida por todo el cuadro, el recorte puede cargarse la composición completa.

Eso es precisamente lo que deja ver la prueba con el tráiler de Harry Potter. El centro puede seguir funcionando en algunos planos, mientras que los elementos que dependen del espacio alrededor desaparecen; y en ese momento el formato deja de ser una simple cuestión de dimensiones para convertirse en una cuestión de lenguaje visual.

Pero el centro del encuadre no lo inventó TikTok

Hay un detalle que puede hacer que todo este argumento parezca más sencillo de lo que realmente es: el cine lleva décadas utilizando el centro del encuadre como una herramienta narrativa. 

No es una decisión que haya aparecido con TikTok ni una consecuencia de que ahora todos llevemos un teléfono en el bolsillo. Mucho antes de las redes sociales, los cineastas ya utilizaban la composición para decidir qué debía mirar primero el espectador.

Un ejemplo especialmente claro está en El resplandor, de Stanley Kubrick. La película utiliza la simetría, las líneas arquitectónicas y la perspectiva para construir imágenes extremadamente precisas. No es casualidad que muchos de sus planos tengan un eje central tan marcado: Kubrick utiliza la geometría para controlar hacia dónde dirige la mirada del espectador.

Por eso resulta interesante hacerle el mismo experimento que al tráiler de Harry Potter: colocar un rectángulo vertical de proporción 9:16 justo en el centro. El resultado cambia bastante, pero no necesariamente destruye todos los planos. En algunas escenas, el elemento principal permanece dentro de ese espacio y la imagen sigue funcionando incluso después del recorte.

En varias escenas donde un personaje está solo y ocupa la zona central, el recorte puede conservar buena parte de la información importante. Incluso con el movimiento de cámara, la composición puede seguir funcionando porque el sujeto y parte de las líneas que organizan la imagen permanecen dentro de ese espacio.

Y ahí está la diferencia importante: no es que TikTok haya enseñado al cine a poner lo importante en el centro. El cine ya utilizaba esa herramienta mucho antes. Lo nuevo es que ahora ese centro puede convertirse en la única parte de la imagen que sobreviva cuando alguien la vea en un teléfono.

Una película puede haber sido concebida completamente para una pantalla horizontal y, aun así, tener planos capaces de resistir un recorte vertical. Pero eso depende de cómo esté construida cada escena. Si la información importante está repartida por todo el ancho del encuadre, el mismo recorte puede destruir la lectura del plano.

Pasar de horizontal a vertical no significa simplemente cortar los lados

Esto tampoco es una intuición exclusiva de quienes vieron el avance de Harry Potter. Una revisión publicada en la Revista Mediterránea de Comunicación analizó cómo el crecimiento de las pantallas móviles ha obligado a replantear el video vertical y encontró que este formato implica ajustes visuales, espaciales, estilísticos y estéticos.

Otro trabajo publicado en 2026 lleva la idea todavía más lejos: un video vertical no es simplemente un video horizontal al que le cortaron los lados. Cambiar la proporción también puede modificar la composición, el protagonismo y la manera en que el espectador recorre la imagen con la mirada.

En este formato, el protagonismo tiende a desplazarse del espacio hacia la persona, por lo que los planos medios y primeros planos ganan peso, el espacio se comprime y la sensación de profundidad puede disminuir. Dicho de otra manera, el mismo contenido no necesariamente se siente igual cuando cambia la ventana desde la que lo estamos viendo.

Eso explica por qué el rectángulo que colocan sobre el tráiler resulta tan revelador. Una escena que pueda sobrevivir a un recorte vertical necesita que buena parte de la información importante siga estando donde probablemente estará cuando el espectador la vea en un celular.

TikTok tiene mucho que ver, pero no es toda la historia

La sospecha tampoco suena tan descabellada si miramos dónde se consumen hoy los avances. En México, las herramientas publicitarias de TikTok registraban a finales de 2025 un alcance potencial equivalente al 89.7% de los usuarios de internet del país. 

Para YouTube, la cifra era de 77%. Son datos de alcance publicitario y no equivalen directamente a usuarios activos, pero sirven para dimensionar el tamaño del ecosistema. Y existe otro detalle importante: el formato vertical no solamente está presente porque las aplicaciones lo prefieran. 

Un estudio publicado en Journal of Interactive Marketing comparó anuncios verticales y horizontales en tres investigaciones y encontró que los anuncios verticales podían generar mayor interés y engagement cuando se veían en teléfonos.

No hace falta convertir esto en una guerra entre horizontal y vertical. La explicación es bastante más sencilla: el teléfono es vertical y el contenido vertical ocupa naturalmente la pantalla, mientras que un video horizontal obliga a convivir con espacio vacío o a realizar algún tipo de recorte.

El efecto también fue más marcado entre usuarios de la Generación Z que entre generaciones mayores. Para una campaña publicitaria, esa diferencia puede resultar demasiado importante como para ignorarla.

Pero aquí conviene no pasarnos de frenada. TikTok no inventó el encuadre centrado, ni obligó a Hollywood a rodar películas verticales. Lo que hizo fue convertir la pantalla vertical en uno de los lugares donde una producción tiene que competir por atención.

