
Lo que vemos en la arena es apenas una fracción del problema.
El problema del sargazo ya no es solamente que llegue a las playas del Caribe mexicano. Es que cada vez hay más y México lleva años intentando combatirlo cuando ya lo tiene encima. En 2026 se han estimado hasta 90,538 toneladas diarias de sargazo desplazándose por el Caribe mexicano, cuatro veces más que en 2025 y 27 veces por encima del promedio histórico.
No todo ese volumen termina en las costas de Quintana Roo. La estimación oficial señala que alrededor del 10% puede recalar en las playas, lo que significa que durante los periodos de mayor acumulación podrían llegar a tierra unas 9,054 toneladas diarias.
La cifra ayuda a entender por qué México está cambiando de estrategia. Después de más de una década colocando barreras, utilizando embarcaciones y retirando toneladas de algas de las playas, el gobierno ahora quiere intervenir antes. Si el problema viene por el mar, hay que intentar detenerlo en el mar.
90,538 toneladas de sargazo se están moviendo por el Caribe mexicano
La cifra parece difícil de imaginar. En un año promedio, alrededor de 40,000 toneladas diarias de sargazo recorren el Caribe mexicano. En 2026, ese volumen llegó hasta las 90,538 toneladas por día.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales señala que el volumen de este año es cuatro veces mayor que el registrado en 2025 y 27 veces superior al promedio histórico, pero hay una diferencia importante: no todo ese sargazo termina sobre la arena.
La estimación oficial indica que aproximadamente el 10% del volumen que pasa por la región recala en las costas de Quintana Roo. En los momentos de mayor intensidad, eso representa unas 9,054 toneladas diarias llegando a tierra. Por eso, las imágenes de playas cubiertas de algas son solamente la parte más visible del problema.
El problema dejó de ser una temporada mala
El sargazo tampoco apareció de repente frente a Cancún. Durante siglos, gran parte del sargazo pelágico estuvo concentrado en el llamado Mar de los Sargazos, en el Atlántico Norte. Desde el 2011 comenzó una proliferación extraordinaria que llevó grandes cantidades de esta macroalga hacia el Caribe oriental.
En el Caribe mexicano, los arribos masivos comenzaron a observarse con claridad a partir de 2014. Después apareció una nueva zona de acumulación conocida como el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, una enorme región que se extiende desde África occidental hasta el Golfo de México, y ahí cambió por completo el problema.
Ya no se trataba de retirar algunas algas de una playa de vez en cuando. Ahora había que enfrentarse a un fenómeno capaz de mover millones de toneladas de biomasa a través del océano.
También está creciendo en el Atlántico
Las cifras de 2026 tampoco parecen ser solamente una mala temporada aislada. Las observaciones satelitales del Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida estimaron que la biomasa de sargazo en el Atlántico pasó de aproximadamente 63 millones de toneladas en 2018 a 214 millones en 2025.
Durante el primer trimestre de 2026, la biomasa total incluso fue mayor que la registrada durante el mismo periodo del año anterior. Después, entre abril y julio, se mantuvo en valores similares a los de 2025, pero hay un detalle que importa especialmente para México.
En el Caribe occidental, la biomasa pasó de aproximadamente un millón de toneladas en abril de 2025 a cuatro millones en abril de 2026. Eso ayuda a explicar por qué Quintana Roo puede recibir una cantidad enorme de sargazo incluso cuando la biomasa total del Atlántico no aumenta en la misma proporción.
El sargazo no necesita estar concentrado frente a Cancún para convertirse en un problema. Solo necesita que las corrientes y los vientos terminen llevándolo hacia ahí.
El sargazo no aparece de la nada frente a Cancún
Cuando una mancha de sargazo llega a una playa, en realidad el problema comenzó mucho antes y muy lejos de la costa. Los investigadores de la UNAM señalan varios factores que pueden favorecer su proliferación y desplazamiento, entre ellos cambios en los patrones de viento, circulación oceánica y una mayor disponibilidad de nutrientes como nitratos y fosfatos.
También existe una relación con las actividades humanas. El aporte de nutrientes desde tierra y el tratamiento insuficiente de aguas residuales pueden enriquecer el océano y favorecer el crecimiento acelerado de algas.
