México dejó atrás los costales de 50 kilos y la razón tiene que ver con la salud de millones de trabajadores

Lo que parecía un simple cambio de empaque en realidad nació de una norma laboral.

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samantha

Samantha Guerrero

Editora Jr
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Entusiasta de la tecnología. Otaku en las sombras, con RGB para ver de noche y debilidad por las historias donde alguien grita “¡Seeenpaiiiii!”. Como diría Vash the Stampede: “¡Este mundo está hecho de amor y paz!”.

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Durante décadas hubo una imagen que parecía inseparable de muchos trabajos en México: un albañil cargando un costal de cemento de 50 kilos sobre la espalda. Lo mismo ocurría en bodegas, almacenes, negocios de materiales para construcción o fábricas. Era algo tan común que casi nadie se preguntaba si realmente debía ser así.

Pero desde 2024 esa escena empezó a cambiar. Los costales comenzaron a hacerse más pequeños y no porque las empresas decidieran vender menos producto ni porque el cemento cambiara su fórmula. Detrás hubo una decisión que buscaba algo mucho más importante: reducir las lesiones de quienes levantan esas cargas todos los días.

El cambio empezó mucho antes de llegar a la tienda

Aunque muchas personas comenzaron a notarlo cuando aparecieron los costales de 25 kilos en las ferreterías, la historia había empezado varios años antes. Todo surgió con la NOM-036-1-STPS-2018, una norma creada por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) para reducir los riesgos derivados del manejo manual de cargas.

Después de un periodo de adaptación para las empresas, varias de sus disposiciones comenzaron a aplicarse plenamente en marzo de 2024. Entre ellas apareció la más visible para cualquier persona: establecer un límite general de 25 kilogramos para las cargas que un trabajador puede levantar o bajar manualmente en condiciones normales.

La lógica era sencilla: si disminuye el peso que una persona levanta una y otra vez durante su jornada, también disminuye el riesgo de lesionarse.

El problema nunca fue el costal

Y aquí aparece el verdadero cambio de enfoque. La norma nunca intentó cambiar el tamaño del cemento, la harina o el azúcar. Lo que buscó fue cambiar la cantidad de peso que una persona soporta repetidamente durante su jornada laboral.

Cada vez que alguien levanta una carga pesada, la columna, los hombros, las rodillas y los músculos reciben una presión considerable. Si ese movimiento se repite decenas o incluso cientos de veces al día, el desgaste comienza a acumularse.

Por eso la ergonomía moderna ya no se limita a enseñar cómo levantar correctamente un objeto. También intenta reducir el peso que debe manipularse de forma manual.

Cargar Costales

La ciencia llevaba años advirtiéndolo

Este cambio no surgió de la nada. Desde hace décadas, especialistas en ergonomía estudian cuánto peso puede levantar una persona sin aumentar demasiado el riesgo de sufrir una lesión.

Uno de los modelos más conocidos es la Revised NIOSH Lifting Equation, desarrollada por el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH). Lo interesante es que esta herramienta demuestra que no existe un peso "mágico" que sea seguro para todas las personas y en cualquier situación.

Todo depende de factores como la postura, la distancia entre la carga y el cuerpo, la frecuencia con la que se levanta, los giros del tronco o la duración de la jornada. En condiciones ideales, el peso recomendado ronda los 23 kilogramos. Pero conforme el trabajo se vuelve más repetitivo o más incómodo, esa cifra disminuye.

La NOM-036 retoma precisamente esa lógica: reducir la carga física antes de que aparezcan las lesiones.

El problema casi nunca es un solo costal

Levantar un costal una sola vez rara vez explica una lesión. El verdadero riesgo aparece cuando ese mismo movimiento se repite durante horas.

Un trabajador puede mover decenas o incluso cientos de bultos en un solo turno. Cada levantamiento añade un poco más de esfuerzo sobre la columna, los hombros y las articulaciones. Por eso la NOM-036 no solo establece un límite de peso.

