
La inseguridad, el aumento de precios, los altos costos de operación y la caída en los márgenes de ganancia amenazan la permanencia de miles de pequeños comercios, de acuerdo con la ANPEC.
Las tiendas de abarrotes, carnicerías, verdulerías y otros pequeños comercios atraviesan uno de sus momentos más difíciles en los últimos años. A la inflación y el incremento constante en los costos de operación ahora se suma un problema que impacta directamente sus ingresos, la inseguridad. El resultado es un panorama donde cada vez es más difícil mantenerse abierto, incluso para negocios que durante décadas han sobrevivido gracias a la cercanía con sus clientes.
La edición 27 de la encuesta Pulso de la tienda de barrio 2026: Economía, seguridad y percepción del país, elaborada por la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) entre más de 3,500 establecimientos de las 32 entidades del país, muestra que la violencia ya forma parte de la operación cotidiana de estos negocios. El estudio muestra un escenario donde los comerciantes no solo enfrentan robos, sino también problemas para abastecerse y conservar sus márgenes de utilidad.
Aunque 56.8% de los comerciantes afirmó no haber sido víctima de algún delito durante este año, el presidente de la ANPEC, Cuauhtémoc Rivera, advirtió que la cifra podría ser mayor debido al temor de muchos comerciantes a denunciar.
El robo hormiga domina, pero la extorsión también crece
Entre quienes sí fueron víctimas de la delincuencia durante los últimos seis meses, el delito más frecuente fue el robo hormiga. Según la encuesta, 51.6% de los negocios afectados reportó este tipo de incidentes. Sin embargo, la preocupación va mucho más allá. La extorsión alcanzó al 20.1% de los establecimientos encuestados, mientras que el 16.5% reportó actos de corrupción y el 13% sufrió asaltos con violencia. Además, el llamado cobro de piso continúa presente en distintas regiones del país. Rivera explicó que el monto mínimo exigido por extorsionadores pasó de 200 a 500 pesos, una cantidad que puede representar un golpe importante para negocios cuyos ingresos son reducidos.
La inseguridad tampoco termina dentro del establecimiento. El 51.1% de los comerciantes aseguró que sus proveedores han sufrido hechos delictivos al distribuir mercancías, situación que provoca retrasos, desabasto e incluso cambios en las rutas de reparto. De acuerdo con la ANPEC, en algunas regiones grupos criminales ya controlan qué productos pueden comercializarse y quién puede distribuirlos, afectando artículos como cigarros, pollo, huevo y algunos granos.
Los estados donde los comerciantes reportan mayores niveles de inseguridad incluyen Zacatecas, Sinaloa, Tamaulipas, Baja California Sur, Chiapas, Estado de México, Oaxaca, Tabasco, Guanajuato y Jalisco.
La inflación también obliga a cambiar la forma de vender
Pero la delincuencia no es el único problema. La inflación continúa presionando a las pequeñas tiendas. Según la encuesta, 89.4% de los comerciantes considera que la inflación afectó más su negocio que el año anterior y el 91.3% reportó aumentos en los precios por parte de sus proveedores durante los últimos meses. Para evitar perder clientes, el 81.9% tuvo que reducir su margen de ganancia, mientras que el 89.1% terminó incrementando los precios de sus propios productos.
Los refrescos, cigarros y botanas aparecen entre los artículos que más aumentaron de precio. En contraste, los consumidores comenzaron a reducir la compra de productos como embutidos, comida enlatada y dulces, reflejando un cambio en los hábitos de consumo.
Rivera señaló que el consumo popular ahora suele concentrarse entre compras de 100 y 200 pesos, mientras que el tradicional gasto de 50 pesos prácticamente quedó atrás. Además, casi cuatro de cada diez comerciantes consideran que a sus clientes ya no les alcanza para adquirir la canasta básica y uno de cada tres mexicanos compra pidiendo fiado, una práctica que también ha ido en aumento.
Luz cara, poca utilidad y competencia cada vez más fuerte
La operación diaria tampoco ayuda. El 83.1% de los comerciantes considera que la electricidad representa el servicio más costoso para mantener abierto su negocio, especialmente cuando seis de cada diez establecimientos obtienen ingresos mensuales inferiores a 20,000 pesos.
La ANPEC también encontró que prácticamente ocho de cada diez pequeños comercios han visto reducir sus márgenes de utilidad. A ello se suma que 76.4% considera que el Programa contra la Inflación y la Carestía (PACIC) no ha funcionado y siete de cada diez afirman que simplemente no pueden vender sus productos a los precios establecidos por ese programa.
La competencia también pesa. El 29% considera que las tiendas de autoservicio afectan directamente sus ventas y según Rivera, por cada nueva tienda de conveniencia que abre, al menos ocho pequeños comercios terminan cerrando. Para intentar mantenerse competitivos, el 34% buscó nuevos proveedores, el 33% redujo inventario y el 26% cambió de marcas para ofrecer opciones más económicas a sus clientes.
Imagen de portada | Pexels
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