Existe una diferencia enorme entre un tráiler y una película

Esto es importante porque un tráiler y una serie no tienen exactamente el mismo trabajo. Un tráiler existe para vender una producción y tiene que condensar en unos minutos personajes, conflicto, espectáculo y emoción suficientes para conseguir que alguien quiera verla.

Además, tiene que circular prácticamente por cualquier lugar: YouTube, Instagram, TikTok, Facebook, X, sitios web, anuncios y televisores. Por eso tiene sentido que quienes lo editan piensen en imágenes que puedan reutilizarse o recortarse para distintos formatos, y eso no demuestra que los ocho episodios de Harry Potter hayan sido rodados siguiendo exactamente las mismas reglas. Sería incorrecto afirmarlo a partir de un solo avance.

Lo que sí podemos observar es que el material promocional tiene que vivir simultáneamente en dos mundos: el de una pantalla grande y el de un teléfono que alguien puede estar sosteniendo con una mano mientras desliza el dedo. Y esa diferencia importa mucho, porque el tráiler necesita convencerte de dejar de deslizar; la serie necesita convencerte de quedarte.

El problema no es que TikTok esté cambiando el cine, sino que está cambiando dónde empieza la película

Esta es probablemente la parte más interesante del fenómeno. La mayoría de las personas no va a descubrir una nueva serie viendo primero un episodio completo; puede encontrarse un clip mientras desliza TikTok o puede ver una escena en Instagram.

También puede encontrarse diez segundos del tráiler en YouTube, recibir un anuncio mientras hace otra cosa y solo después decidir si quiere entrar a HBO Max. Eso significa que la primera batalla por la atención ocurre mucho antes de que el espectador llegue a la pantalla para la que realmente fue producida la serie.

El estudio de Journal of Interactive Marketing es interesante justamente por eso. No demuestra que TikTok esté cambiando el lenguaje cinematográfico, pero sí que el formato vertical puede facilitar el consumo de publicidad en teléfonos y aumentar interés y engagement en ese contexto.

La consecuencia para los estudios es bastante lógica: si una imagen puede funcionar bien en vertical sin dejar de funcionar en horizontal, resulta conveniente diseñarla de esa manera.

Y ahí empieza a cambiar la forma de pensar una escena promocional. Ya no basta con que una imagen sea espectacular cuando ocupa toda una televisión; también tiene que ser reconocible cuando apenas ocupa un rectángulo estrecho dentro de un feed.

Eso también puede hacer que las imágenes sean más agresivas

Cuando el espectador recibe un tráiler dentro de un feed, no necesariamente decidió verlo. Está deslizando y la producción tiene apenas unos segundos para conseguir algo bastante complicado: que deje de hacerlo.

Eso favorece imágenes muy claras, rostros reconocibles, acciones fáciles de interpretar y composiciones donde el elemento principal pueda identificarse casi inmediatamente. 

No hace falta recurrir al clásico discurso de que "la gente ya no tiene capacidad de atención"; el propio entorno de consumo plantea el problema. El formato vertical refuerza esa lógica porque concentra la información en un espacio estrecho

El estudio sobre publicidad vertical incluso relaciona su eficacia con una mayor fluidez de procesamiento: el contenido requiere menos esfuerzo para ser visto correctamente en la pantalla del teléfono. Así que no solo cambia el tamaño de la imagen. También cambia el contexto en el que el espectador decide si merece la pena seguir mirando.

Entonces, ¿Harry Potter está hecho para TikTok?

El tráiler tiene que funcionar también en TikTok. La serie es otra historia y esa diferencia es fundamental. No podemos mirar un avance y concluir que HBO está filmando Hogwarts pensando exclusivamente en una pantalla vertical. 

La producción tiene que funcionar como una obra audiovisual completa y no como una colección de clips diseñados para redes sociales, pero tampoco tiene sentido ignorar el entorno donde ese tráiler tendrá que competir por nuestra atención. 

HBO ha distribuido sus avances a través de plataformas sociales y el primer tráiler oficial consiguió más de 277 millones de visualizaciones orgánicas durante sus primeras 48 horas, según cifras de la compañía, convirtiéndose en el tráiler más visto en la historia de HBO y HBO Max.

Con semejante escala, el tráiler deja de ser solamente un adelanto. También es una pieza publicitaria que tiene que viajar entre plataformas, tamaños de pantalla y formas de consumo muy diferentes.

El verdadero cambio no está dentro de Hogwarts, sino alrededor de él

El nuevo tráiler de Harry Potter no demuestra que TikTok haya cambiado por completo el lenguaje del cine. Demuestra algo más silencioso: una misma imagen ahora tiene que sobrevivir en una televisión, una computadora y un teléfono vertical, muchas veces antes de que el espectador decida siquiera verla completa.

Por eso el rectángulo 9:16 resulta tan revelador. No demuestra que HBO haya filmado Hogwarts pensando en TikTok; deja ver que una parte cada vez más importante de la batalla por nuestra atención ocurre dentro de ese rectángulo.

TikTok no inventó la composición cinematográfica ni le enseñó a Hollywood dónde colocar a sus personajes, pero sí convirtió la pantalla vertical en uno de los primeros lugares donde una película o una serie tiene que demostrar que vale la pena verla. Antes, la película empezaba cuando se apagaban las luces. Ahora puede empezar mientras estás deslizando el dedo.

Imágenes | Warner Bros., @A_Kapustin

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