Starbucks se adelantó a las 40 horas laborales en México y encontró algo inesperado: ahorros de 200 millones de pesos

Starbucks se adelantó a las 40 horas laborales en México y encontró algo inesperado: ahorros de 200 millones de pesos

La cadena modificó las jornadas de miles de trabajadores antes de que la reforma entre en vigor y asegura que el cambio no solo redujo horas: también bajó la rotación y el ausentismo.

Obed Nares

Editor Jr

La jornada laboral de 40 horas todavía no es una realidad completa en México, pero Starbucks decidió adelantarse al cambio. Dos años antes de la entrada en vigor de la reforma laboral, la empresa comenzó a modificar las condiciones de trabajo de miles de colaboradores y terminó encontrando un resultado que quizá no esperaba, 200 millones de pesos en ahorros reales por concepto de horas no trabajadas.

El dato fue compartido por Diana González, exdirectora global de Recursos Humanos de Starbucks México, durante la conferencia Retos globales en el cambio y la transformación, organizada por Arioac. De acuerdo con su explicación retomada por El Economista, la estrategia también permitió evitar otros 200 millones de pesos en impactos futuros asociados con incrementos al salario mínimo durante los dos años posteriores.

El cambio, además, estuvo acompañado por una reducción de 2 puntos porcentuales en la rotación de personal y por una disminución a la mitad del ausentismo. La experiencia resulta particularmente relevante porque México apenas se encuentra en el camino hacia la semana laboral de 40 horas.

El cambio empezó con 9,000 colaboradores

Entre 2017 y 2024, Starbucks tenía dos esquemas principales para sus trabajadores operativos; uno de 48 horas semanales distribuidas en seis días y otro de 36 horas, también durante seis días, con jornadas de seis horas diarias. El segundo esquema había funcionado durante años como una herramienta para atraer trabajadores, pero el incremento acumulado del salario mínimo hizo que para 2024 dejara de ser económicamente viable, explicó González a El Economista.

La empresa decidió entonces probar una alternativa: concentrar más horas durante cada jornada para reducir los días trabajados. Así, en lugar de seis horas durante seis días, planteó jornadas de hasta ocho horas distribuidas en cinco, cuatro o incluso tres días. La intención era ofrecer más días de descanso sin incumplir las reglas salariales. Para preparar el cambio, Recursos Humanos pasó cuatro meses redactando nuevos contratos, programas operativos y esquemas de compensación. Los dos sindicatos de Starbucks participaron desde el comienzo. Pero el primer intento no salió como esperaban.

Starbucks tuvo que detener el piloto

Una parte de los trabajadores aceptó la modificación, mientras que otro grupo la rechazó e incluso contempló demandar a la compañía porque consideraba que las nuevas condiciones se habían impuesto sin un acuerdo previo. Ante el conflicto, González decidió detener el piloto.

La pausa permitió abrir un periodo de dos meses de diálogo con los trabajadores, el sindicato y el área de relaciones laborales. El problema, descubrieron, no era únicamente la nueva jornada, también existían inconformidades relacionadas con el liderazgo, la información sobre beneficios y la compensación.

Starbucks rediseñó entonces el proceso y optó por una implementación mucho más directa, con conversaciones individuales. El resultado fue que 80% de los 9,000 colaboradores aceptó firmar inmediatamente los nuevos contratos, mientras que el resto se incorporó gradualmente al observar los resultados.

México todavía tiene cuatro años para llegar a las 40 horas

El experimento de Starbucks ocurre justo cuando México comienza su propia transición. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social establece que la jornada máxima pasará gradualmente de 48 a 40 horas: 46 horas en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y finalmente 40 en 2030. La reforma no contempla una reducción de salarios ni prestaciones y mantiene la jornada diaria máxima de ocho horas. También modifica el esquema de horas extraordinarias, que tendrán nuevos límites.

La propia STPS señala que más de 13 millones de personas trabajadoras se beneficiarán con la reducción y que sectores como el comercio y los servicios de hospedaje y preparación de alimentos y bebidas estarán entre los principales beneficiados.

En ese contexto, el caso de Starbucks muestra que reducir la jornada no necesariamente significa simplemente trasladar el costo de las horas que desaparecen. La empresa encontró que reorganizar los turnos con anticipación también podía convertirse en una forma de reducir costos y mejorar indicadores laborales. Eso sí, González advirtió que replicar hoy un ahorro de esa magnitud sería mucho más complicado. La ventaja de Starbucks, en buena medida, estuvo en anticiparse.

El propio reporte global de impacto fiscal 2025 de Starbucks muestra que la compañía ha colocado el fortalecimiento de la plantilla y la programación de horarios entre sus prioridades. Durante ese ejercicio comenzó a invertir 500 millones de dólares adicionales en horas de trabajo y amplió sus plantillas en Norteamérica para dar mayor apoyo durante los turnos de mayor actividad.

El mismo informe reporta que la rotación total de empleados de Starbucks en Estados Unidos y Canadá pasó de 49% en 2024 a 45% en 2025, aunque ese dato corresponde a esos mercados y no permite atribuirlo directamente al piloto mexicano. La lección para las empresas mexicanas que todavía tienen que adaptarse a las 40 horas parece ser menos complicada de lo que aparenta, esperar hasta 2030 podría salir más caro que empezar a experimentar desde ahora.

Imagen | Pexels

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