
Pensaron que había sido una misión fallida, pero la naturaleza tenía otros planes
Entre 1933 y 1934, biólogos y terratenientes en Texas intentaron introducir 400 faisanes de collar (Phasianus colchicus) en las costas del Golfo de México. El propósito era que estas aves encontraran un nuevo hogar en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Aransas.
La especie, originaria de Asia e introducida con éxito en Oregon en 1881, no prosperó en el litoral. Según Texas Breeding Bird Atlas, para 1939 los últimos ejemplares de Aransas habían desaparecido. No obstante, la especie logró prosperar en el Panhandle a lo largo de las décadas siguientes.
Cómo los faisanes conquistaron Texas
Entre 1939 y 1940, las poblaciones silvestres de faisán cruzaron la frontera desde el oeste de Oklahoma para ingresar de forma natural en las Altas Planicies del Panhandle de Texas. A la migración se sumaron pequeñas liberaciones por parte de agricultores locales y del Servicio de Conservación de Suelos de Estados Unidos.
Entre los cauces de los ríos y los corredores agrícolas, las aves encontraron las condiciones perfectas para hacer frente a los inviernos de la región, donde, para la década de 1950, la población de faisanes ya se extendía por al menos 19 condados. Tal fue su expansión, que en 1958 el Departamento de Parques y Vida Silvestre de Texas autorizó la primera temporada legal de caza en el condado de Dallam, con un límite inicial de dos machos diarios por cazador.
La explosión de 122,000 faisanes al año durante los 80
Para la década de 1970, la población de faisanes en las Altas Planicies ya era plenamente autosustentable, pero su punto máximo llegó a finales de la décadas de los 80. Según datos del Departamento de Parques y Vida Silvestre de Texas, en las temporadas de 1987-88 y 1988-89, los cazadores alcanzaron una cuota de 122,000 faisanes anuales, aproximadamente.
Desde mediados de los 90, la evolución de la tecnología agrícola limpia y el aumento de la eficiencia en las cosechas contribuyeron a la disminución de las poblaciones de faisanes. No obstante, a diferencia de su rápido crecimiento, el declive de estas aves ha sido mucho más sutil.
Finalmente, las intensas sequías que azotaron la región entre 2009 y 2013, así como la implementación del Conservation Reserve Program, que pagaba a los agricultores por convertir tierras agrícolas en pastizales de conservación, acabaron con los refugios vegetales de la especie. Debido a esto, las cuotas de caza en las temporadas recientes se han reducido a tan solo unos 5,000 ejemplares.
Imagen | Pexels.
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