El calentamiento del océano también puede formar parte de esta ecuación, junto con modificaciones en las corrientes y los patrones atmosféricos, pero aquí hay una precisión importante: los científicos todavía no tienen una explicación única que permita saber por qué una temporada termina siendo mucho peor que otra.
Tormentas, huracanes, frentes fríos, corrientes y vientos pueden cambiar la trayectoria del sargazo y hacer que una zona reciba cantidades enormes mientras otra cercana tenga mucho menos.
El problema empieza cuando el sargazo se queda en la playa
El sargazo es una macroalga y forma parte del ecosistema marino. El problema aparece cuando llega en cantidades extraordinarias y comienza a acumularse en las costas y ahí empieza a descomponerse.
Ese proceso consume oxígeno y puede crear condiciones que afectan a otros organismos marinos. La UNAM reportó recientemente la muerte de miles de peces en una zona de Puerto Morelos asociada con la disminución del oxígeno provocada por la descomposición de grandes cantidades de sargazo, pero los efectos no terminan ahí.
Las acumulaciones masivas pueden afectar pastos marinos, tortugas, manglares, bahías, playas y arrecifes. Además, la descomposición aumenta la cantidad de nutrientes en el agua y puede permitir el crecimiento de otras algas que compiten con los corales. Por eso, aunque desde la playa parezca que el problema desaparece cuando alguien retira las algas, parte del impacto ya ocurrió debajo del agua.
No solo es un problema ambiental
La descomposición del sargazo también puede afectar a las personas que viven o trabajan cerca de las zonas donde se acumula. La investigadora de la UNAM Rosa Elisa Rodríguez Martínez señala que las concentraciones elevadas de los gases liberados durante la descomposición pueden provocar dolor de cabeza, irritación de ojos, nariz y garganta, náuseas y mareos, especialmente entre quienes trabajan directamente en su recolección y quienes viven frente al mar.
Además, el sargazo puede contener contaminantes como arsénico, cadmio y plomo. Estos elementos pueden llegar a las aguas costeras e incorporarse a las cadenas alimenticias; tampoco es un problema menor para las comunidades que dependen del turismo.
En destinos como Tulum y Playa del Carmen, los arribazones masivos han provocado afectaciones económicas. La UNAM reporta cierres de algunos hoteles, reducción de visitantes y menor actividad en restaurantes y comercios; por eso el sargazo dejó de ser solamente un problema de playas sucias. También se convirtió en un problema para quienes viven y trabajan en ellas.
Durante años, México esperó a que llegara a la playa
La respuesta mexicana ha ido cambiando conforme el fenómeno creció. Se han instalado barreras, utilizado embarcaciones especializadas, retirado el sargazo directamente de las playas y desarrollado sistemas de monitoreo capaces de seguir las manchas desde el espacio.
Las barreras, por ejemplo, pueden alcanzar una eficiencia de hasta 90% para retener el sargazo, aunque su funcionamiento depende de las condiciones del lugar, el oleaje y la existencia de protección natural como arrecifes o geotubos.
Pero hay un problema bastante sencillo: una barrera no hace desaparecer el sargazo. Lo retiene y después alguien tiene que retirarlo; cuando la cantidad que se desplaza por el Caribe alcanza decenas de miles de toneladas diarias, esa operación puede convertirse en una carrera contra el volumen. Por eso 2026 está empujando a México hacia una estrategia diferente.
Ahora quiere detenerlo antes de que llegue a las playas
El 30 de julio de 2026, el Gobierno de México y el Gobierno de Quintana Roo presentaron una nueva Estrategia de Atención y Manejo del Sargazo. El plan contempla una inversión de 2,000 millones de pesos dividida en dos etapas.
La primera contempla 768.7 millones de pesos y busca aumentar la capacidad de recolección en el mar hasta 1,870 toneladas diarias. Para conseguirlo, se contempla adquirir:
- Dos remolcadores.
- Seis embarcaciones sargaceras costeras.
- 1.5 kilómetros de barreras dinámicas.
