Durante años, 42 millones de neumáticos estuvieron abandonados en Kuwait. Luego, las manchas desaparecieron de las imágenes satelitales

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Con los años, la magnitud del depósito dejó de ser un problema local y la acumulación de caucho hacía que el lugar fuera identificable

Ismael Garcia Delgado

Editor Jr

Durante décadas, Kuwait resolvió uno de los problemas de residuos más complejos de la forma más simple posible: lo enterró en el desierto. Lo que comenzó como una solución logística terminó por convertirse en uno de los cementerios de llantas más grandes del planeta, una enorme mancha negra que se distinguía desde los satélites.

Esta situación obligó al país a emprender una operación gigantesca para borrar del mapa un problema que ellos mismos provocaron. Pero la historia comenzó de manera silenciosa. Año tras año, millones de llantas usadas se fueron acumulando en enormes fosas excavadas en la región de Sulaibiya, a unos cuantos kilómetros de zonas habitadas.

Con el paso del tiempo, dejaron de ser simples vertederos para convertirse en verdaderas montañas de caucho: hablamos de entre 42 y 50 millones de neumáticos apilados en pleno desierto. Con ello, formaron una mancha oscura monstruosa de varios kilómetros cuadrados que destacaba incluso en las imágenes satelitales.

Con los años, la magnitud del depósito dejó de ser un problema puramente local. Desde la órbita terrestre, el contraste entre la arena del desierto y la inmensa acumulación de caucho hacía que el lugar fuera perfectamente identificable sin necesidad de hacer zoom. Así, terminó como en uno de los ejemplos más evidentes de una pésima gestión de residuos.

La montaña de neumáticos no solo era un problema estético, también era sumamente peligrosa. De hecho, Reuters reportó que entre 2012 y 2020 el vertedero sufrió varios incendios de gran escala, los cuales liberaron gigantescas columnas de humo negro llenas de sustancias tóxicas derivadas del petróleo.

Además, las llantas son muy difíciles de encender, pero una vez que agarran fuego pueden arder durante días o incluso semanas, de tal modo que contaminan el aire, el suelo y los mantos acuíferos cercanos mientras las llamas se vuelven casi imposibles de controlar.

Tras el último gran incendio, Kuwait entendió que ya no podía seguir barriendo el problema debajo de la alfombra. En 2021 inició una operación logística monumental para vaciar el lugar: miles de viajes en camión trasladaron decenas de millones de llantas hacia nuevas plantas de reciclaje y tratamiento.

En estas instalaciones comenzaron a triturarse para fabricar asfalto modificado con caucho o someterse a procesos de pirólisis para convertirlas en combustibles y otras materias primas de uso industrial. Las imágenes satelitales confirmaron meses después que el gigantesco cementerio había desaparecido casi por completo. 

El gobierno incluso anunció un ambicioso plan para construir unas 25,000 viviendas sobre los terrenos recuperados al hacerlo pasar como un caso de éxito sobre cómo transformar un desastre ambiental en desarrollo urbano. Sin embargo, las imágenes satelitales más recientes revelan que ese anhelado desarrollo sigue sin arrancar.

Una lección global sobre el manejo de basura. Se estima que cada año se generan cerca de mil millones de llantas de desecho en todo el mundo, y miles de millones más siguen acumuladas en vertederos. El caso de Kuwait deja claro que ocultar la basura puede parecer la salida fácil en el corto plazo, pero el costo de enmendar el error décadas después es infinitamente mayor.

Imagen | YouTube, Pinterest

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