Un estudio financiado por la NASA propone una nueva mirada al deshielo de los glaciares. Y es que si bien es cierto que este fenómeno, provocado por el calentamiento global, aumenta del mar de forma preocupante, los autores señalan que también acelera el crecimiento de vida microscópica.
Y es que, según el artículo publicado en Nature Communications, una simulación por computadora reveló que el deshielo eleva nutrientes desde las profundidades oceánicas e impulsando el crecimiento del fitoplancton. Según la NASA, los oceanógrafos buscan comprender qué impulsa a los microorganismos que absorben dióxido de carbono y sustentan la pesca mundial.
El glaciar que empuja el fondo del mar hacia arriba
El protagonista de la investigación fue Sermeq Kujalleq, el glaciar más rápido y activo del hemisferio norte, con un flujo de hielo de 40 gigatoneladas al año. Cada verano, el agua del deshielo se canaliza a través de vías hidrológicas y se descarga en el lecho marino a unos de 850 metros de profundidad, con un caudal medio superior a 1,200 metros cúbicos por segundo.
Al ser menos denso que el agua salada, el chorro de agua dulce emerge a la superficie y arrastra consigo nitrato que estaba atrapado en el fondo del fiordo. El efecto de arrastre es tan potente que el volumen total de agua que sube es casi 40 veces mayor al caudal de deshielo original.
Según los autores, esto lo convierte en el sistema de surgencia glacial más intenso documentado en Groenlandia. Una hipótesis mencionada en el propio estudio señala que el aporte de nitrato podría servir para aliviar la limitación de nutrientes que existe durante el verano, lo que propicia el crecimiento del fitoplancton.
Este modelo confirma el origen de un segundo pico de crecimiento de estos microorganismos ligado el deshielo marino, puesto que el primero se produce en el mes de abril. Al comparar simulaciones en cuatro años distintos (2008, 2012, 2017 y 2019), los investigadores calcularon que la productividad primaria de la bahía de Disko durante el verano aumenta entre 15% y 40%.
Más vida, pero no más CO2
Se podría pensar que más fitoplancton equivale a más captura de carbono; sin embargo, el estudio advierte que el agua que sube no solo trae nutrientes, también es más cálida y viene cargada de carbono disuelto, lo que reduce su capacidad de absorber más CO2 desde la atmósfera. Ese efecto casi anula la captación anual, pues esta solo es de alrededor del 3%.
A escala anual, entre 65% y 75% de todo el CO2 que absorbe la bahía depende de procesos físicos, como el enfriamiento del agua en invierno, y no de la actividad del fitoplancton. Los autores explican que este hallazgo no compensa los riesgos del deshielo acelerado ni debe interpresarte como "beneficios" del cambio climático.
También señalan que el fenómeno depende de una condición muy específica: que el glaciar mantenga su línea de contacto con el mar a gran profundidad. Y es que si este retrocediera hacia aguas someras, el mecanismo de surgencia podría debilitarse o desaparecer por completo. Lo que sí es relevante es el impacto en cadena: más fitoplancton altera la base de la cadena alimenticia local.
Imagen de portada | NASA.
En Xataka México | La "enfermedad del ciervo zombie" podría llegar a México y el responsable es el animal menos pensado: el vampiro.
En Xataka México | Una nueva onda tropical azotará a México en la última semana de agosto: estos serán los estados afectados por lluvias y granizadas.
Ver 0 comentarios