- 50 kilómetros de barreras de contención costera.
Las zonas prioritarias serán Cancún, Playa del Carmen, Puerto Morelos, Tulum y Mahahual. La estrategia no abandona la recolección en aguas someras ni en las playas. La diferencia está en el orden de prioridades.
La intención es atrapar una mayor cantidad de sargazo antes de que llegue a tierra. Actualmente, la Secretaría de Marina cuenta con dos buques sargaceros y 11 embarcaciones sargaceras costeras, además de embarcaciones anfibias, vehículos y personal, pero la nueva inversión busca ampliar esa capacidad.
No quieren recogerlo todo: quieren recogerlo antes
Aquí hay una diferencia importante entre las dos cifras. En 2026 se han estimado hasta 90,538 toneladas diarias de sargazo desplazándose por el Caribe mexicano, mientras que la estrategia busca alcanzar una capacidad de recolección de 1,870 toneladas diarias en el mar.
No son cifras que puedan compararse directamente. La primera representa el volumen estimado que circula por la región; la segunda, la capacidad de captura que pretende alcanzar el gobierno.
México no está intentando sacar todo el sargazo del océano. La apuesta es otra: reducir la cantidad que consigue llegar a las costas y ahí está precisamente el cambio respecto a buena parte de la estrategia de años anteriores.
En lugar de esperar a que el sargazo toque la arena para comenzar a actuar, el gobierno quiere utilizar los datos satelitales, las barreras y las embarcaciones para interceptarlo antes.
Qué hacer con todo lo que recojan
Hay otra parte de la estrategia que puede terminar siendo igual de importante. Retirar el sargazo del mar no resuelve el problema si después simplemente se acumula en otro lugar y por eso el plan contempla una línea de acción dedicada al destino final del material recolectado.
La intención es avanzar hacia un modelo de economía circular que permita aprovechar la biomasa para desarrollar productos industriales, biogás, biofertilizantes y biocarbón. La idea suena sencilla: convertir una parte del problema en materia prima.
Pero antes habrá que resolver cuestiones como el tratamiento, almacenamiento y seguridad del material, especialmente porque el sargazo puede contener contaminantes que limitan algunos de sus usos. Así que recogerlo es solamente la mitad de la historia. Después viene otra pregunta: ¿qué hacemos con todas esas toneladas?
2026: Convirtió el sargazo en una carrera contra el tiempo
México ya tenía experiencia recogiendo sargazo. Lo que está cambiando ahora es el momento en el que pretende intervenir. Hasta ahora, buena parte de la atención estaba concentrada en las playas: retirar el alga después de que llegara y tratar de reducir sus efectos.
La nueva estrategia quiere adelantarse. Utilizar los datos satelitales para saber dónde está el sargazo, colocar barreras en puntos estratégicos, enviar embarcaciones para recogerlo en aguas abiertas y someras y retirar de la costa solamente aquello que consiga llegar hasta ella.
La UNAM considera que el monitoreo satelital puede permitir anticipar los arribazones con meses de anticipación y planificar la contratación de personal, maquinaria y otras acciones de control. La idea, en pocas palabras, es dejar de esperar a que el problema aparezca frente a nosotros.
Durante años, México esperó a que el sargazo llegara a las playas para comenzar a combatirlo. Pero 2026 llevó el fenómeno a una escala que hace cada vez más difícil ganar esa batalla solamente con trabajadores, maquinaria y embarcaciones sobre la arena y ahora la apuesta está en otro lugar: el mar.
México no puede controlar cuánto sargazo crece en el Atlántico. Tampoco puede decidir hacia dónde lo llevan las corrientes ni detener los vientos que terminan empujándolo hacia Quintana Roo, pero sí puede intentar cambiar cuándo empieza a combatirlo. Después de más de una década limpiando las playas, el país quiere probar si puede ganarle la carrera al sargazo antes de que llegue a la arena.
En Xataka México | El sargazo pasa de ser una molestia en México para convertirse en un recurso pesquero autorizado
En Xataka México | El plan de México contra el sargazo: transformarlo de problema ambiental a combustible con la Unión Europea
Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com.mx
VER 0 Comentario