También obliga a las empresas a evaluar aspectos como la frecuencia de los levantamientos, las posturas de trabajo, las distancias que recorren los trabajadores, el espacio disponible y los tiempos de descanso.

En otras palabras, el riesgo no depende únicamente del peso del costal, sino de todo el trabajo que hay alrededor.

Peso Costales

Durante mucho tiempo pensamos que el dolor era parte del oficio

Frases como "si te duele la espalda es porque trabajaste duro" o "así es este trabajo" fueron normales durante años. Hoy la ergonomía plantea una idea completamente distinta.

Las lesiones musculoesqueléticas no son una prueba de fortaleza. Son un riesgo laboral que, en muchos casos, puede prevenirse. Reducir el peso de los costales forma parte precisamente de esa estrategia.

Y no solo cambió el cemento

Cuando empezaron a aparecer costales más pequeños, muchos pensaron que era una decisión exclusiva de las cementeras.

Pero el cambio alcanzó a muchos otros productos: harina, azúcar, cal, fertilizantes, alimento para animales y distintos materiales que durante años se vendieron en presentaciones de 50 kilos comenzaron a migrar hacia bultos de 25 kilos para cumplir con la nueva normativa. Por eso el cambio empezó a notarse prácticamente al mismo tiempo en distintos sectores.

Un problema que afecta a miles de trabajadores mexicanos

La necesidad de esta medida también aparece en las cifras. De acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, las enfermedades musculoesqueléticas representaron 5.16 % de todas las enfermedades de origen laboral registradas por el IMSS durante 2022.

Detrás de ese porcentaje hay lesiones de espalda, cuello, hombros, tendones y articulaciones que muchas veces están relacionadas con actividades repetitivas de carga. Estas lesiones no solo provocan dolor. 

También pueden generar incapacidades, tratamientos prolongados y afectar la calidad de vida de quienes dependen de su fuerza física para trabajar. Por eso la NOM-036 también obliga a identificar riesgos ergonómicos, capacitar al personal y utilizar ayudas mecánicas siempre que sea posible.

México no fue el único que cambió la forma de ver este problema

La tendencia tampoco nació aquí. Organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y diversas autoridades de salud ocupacional en Europa y Norteamérica llevan años promoviendo una idea muy parecida: reducir el manejo manual de cargas pesadas y utilizar equipos de apoyo cuando sea posible.

La meta ya no consiste en demostrar cuánto peso puede soportar una persona. La meta consiste en diseñar trabajos que permitan conservar la salud durante toda la vida laboral. En ese sentido, la NOM-036 coloca a México dentro de una tendencia internacional que prioriza la prevención antes que el desgaste.

Cemento

Entonces, ¿desaparecieron los costales de 50 kilos?

No necesariamente. La norma no prohíbe fabricar o vender costales de mayor peso y lo que regula es el manejo manual que hacen las personas trabajadoras.

En algunos procesos todavía pueden utilizarse bultos más pesados, siempre que existan ayudas mecánicas o procedimientos que reduzcan el riesgo para quien los manipula. Es decir, el objetivo no es cambiar el producto. Es evitar que una sola persona tenga que cargarlo repetidamente sin protección.

El cambio más importante nunca fue el tamaño del costal

Durante décadas pensamos que cargar un costal de 50 kilos era simplemente parte del trabajo. Hoy la ciencia y la ergonomía proponen una idea completamente distinta.

El objetivo ya no es demostrar cuánto peso puede soportar un trabajador, sino que pueda seguir trabajando durante años sin terminar con lesiones que pudieron prevenirse. Por eso los costales empezaron a hacerse más pequeños.

No porque el cemento cambiara, no porque las empresas quisieran vender menos. Sino porque, por primera vez, el tamaño del costal también empezó a pensarse desde la salud de quien lo carga y quizá ese sea el cambio más importante de todos: dejar de considerar normal que trabajar signifique lastimarse.

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