La relación entre China y Rusia parece estar en su mejor momento. Tras el estallido de la guerra contra Ucrania, el país europeo recibió múltiples sanciones comerciales que lo bloquearon del resto de occidente. Fue entonces que el gobierno ruso vio con buenos ojos al gigante asiático y así surgió un fenómeno: la expansión de tiendas de productos rusos en ciudades chinas.
Establecidos en grandes ciudades como Shanghái, Beijing y Funzhou, estos locales comenzaron a llamar la atención de la población china gracias a la presencia de música tradicional rusa, matrioshkas y carteles escritos en cirílico. Aunque han sido percibidas como novedosas y exóticas, estas tiendas ocultan una verdad curiosa: sus productos son fabricados en China.
Según recaba South China Morning Post, estas tiendas han experimentado un crecimiento exponencial con la venta de salchichas, vodka, chocolates y hasta confitería "rusa". Desde 2023 se han expandido hasta llegar 3,555 sucursales a lo largo y ancho de las urbes chinas. No obstante, los consumidores comenzaron a notar ciertas irregularidades: pusieron en duda la autenticidad de los productos.
Para ejemplo de ello se encuentran las salchichas, las cuales no pueden importarse legalmente desde Rusia. Por otro lado, la fruta tropical conocida como durian, no es considerada como un producto típico de regiones rusas. El resultado de estas inconsistencias: autoridades investigaron algunas de estas tiendas.
Un caso bastante llamativo fue el de un mercado ruso en Fujian al que se le acusó por haber hecho pasar productos nacionales por importados. Es decir, que fueran hechos en China, pero vendidos dentro del país como si fuesen extranjeros. Otros casos resaltan que se encontraron alimentos con supuestas propiedades medicinales falsas.
En Beijing, algunas tiendas fueron clausuradas después de que se les exigieran pruebas de autenticidad en las etiquetas. Y aunque funcionaran en un inicio como un sustento comercial novedoso, expertos aseguran que no es más que una moda pasajera. Con solo la experiencia de lo exótico como base, la especulación es clara: si hay nuevas tiendas y más competencia aumenta, el entusiasmo desaparece.
Con el escepticismo de frente, ciertos establecimientos optaron por reinventarse a fin de dar una nueva imagen. Algunos comercios de Shanghái cambiaron sus nombres a "Tiendas de Comercio Mutuo Chino-Ruso" con el fin de reflejar la procedencia real de sus productos. Caso contrario a un local en la capital china que tuvo que cerrar después de que no acreditar la autenticidad de las importaciones.
A pesar de todo, la relación entre China y Rusia se mantiene a flote. El respaldo de ello es que ambas naciones realizan transacciones en monedas propias. A la fecha, han comenzado a realizar el 99.1% de sus transacciones comerciales en rublos y yuans, esto sin la necesidad de recurrir al dólar estadounidense.
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