
Parece igual al tubo de siempre, pero detrás hay más de cinco años de investigación.
Existen objetos cotidianos que rara vez pensamos en ellos. El tubo de pasta de dientes es uno de esos casos. Está presente en prácticamente todos los hogares, pero durante décadas escondió un problema que la industrial no había logrado resolver por completo: proteger el producto y, al mismo tiempo, ser realmente reciclable.
Ahora Colgate-Palmolive quiere cambiar esa historia en México. De acuerdo con El Economista, la compañía presentó un nuevo tubo desarrollado tras más de cino años de investigación, una innovación que busca resolver uno de los desafíos más complejos de la industria del cuidado personal y que podría transformar el destino de miles de millones de envases utilizados cada año en el mundo.
El problema estaba en la pasta, sino en el envase
Por años, los tubos de pasta de dientes se fabricaron usando combinaciones de plástico y aluminio. La razón era sencilla: la pasta necesita mantenerse protegida del aire, la humedad y la contaminación exterior para conservar ingredientes sensibles como el fluor, además de mantener su sabor y consistencia.
El problema es que esa misma combinación de materiales convertía al envase en uno de los empaques más difíciles de reciclar. Al estar fusionadas varias capas en una sola estructura, separar los materiales para reincorporarlos a cadenas de reciclaje resultaba complicado y costoso. Como consecuencia, millones de tubos terminaban desechados pese a contener materiales potencialmente aprovechables.
El desarrollo que tomó años y que parecía imposible
Para resolver ese problema, Colgate-Palmolive trabajó durante más de cinco años en una nueva tecnología basada en microcapas de polietileno. El nuevo envase está formado por entre seis y once capas ultradelgadas de distintas densidades, pero todas pertenecen a la misma familia de materiales plásticos, lo que facilita su procesamiento en sistemas de reciclajes convencionales.
Sin embargo, el desafío iba mucho más allá de fabricar un tubo reciclable. La empresa necesitaba garantizar que el nuevo diseño protegiera la pasta exactamente igual que los modelos anteriores, mantuviera su flexibilidad y ofreciera la misma experiencia de uso para los consumidores.
Según explicó Tehicú Valenzuela, gerente senior de Innovación en Sustentabilidad de Empaque de Colgate-Palmolive México:
“Lo que buscábamos era que el consumidor tuviera exactamente la misma experiencia de uso. El tubo debía ser flexible, regresar a su forma original y conservar tanto la protección de los ingredientes como el sabor del producto”.
Es decir, la innovación debía ser prácticamente invisible para quien utiliza la pasta de dientes todos los días.
Un cambio pequeño para el consumidor, enorme para la industria
A simple vista, el nuevo tubo luce prácticamente igual que cualquier otro envase de pasta de dientes. Sin embargo, detrás existe una importante diferencia tecnológica.
La Asociación de Recicladores de Plástico (APR), uno de los organismos de referencia en la industria del reciclaje, reconoció el diseño como técnicamente compatible con procesos de recuperación de materiales, algo que durante años parecía difícil de conseguir para este tipo de empaques.
La relevancia del cambio va más allá de un solo producto. Cada año se consumen miles de millones de tubos de pasta de dientes en todo el mundo, por lo que incluso una mejora relativamente pequeña en su capacidad de reciclaje puede traducirse en una reducción significativa de residuos.
México forma parte de la transformación
La innovación tiene un peso especial en México. De acuerdo con datos de Euromonitor, Colgate-Palmolive mantiene una participación cercana al 57% del mercado de cuidado oral en el país. Eso significa que cualquier modificación en uno de sus productos más emblemáticos tiene el potencial de llegar a millones de hogares mexicanos.
El desarrollo forma parte de la estrategia de economía circular de la compañía, enfocada en diseñar empaques más fáciles de recuperar y reincorporar a nuevos ciclos productivos.
Puede parecer un cambio menor. Después de todo, el nuevo tubo luce prácticamente igual que el anterior. Pero detrás hay más de cinco años de investigación para resolver un problema que la industria arrastró durante décadas: cómo proteger una pasta de dientes sin convertir el envase en un residuo difícil de reciclar.
Y cuando se trata de uno de los productos de consumo más utilizados del planeta, incluso una modificación aparentemente pequeña puede terminar teniendo un impacto mucho más grande de lo que parece.
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