Japón quiere convertirse en una potencia de tierras raras. En su intento por independizarse de China, país que sirve como el principal proveedor de estos metales, la tierra del sol naciente ha hecho hasta lo imposible por encontrar depósitos en su nación. Lo ha conseguido y ello da por sentado un avance histórico: podrían satisfacer la demanda durante 700 años.
Como explican en Asahi, Japón perforó aguas profundas y allí recuperó con éxito sedimentos ricos en minerales de tierras raras. Fue en la zona cercana a Minami Torishima donde se halló este mega depósito, del cual se estima contienen más de 16 millones de toneladas de metales. De confirmarse, Japón tendría en sus manos el tercer yacimiento más grande del mundo.
El hallazgo se dio gracias a un buque de perforación en Chikyu. A una profundidad de 6,000 metros en el lecho marino, encontraron estos sedimentos que podrían convertirse en un factor clave para satisfacer la demanda de disprosio, terbio e itrio a lo largo de varios siglos. Su uso se concentraría en varios sectores tecnológicos: láseres, pantallas, motores VE y hasta misiles.
Claro está, el ímpetu por encontrar estos materiales no es solo por una ventaja en la industria, sino por las mismas tensiones geopolíticas en torno a Taiwán. Desde Beijing se han reforzado al por mayor las restricciones hacia Japón, incluido el control sobre las exportaciones. Básicamente, el gigante asiático usa su dominio sobre el sector de la refinación para mantener a Japón en línea.
No obstante, el país busca ir de lleno por su cuenta en la refinación y utilización de las tierras raras en busca de su propio beneficio. Eso sí, aunque tales sedimentos parecen favorecerles, aún queda camino por recorrer. Aunque ya han invertido cerca de 40,000 millones de yenes, es una cifra un tanto modesta comparada con la cantidad necesaria para un despliegue industrial completo.
Con ello, la explotación a gran escala aún se mira como un desafío. Para alcanzar la meta, se planea una extracción de lodo a gran escala de 350 toneladas diarias para 2027, pero eso sí, el suministro puede que no contribuya significativamente hasta después de 2028. Así lo explicó el investigador del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, Takahiro Kamisuna, para Japan Times.
"Si Japón logra extraer regularmente tierras raras en los alrededores de Minami Torishima, asegurará la cadena de suministro nacional para sus industrias clave. Esto constituirá un activo estratégico para reducir la cadena de suministro de China".
De esta manera, parece que Japón busca adelantarse en la carrera por el "petróleo del siglo XXI". En medio de tensiones con la mayor potencia de producción minera de tierras raras a nivel mundial, solo queda en el aire si el país podrá mantener la viabilidad económica para que este hallazgo se convierta en una "mina de oro" comercial.
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