Parece una isla en medio de la ciudad, pero es el lugar donde cobra vida la feria más grande de México

Isla San Marcos

La Isla San Marcos no nació como un atractivo turístico.

Samantha Guerrero

Editora Jr

Desde el aire, parece una isla rodeada por agua y vegetación en medio de una ciudad. Quien no conozca el lugar difícilmente imaginaría que ahí, durante algunas semanas al año, se concentran millones de visitantes, conciertos, exposiciones, juegos mecánicos y buena parte de la actividad de la Feria Nacional de San Marcos.

Se trata de la Isla San Marcos, un espacio de 44 hectáreas ubicado en Aguascalientes que durante gran parte del año funciona como parque y sede para distintas actividades. Pero cada primavera cambia por completo y se convierte en el corazón de la feria más grande de México.

Lo interesante es que este lugar nunca estuvo pensado como una atracción por sí misma. La isla nació porque hubo un momento en el que la feria simplemente dejó de caber en el espacio donde había crecido durante mucho tiempo.

Una isla que realmente sí es una isla

Aunque muchas veces el nombre de un lugar responde más a una estrategia turística que a su geografía, aquí ocurre algo distinto. La Isla San Marcos sí tiene características que justifican su nombre; además, el terreno está delimitado por el río San Pedro y el río Morcinique, lo que le da esa apariencia de isla cuando se observa desde las alturas.

Durante muchos años fue conocida como la Isla de Guadalupe. Sin embargo, conforme la Feria Nacional de San Marcos comenzó a quedarse sin espacio, este terreno llamó la atención porque ofrecía algo difícil de encontrar dentro de la ciudad: suficiente superficie para crecer sin romper la conexión con el resto del complejo ferial.

La feria creció y el espacio ya no alcanzó

Durante décadas, el tradicional Barrio de San Marcos fue suficiente para albergar todas las actividades de la feria. Pero el evento siguió creciendo.

Se sumaron conciertos masivos, pabellones comerciales, nuevas zonas de entretenimiento, exposiciones temáticas y una Expo Ganadera que con el tiempo se convirtió en una de las más importantes de América Latina.

Llegó un punto en el que el espacio simplemente dejó de ser suficiente. La ciudad tenía dos opciones: trasladar la feria a otro sitio o encontrar una forma de que siguiera creciendo sin perder el lugar que la había visto nacer, y eligió la segunda.

Así nació la Isla San Marcos, inaugurada en 2006 como la gran zona de expansión de la feria, y no se trataba únicamente de sumar más terreno. La idea era crear un recinto permanente capaz de recibir a cientos de miles de personas y adaptarse a distintos tipos de eventos sin depender de instalaciones temporales.

Un parque durante la mayor parte del año

Lo curioso es que la Isla San Marcos no permanece llena de visitantes todo el tiempo. Cuando termina la feria, el lugar recupera la calma: funciona como un parque con lagos artificiales, áreas verdes, senderos y espacios donde las familias pueden caminar, hacer ejercicio o asistir a distintas actividades culturales.

En ese sentido, cuesta imaginar que ese mismo sitio sea tranquilo durante buena parte del año y cambie por completo unas semanas después.

Imagen | Secretaría de Turismo

El lugar donde la feria cambia de escala

Cada primavera, las 44 hectáreas de la Isla San Marcos dejan de parecer un parque. En cuestión de días se convierten en uno de los puntos con mayor actividad de toda la feria.

Aquí se instala la Expo Ganadera, considerada una de las más importantes de América Latina. También aparecen pabellones comerciales, zonas gastronómicas, juegos mecánicos, exposiciones y distintos espacios para espectáculos.

Dentro del complejo también se encuentra la Megavelaria, el recinto donde se realizan algunos de los conciertos más importantes del evento, además de un reloj mecánico de 27 metros de diámetro, considerado uno de los más grandes de Latinoamérica.

Durante varias semanas el paisaje cambia por completo. Donde normalmente hay senderos y áreas verdes, aparecen miles de personas recorriendo uno de los complejos feriales más grandes del país.

Mucho más que un recinto para la feria

La Isla San Marcos nunca fue pensada para utilizarse únicamente unas semanas al año. Desde su inauguración fue concebida como un complejo permanente.

Con el paso del tiempo incorporó un centro de convenciones, un lienzo charro y distintos espacios que permiten organizar congresos, exposiciones, eventos deportivos y actividades culturales durante prácticamente todo el año.

Eso la distingue de muchas otras ferias del país. Mientras algunas celebraciones dependen de plazas públicas o instalaciones temporales, Aguascalientes desarrolló un espacio capaz de transformarse conforme cambian las necesidades del evento.

Imagen | Secretaría de Turismo

Una isla que nació gracias al éxito de una tradición

La Isla San Marcos cuenta mucho más que la historia de un parque o de un recinto ferial. También cuenta la historia de una celebración que creció tanto que obligó a la ciudad a reinventar parte de su infraestructura.

Lo que comenzó en 1828 como una feria comercial terminó convirtiéndose en un evento capaz de recibir millones de visitantes cada año y de requerir un complejo permanente de 44 hectáreas para seguir expandiéndose.

Quizá por eso la Isla San Marcos resulta tan llamativa cuando se observa desde el aire y parece simplemente una isla rodeada por agua, pero, en realidad, es la prueba de que hubo un momento en el que la Feria Nacional de San Marcos se volvió demasiado grande para el lugar donde nació.

Imagen | Wikimedia

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