
Los científicos advierten sobre los riesgos ecológicos de consentir a estas aves
La domesticación de las palomas se remonta a hace aproximadamente 10,000 años, y aunque en el pasado eran útiles mensajeras y también una fuente de alimento, esto provocó ciertos cambios en su anatomía que dieron lugar a la especie (Columba livia domestica) que todos conocemos. Hoy en día podemos ver grandes bandadas de estos pájaros en los parques y plazas de casi todo el mundo, alimentándose de granos y migajas de pan que los humanos les ofrecen.
Pues bien, algo similar está ocurriendo hoy en día con otras aves. Nos referimos a los colibríes, que han comenzado a cambiar para adaptarse a entornos urbanos. ¿La razón? la proliferación de bebederos artificiales que, según un estudio publicado en Global Change Biology, están convirtiendo a estos animales en criaturas comensales.
¿Qué pasa con los colibríes?
Los colibríes de Anna (Calypte anna) son una especie común al oeste de Estados Unidos. De acuerdo con los científicos de la Universidad de California, los comederos artificiales han permitido a estas aves aumentar su área de distribución. Además han provocado que sus picos cambien drásticamente de tamaño y forma en tan solo unas pocas generaciones.
Nicolas Alexandre, autor principal del estudio, explica que los colibríes se han adaptado bastante rápido para prosperar en entornos urbanos. "Parecen desplazarse hacia donde vamos nosotros", dice, y añade que "podemos considerar al colibrí de Anna como una especie comensal, similar a las palomas".
Así evaluaron la evolución de los colibríes
Para evaluar cómo respondían los colibríes de Anna al aumento de comederos, el equipo de la Universidad de California analizó datos del censo anual de aves en Estados Unidos de entre 1938 y 2019. También consultaron anuncios de periódicos antiguos para estimar la cantidad de bebederos usados antes de 2000.
Según Science, los investigadores usaron un modelo computacional para calcular la expansión de los colibríes, con base en la alimentación de los bebederos y la presencia de árboles de eucalipto, lo cuales proporcionan néctar durante todo el año.
De acuerdo con los hallazgos, los árboles pudieron ser el punto de partida para la expansión de la aves en California. No obstante, la mayoría del crédito se lo llevan los comederos artificiales. El estudio también reveló que, a medida que proliferaban los comederos, los picos de colibríes de Anna cambiaron de tamaño, volviéndose más largos y grandes, lo que podría deberse a que ahora pueden absorber mucho más néctar.
Según SFGate, el paso a picos más afilados y puntiagudos también indican que los colibríes de Anna podrían estarse volviendo más agresivos y territoriales. Esto, de acuerdo los investigadores, responde a la competencia feroz de los individuos por los bebederos, a pesar de que estos son más abundantes.
El caso de las palomas y el peligro de "mimar" a la fauna
Hoy en día tenemos sobrepoblación de palomas en las ciudades. Esto ha generado intensos debates sobre el control de estos animales, los cuales se han vuelto tan dependientes de los humanos que han llegado a perder gran parte de las habilidades de sus ancestros.
Los expertos temen que con los colibríes esté pasando algo similar. En regiones como Tucson, Arizona, poblaciones enteras de colibríes que solían migrar hacia el sur durante el invierno ahora se quedan de forma permanente durante todo el año, acostumbradas al suministro artificial de azúcar.
Esto pone en riesgo el delicado equilibrio ecológico, pues los colibríes "descuidan" su rol como polinizadores, lo que repercute en la reproducción de diversas especies de plantas que dependen de estas aves para sobrevivir.
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